Etiquetas
- Activismo (41)
- Artículos (119)
- Convocatorias (55)
- Entrevistas (9)
- Formación (55)
- Imagenes (84)
- Letras (8)
- Presentación (1)
- Webs (19)
Revolucionarios Marxistas
Revolucionarios Anarquistas
Enlaces
- Acción Antifascista Salamanca
- Alerta Roja
- Andalucía Comunista
- Antinazis Getafe
- Asamblea Universitaria Málaga
- B.A.F. Castelló
- B.A.F. Corunha
- B.A.F. Madrid
- B.A.F. Suroeste
- Broken Knuckle
- Bukaneros
- C.J.C. Málaga
- C.N.T. Málaga
- Carlos Vive
- Clásicos Y Macarras Distro
- Coordinadora Antifacista d´Asturies
- Coordinadora Antifascista León
- Coordinadora Antifascista Madrid
- Coordinadora Antifascista Málaga
- Coordinadora Antifascista Rioja
- Er Llano
- Fanzine 16 balas
- Fire & Flames Riotwear
- Fuenlabrada Antifascista
- Gamberros
- Jaleo Andalucía
- Jaleo Málaga
- La banda izquierda
- La Haine
- La Plataforma
- Libros La Trinchera
- Los ideales del gol
- Mai Morirem Crew
- Musi´c´tando Ideas
- Málaga La Roja
- Noticias con Clase
- Octubre Rojo
- Partisano Wear
- Plataforma Antifascista Valladolid
- Potencial Hardcore
- Primera Línea
- R.A.S.H. Asturies
- R.A.S.H. Granada
- R.A.S.H. León
- R.A.S.H. Madrid
- R.A.S.H. Sevilla
- R.A.S.H. Zamora
- Reconstrucción Comunista
- Rock Proletario Internacional
- S.A.T. Málaga
- Sare Antifaxista
- Socorro Rojo Internacional
- Trece Rosas
Contacta:
Para contactar con nosotros, correcciones, aportes y demás, envianos un e-mail.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Jaleo!!! Costa del Sol suma y sigue.
La noche del 30 de Diciembre, militantes de Jaleo!!! Costa del Sol han realizado una campaña de protesta por la no celebración del partido de la selección nacional andaluza.
Se han pegado numerosos carteles en el Estadio El Pozuelo, así como en sus inmediaciones.

Por otra parte, en las inmediaciones de la oficina del INEM han aparecido carteles del mismo colectivo contra la crisis y diversas pintadas.
Se han pegado numerosos carteles en el Estadio El Pozuelo, así como en sus inmediaciones.

Por otra parte, en las inmediaciones de la oficina del INEM han aparecido carteles del mismo colectivo contra la crisis y diversas pintadas.
8 Enero; Concierto Antirrepresivo Fuenlabrada Antifascista.
Concierto Anti-Represivo
8 de enero en la eskuela taller (Alkorcón)
Eskupitajo 100X100
Herida Social
Proelium
Precio: 3 Euros
Hora: 19:00
Renfe: San Jose de Valderas
El dinero ira destinado a gastos judiciales y presxs Antifascistas.
Organiza: Fuenlabrada Antifascista
Desde Torremolinos Antifascista, todo nuestro apoyo a los compañerxs de Fuenlabrada, y desearos suerte para que el conciertos salga a la perfección.
Frente a su represión....¡¡RESISTENCIA Y UNIDAD!!
lunes, 28 de diciembre de 2009
Rock Proletario Internacional.

Proletarios del mundo, unios!
El 23 de junio del 2005 se dio a conocer el pronunciamiento de Rock Proletario, redactado por los compañeros de Núcleo Terco, donde por vez primera se definía nuestra corriente cultural y sus bases. Posteriormente a fines del 2006 se celebró reuniones informales entre representantes de Núcleo Terco, Komintern 43 y M.A.D., el fin era crear una organización que nos uniera, se definió como tarea principal la creación de una Web y un órgano asociativo de discusión, donde se cristalizarían las ideas vertidas por todas las bandas de Rock Proletario, luego de ello estas tareas quedaron dormidas hasta mediados del 2007 donde se retomó el proyecto y gracias al apoyo de todas las bandas implicadas, en especial a los compañeros de Mencer Vermello, se dio un salto cualitativo plasmando la unión internacional de bandas de Rock Proletario.
El Rock Proletario Internacional es la unión de grupos musicales y compañeros a titulo personal con ideología afín, que tienen como objetivo principal la difusión organizada y sistematizada del Marxismo, de su historia. En ese sentido la Web como el periódico son reflejos de ella y sin esta no podrían existir.
Consideramos que las bandas que se definen como Rock Proletario deben estar conectadas y organizadas dentro de la Internacional. Debido a que compartimos, como todas las masas oprimidas del mundo, una misma historia e ideología. Donde la crítica y autocrítica, herramienta marxista de avance, nos permitirá desarrollar nuestra corriente cultural. Además, todos los miembros formaran parte fundamental del trabajo activo dentro de la Internacional. De esto deducimos la afirmación: “No puede existir banda de Rock Proletario sin estar organizada dentro del Rock Proletario Internacional”
La Internacional esta compuesta por grupos y compañeros de diferentes países con diversos matices dentro del marxismo revolucionario, teniendo al Camarada Stalin como hito de convergencia, esto nos enriquece y fortalece. Nos permite aprender, debatir y trabajar por objetivos comunes dentro de nuestra diversidad.
La historia del marxismo es la historia de la lucha de clases. Es así como en nuestras canciones expresamos nuestra historia, esa historia que fue escrita a fuego y lucha. Desde la comuna de Paris hasta nuestros días, el proletariado del mundo sigue escribiendo la historia. Las luchas de los pueblos de Europa, América, África, Asia... son nuestras luchas.
De esta forma realizamos la presentación oficial del Rock Proletario como nueva corriente cultural, al Rock Proletario Internacional como núcleo dirigente y a la Web, y el periódico, como su órgano de expresión.
Un saludo Puño en alto
10 de Marzo, 2008
viernes, 25 de diciembre de 2009
Editorial de libros Marxistas-Leninistas: Templando el Acero.
Desde Torremolinos Antifascista recomendamos esta editorial de libros Marxistas-Leninistas. Templando el Acero.
http://www.librosml.blogspot.com/
http://www.librosml.blogspot.com/
130 Aniversario del natalicio de Stalin. Honor al pueblo de Gori.

En octubre del año pasado, el gobierno de Georgia promovió la idea de desmontar el monumento a Stalin erigido en su lugar de nacimiento, la ciudad de Gori. El viceprimer ministro Gueorgui Baramidze dijo en una reunión del Gobierno: "Ese monumento es un ultraje a los heroicos habitantes de Gori, que opusieron resistencia el verano pasado al imperio que, en su tiempo, había construido el georgiano étnico Stalin". En 1956, después del XX Congreso del PCUS, comenzó la demolición de los monumentos a Stalin en toda la Unión Soviética, menos en Tbilisi. Los obreros de la ciudad organizaron su custodia durante las 24 horas, dispuesta a sucumbir al pie de sus pedestales. Para cumplir la disposición de Moscú, las autoridades de Tbilisi tuvieron que recurrir a una estratagema: en la ciudad se anunció alarma de bombardeo atómico. Durante la guerra fría, la población soviética estaba preparada para ello y se apresuró a esconderse en los refugios. Cuando las calles quedaron vacías, se quitaron de sus pedestales las tres estatuas de Stalin que existían en la ciudad. Cuando resonó la señal de cancelación de alarma y la gente empezó a salir de los refugios, vio tumbadas las estatuas de Stalin. Espontáneamente surgieron manifestaciones de protesta. En la avenida Rustaveli se convocó un multitudinario mitin en defensa de Stalin. Se redactó y envió a la ONU una carta con la solicitud de reconocer la independencia de Georgia y autorizar su salida del seno de la URSS. Las autoridades exigieron que los habitantes de Tblisi se fuesen a sus casas y, como no obedecieron, efectivos de la Región Militar de Transcaucasia abrieron fuego contra ellos. Como resultado, fueron asesinadas unas 150 personas. Algunos cuerpos quedaron sobre la tierra, y a otros se los vio flotar en el río Kurá. Se enterró a los muertos en secreto, en ausencia de sus familiares. Al día siguiente, los periódicos insertaron escuetas noticias sobre los desórdenes "provocados en Tbilisi por fuerzas nacionalistas apoyadas desde el exterior". El eco de lo sucedido quedó oculto por los acontecimientos que se produjeron en Hungría en 1956. El único monumento a Stalin que quedó entonces en pie (que se ha conservado hasta hoy) fue el de Gori, ciudad en la que Stalin nació y pasó su infancia, adolescencia y juventud. La estatua se fundió en 1953 para ser colocada en el Parque de la Victoria de Leningrado. Pero la muerte de Stalin impidió la realización de ese plan, y el monumento fue enviado a Gori. Ataviado de guerrera y capote, en Gori Stalin sigue en pie sobre un alto pedestal desde hace más de medio siglo. La mirada de sus ojos entornados está dirigida hacia Tsjinvali. El monumento sobrevivió a la campaña de demolición masiva de las esculturas de Stalin a finales de la década de los cincuenta y a las de los años 1989-1991, en la que se derribaron numerosos monumentos erigidos a los organizadores de la Revolución de Octubre. En Georgia los nacionalistas burgueses también ordenaron refundir las estatuas de Lenin, Simón Kamó, Sergio Kirov, Félix Dzerzhinski, Carlos Marx, Sergio Ordzhonikidze y otras... Pero los habitantes de Gori, armados de garrotes, varas de hierro y hasta rifles nunca permitieron que los liquidadores tumbasen la figura de bronce del hombre que hizo mundialmente famosa a la pequeña ciudad de Gori. Hoy a Stalin los nacionalistas burgueses le declaran enemigo del pueblo georgiano, culpable de la realización en 2008 de la "operación de imposición de la paz en Georgia". Se cuenta la siguiente historia: entre 1918 y 1920, período en que existió la República Georgiana "independiente", los osetinos de Georgia, instigados por Stalin, organizaron tres levantamientos contra el gobierno menchevique de Noe Jordania, se apoderaron de la ciudad de Tsjinvali y proclamaron el poder soviético. Después de que la república fuera conquistada por el Ejército Rojo, Stalin, en señal de agradecimiento a los osetinos, instituyó en Georgia, en 1922, la Región Autónoma de Osetia del sur. En respuesta a ello, los osetinos cambiaron el nombre de Tsjinvali, centro administrativo de la región, por Staliniri, que existió hasta 1956. En Georgia, hoy día los nacionalistas burgueses dicen que de no haber existido Stalin no existiría el problema de Osetia del sur y atizan el odio entre ambos pueblos. Están creando un museo de la ocupación rusa del siglo XXI, en referencia Osetia del sur. Hace ya algunos años que en Tbilisi se abrió el Museo de la Ocupación Soviética, cuya visita figura como punto obligatorio en las agendas de todas las delegaciones extranjeras oficiales que llegan al país. Los nuevos caciques georgianos quieren perpetuar en piedra y bronce una supuesta guerra de Rusia contra Georgia. Los visitantes que lleguan a Tbilisi, al transitar por la avenida George Bush hijo, ven un grandioso conjunto conmemorativo dedicado "a las víctimas del genocidio y purga étnica de los georgianos por parte de Rusia". Actualmente se está escribiendo un manual escolar sobre este tema, que se enseñará a partir del primer grado de la secundaria a los adolescentes georgianos. Por su parte, Putin propuso cambiar el nombre del museo por el de Ocupación Georgiana, porque en la Unión Soviética habían gobernado durante decenios muchos oriundos de Georgia, como Stalin, Beria, Ordzhonikidze o Enukidze. Es lo que pasa entre los oligarcas. Pero entre los pueblos del Cáucaso no hay disputas en su aprecio a Stalin. Estarán enfrentados por muchas cosas pero no por Stalin, incluido en la lista de los 100 hombres más célebres de todos los tiempos y pueblos. Abjazios, osetinos, cherkeses, azeríes, ingushetios, georgianos, todos ellos se han enorgullecido siempre de su paisano y nadie ha podido romper ese afecto. No les gusta escuchar las críticas que se dirigen contra él y recuerdan las siguientes palabras de Winston Churchill: "Stalin recibió a una Rusia de arado de madera, y la dejó provista de una bomba atómica". Incluso hoy día, el pueblo de Georgia canta en los bares, restaurantes y bodas una canción cuyo estribillo dice: "El pequeño Gori es grande y vio mucho, porque allí nació Stalin. Abrazo con mi alma su nombre". La burguesía siembra el odio, la muerte y el exterminio en el nombre de sus naciones; los proletarios no tenemos patria, llamamos a la unión de todos los expotados... pero para los libros de historia somos los violentos y los fanáticos sedientos de sangre. ¿Haremos caso a esos libros de historia o a la clase social a la que pertenecemos?
Nacimos para ganar.
¿Recuerdan aquel programa comparativo de tópicos que emitía una televisión española? Quizá no era tan de extrañar que el camarero vasco defendiera su restaurante, mientras que al andaluz no le importara lo más mínimo. Probablemente, además, la actitud del andaluz no fuera fruto de “esencialismo” alguno ni de su “carácter gracioso”, nada que ver con los tópicos sobre los que trataba el programa, sino la consecuencia directa de algo bastante más prosaico: sus condiciones de trabajo.
Aquello, claro, era una simple anécdota televisiva. Ahora bien, si extrapolamos tal anécdota a la situación política actual, podemos encontrar interesantes paralelismos. El más importante de ellos es que, mientras que la mayoría de la izquierda vasca defiende su casa, su tierra, su “restaurante”, a la mayoría de la izquierda andaluza ya parece no importarle nada, ni su casa, ni su tierra, ni su “restaurante”, ni -en una palabra- su ideología. Así está la cosa.
Más aún: no solo ocurre tal cosa en la izquierda andaluza, sino que además podemos hablar de una actitud semejante en el conjunto de los principales partidos del Estado Español autodenominados de izquierdas que se sitúan más allá del ámbito de la Izquierda Abertzale, y especialmente en aquella coalición de partidos y personalidades independientes que naciese en el Estado Español, allá por el año 1986, con el objetivo de aglutinar a todos los partidos situados a la “izquierda del PSOE”; aquello que llamaron Izquierda Unida y de la que han ido saliendo paulatinamente muchos de sus fundadores, unos por no estar de acuerdo con la deriva reformista de la coalición, y otros -los más- para sumarse a las filas de partidos con mayor protagonismo en las altas esferas del poder, principalmente el PSOE.
Así, si algo hemos podido observar en estos 23 años, es la deriva de esta federación de partidos hacia unos postulados cada vez más desideologizados y reformistas, con la conciliación y el chalaneo con los partidos capitalistas como principal marco de referencia para su actuar político. La Izquierda Abertzale, en cambio, a pesar de sus debates internos, de sus distintas etapas histórico-coyunturales, de sus cambios a nivel de liderazgos y a pesar de otras circunstancias históricas y políticas, se ha mantenido firme en un discurso y, sobre todo, en una práctica que, en esencia, es hoy la misma que era entonces: la lucha por la autodeterminación, la organización de su acción política desde las asambleas de base, la práctica y el discurso en pos del socialismo y la defensa de los intereses económicos, políticos e ideológicos de las clases trabajadoras vascas; la reivindicación sindical de clase como estandarte de lucha, la renovación de sus cuadros a través de la constante presencias de jóvenes en sus principales puestos representativos; se han mantenido, en definitiva, firmes en la idea que el Che supiese resumir como nadie en su(s) famosa(s) frase(s) “hasta la victoria siempre (…) prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.
Es por ello que las comparaciones, que según suele decirse son odiosas, se hacen en este caso concreto especialmente significativas: Tenemos, por un lado, a Cayo Lara, que afirma, como máxima expresión de sus planteamientos y presiones políticas al gobierno capitalista de turno, que “si Zapatero no da un giro a la izquierda” nos espera un “otoño caliente”, aunque -eso sí- sólo podrá haber Huelga General si así lo decide el sindicato amarillo Comisiones Obreras. “Otoño caliente”, pero caliente al estilo del verano en Alaska o Groenlandia, no al estilo del verano en Andalucía o el Sáhara. Pero por otro lado tenemos a Arnaldo Otegi, que en un mitin de Iniciativa Internacionalista, después de haber citado una frase de Fidel Castro acerca de la superioridad moral e ideológica del socialismo frente al capitalismo, afirmaba contundentemente que “nosotros no hemos nacido para resistir, nosotros nacimos para ganar... ¡y vamos a ganar!”. Dos frases, dos simples frases, pero que dicen tanto del carácter político de unos y otros, que, comparadas, ponen a cada cual en su sitio.
Tenemos aquí dos actitudes ante la política, dos actitudes que hacen un contraste tremendamente obvio: la actitud de que los que realmente desean ganar y, por tanto, no olvidan su objetivo, y la actitud de los que piensan que ya han perdido y que ahora únicamente se trata de salvar los muebles (eso sí: dentro del capitalismo). Los que prefieren morir de pie antes que vivir de rodillas, frente a los que prefieren arrodillarse antes que morir, porque saben que la muerte política les acecha y que difícilmente podrán esquivarla.
Pero, si hablamos de comparaciones odiosas, la cosa no queda ahí: Es bastante significativo también, por ejemplo, ver como Aminetou Haidar estaba dispuesta a morir por no besarle las posaderas a su monarca, mientras que Cayo Lara, incapaz de comprender tan enorme ejemplo, proponía que Juan Carlos I interviniera para salvar la vida de la activista saharaui. O contrasta ver como la mayoría sindical vasca convocaba una exitosa Huelga General el 21 de mayo, sin apoyo de los dos principales sindicatos españoles, mientras que el 12 de diciembre (sábado, para no molestar al patrón) estos dos sindicatos (UGT y CCOO) llevaban a Madrid a sus liberados en apoyo al gobierno, siendo incapaces además de movilizar a más de 30.000 personas en todo el conjunto del Estado para que se desplazasen hasta la capital de Reino (seguramente porque era día de fútbol y no había ganas de perderse los correspondientes partidos). Contrasta igualmente ver al parlamento cubano que lleva décadas exigiendo el desmantelamiento de la base de Guantánamo, mientras IU pidió el “Sí” a una reforma neoliberal del Estatuto de Andalucía, que no incluye ni una sola mención a las bases de Rota y Morón, ni a la profundización en la (hoy más que nunca) necesaria reforma agraria en Andalucía, ni -no digamos- a la soberanía andaluza. Comparaciones, odiosas comparaciones...
Cosas como éstas son, claro está, lo que diferencia a los que tienen dignidad política e ideológica de quienes, si alguna vez la tuvieron, se olvidaron de su existencia hace tiempo. Por eso este verano el Primer Teniente Alcalde de Sevilla, de IU, le negó un espacio público a los jornaleros del SAT tras la Marcha por la Dignidad y el Empleo (y a pesar de la deshidratación y el cansancio generalizados), mientras que sus amigos del PCE (los usurpadores de estas siglas, queremos decir) contaron con un pabellón sin el menor problema tras su manifestación del 29 de noviembre. Si trabajas en las instituciones y no en la calle, no tendrás dificultades para obtener estas cosas. Si solo gritas, pero no actúas, siempre tendrás todas las puertas abiertas. Si además de gritar, actúas, no te darán ni agua. Es lo que hay. Por eso mientras su sindicato español vende a los trabajadores, los sindicatos nacionalistas (CIG en Galicia, LAB en Euskal Herria, SAT en Andalucía, etc.) mantienen el pulso de la lucha de clases, aunque esto suponga pasar a formar parte de la lista negra de enemigos del Estado, en la cual no estarán nunca IU ni su sindicato.
Y es que IU, teóricamente, está en contra del latifundio en Andalucía. Sin embargo, recientemente ha consentido (eso sí, votando en contra) que su socio de gobierno en la ciudad de Sevilla levante una estatua en honor a lo más rancio de la clase terrateniente andaluza, causante de tanto sufrimiento y explotación histórica en el pueblo trabajador andaluz, sin plantear en ningún momento la ruptura del vergonzoso pacto de gobierno en cuestión, ni siquiera como modo de presión para forzar a su socio de gobierno a no ejecutar tal iniciativa que atenta de manera tan flagrante y a la vez tan simbólica contra el pueblo trabajador andaluz, que por tantos años ha tenido que sufrir a las Duquesas de Alba de turno, de punta a punta de la nación.
De igual modo, teóricamente, IU dice estar en contra de la Ley de Partidos (aunque Llamazares votara a favor “por error”). Sin embargo, el coordinador andaluz de esta coalición, Diego Valderas (que ahora plantea como una posibilidad el pacto con el partido de ultraderecha UPyD), amenazó de expulsión a 19 cargos electos de la CUT, y a la CUT en general, por haber firmado los avales para que Iniciativa Internacionalista pudiera concurrir a las elecciones europeas. Nada le dijo, sin embargo, a quienes firmaron los avales para que el POSI o el PCPE hicieran lo mismo: sólo a los que avalaron a la candidatura internacionalista. ¿También fue esto un error? Aunque ¿de qué puede uno extrañarse? El propio Willy Meyer, cabeza de lista de IU en esas elecciones, afirmó en El País que “como IU está en contra del terrorismo, está también en contra de esa candidatura [la de Iniciativa Internacionalista]”. Es más, Meyer dijo también que si los tribunales ilegalizaban la candidatura internacionalista, le parecería bien porque “estamos en un Estado de Derecho”. Como diría su amigo Rubalcaba, “o votos o bombas”, pero no te dejo votar. Curiosa paradoja.
Como paradójico es que IU esté en contra de la Ley de Partidos, pero a favor de que esta ley se aplique, tal cual se demuestra con lo anterior. ¿Celebrará también las expulsiones de inmigrantes que se perpetran en virtud de la Ley de Extranjería? Por si fuera poco, Meyer volvió a aparecer en el conocido diario de la multinacional PRISA, para asegurar haberse alegrado de la caída del Muro de Berlín, y definir su opinión acerca del socialismo con la tajante frase de “dictadura, ni la del proletariado”. ¿Qué pensarán de esto en Cuba? Willy Meyer tolera Rota y Morón, tolera una estatua a la Duquesa, tolera (y aplaude) que se ilegalicen partidos revolucionarios en virtud de la ley más fascista de Europa; pero cuando se trata de la dictadura del proletariado y el socialismo... entonces Meyer no lo puede tolerar, porque para él es una cuestión de “principios” (y si no le gustan, tendrá otros, según el público que lo escuche en ese momento, el auditorio para el que hable, o el diario para el que escriba).
Para nosotros, por supuesto, este artículo también es una cuestión de principios. La izquierda de los pueblos es soberanista y de izquierdas (radicalmente democrática, antimonárquica, antiimperialista, anticapitalista...); la izquierda del terrateniente se dice, a lo sumo, republicana pero -claro está- respetando a la familia real. Así lo queremos denunciar, porque esos son nuestros principios. No callar ante el izquierdismo de compra y venta.
Para colmo, los hechos políticos concretos de los últimos años demuestran que no existe un auténtico problema con la monarquía para estos (supuestos) republicanos; por eso Cayo Lara se reunió también con el rey (deben de ser amigos) para explicarle los planes de IU en pos de la III República. Curiosa manera de legitimar la figura del monarca y de concederle el rango de interlocutor válido. No en vano el republicanismo de IU salva la cabeza de Juan Carlos I, como si este siniestro personaje no fuera lo que es, porque resulta que, según dijo el Lacayo en el programa 59 Segundos, “la gente es juancarlista”. Cuando el Rey decida abdicar, sólo entonces, IU pretenderá un referéndum sobre la república. Pero entonces ¿para qué luchar contra la monarquía? Por tanto, lo mejor es simplemente esperar a que se vayan. En la misma intervención televisiva, Cayo Lara afirmó, con total claridad, que IU está ahí para pactar con el PSOE, y no con vocación de poder. Porque ellos, IU, a diferencia de la IA, no nacieron para ganar. Nacieron para pactar.
¿Es, pues, en estos parámetros en los que se definirá la famosa “refundación” de la izquierda? ¿En Andalucía esta refundación generará una unidad popular, o una unidad revisionista que agache la cabeza ante la duquesa y el rey? Al final, tal vez sea cierto que son anticapitalistas: ellos defienden el feudalismo.
En Andalucía, así como en la mayoría de los pueblos del mundo, no necesitamos una refundación de la izquierda del terrateniente, que se fundamenta en los pactos globales con Zapatero, es decir, con el mismo partido que nos introdujo en la OTAN, creó los GAL, invadió Yugoslavia y Afganistán, abarató el despido, creó las ETT's, privatizó la gestión de la universidad y un largo etcétera. Lo que necesitamos son espacios de convergencia de las izquierdas de los pueblos. Sólo así podremos llegar al socialismo, a nuestros socialismos, diversos pero basados siempre en la supresión de la propiedad privada capitalista y el establecimiento de la propiedad colectiva y de todo el pueblo sobre los medios de producción, como objetivo irrenunciable. Es decir, socialismos unidos en la heterogeneidad, y desde el respeto a las diversas soberanías nacionales y populares de los pueblos del mundo. Ese debe ser nuestro objetivo.
Porque tal vez sea cierto que en el momento histórico actual vayamos perdiendo el “partido”, pero al menos debemos tener claro que nosotros sí nacimos para ganar, y que todavía quedan por delante el segundo tiempo, la prórroga y hasta los penaltis. Estamos a tiempo de intentar, y lograr, la remontada. Porque nosotros -una vez más- nacimos para ganar, no para pactar nuestra derrota a mitad del partido solo porque el otro equipo nos vaya ganando pese a tener una plantilla más corta, mucho más corta que la nuestra. Sólo la ayuda del árbitro, que arbitra según las reglas impuestas por el otro equipo (“Estado de derecho” o marco que, desde la izquierda, mal que les pese a Meyer y el Lacayo, nunca aceptaremos ni legitimaremos); sólo la ayuda de ese árbitro podrá impedir nuestra victoria. Salvo que seamos nosotras y nosotros, cada una y cada uno de quienes escribimos o leemos este artículo, quienes, en lugar de esperar, nos organicemos en torno a algo nuevo, les hagamos claudicar y destruyamos sus podridas reglas, en la construcción de una realidad diferente. Como dijo Alfonso Sastre, seamos nosotros mismos los líderes que estábamos esperando. Nosotros mismos, porque nosotros mismos somos los que venceremos.
Ángel Velasco, Manuel M. Navarrete, Pedro Antonio Honrubia Hurtado y Antón J. Torres.
Aquello, claro, era una simple anécdota televisiva. Ahora bien, si extrapolamos tal anécdota a la situación política actual, podemos encontrar interesantes paralelismos. El más importante de ellos es que, mientras que la mayoría de la izquierda vasca defiende su casa, su tierra, su “restaurante”, a la mayoría de la izquierda andaluza ya parece no importarle nada, ni su casa, ni su tierra, ni su “restaurante”, ni -en una palabra- su ideología. Así está la cosa.
Más aún: no solo ocurre tal cosa en la izquierda andaluza, sino que además podemos hablar de una actitud semejante en el conjunto de los principales partidos del Estado Español autodenominados de izquierdas que se sitúan más allá del ámbito de la Izquierda Abertzale, y especialmente en aquella coalición de partidos y personalidades independientes que naciese en el Estado Español, allá por el año 1986, con el objetivo de aglutinar a todos los partidos situados a la “izquierda del PSOE”; aquello que llamaron Izquierda Unida y de la que han ido saliendo paulatinamente muchos de sus fundadores, unos por no estar de acuerdo con la deriva reformista de la coalición, y otros -los más- para sumarse a las filas de partidos con mayor protagonismo en las altas esferas del poder, principalmente el PSOE.
Así, si algo hemos podido observar en estos 23 años, es la deriva de esta federación de partidos hacia unos postulados cada vez más desideologizados y reformistas, con la conciliación y el chalaneo con los partidos capitalistas como principal marco de referencia para su actuar político. La Izquierda Abertzale, en cambio, a pesar de sus debates internos, de sus distintas etapas histórico-coyunturales, de sus cambios a nivel de liderazgos y a pesar de otras circunstancias históricas y políticas, se ha mantenido firme en un discurso y, sobre todo, en una práctica que, en esencia, es hoy la misma que era entonces: la lucha por la autodeterminación, la organización de su acción política desde las asambleas de base, la práctica y el discurso en pos del socialismo y la defensa de los intereses económicos, políticos e ideológicos de las clases trabajadoras vascas; la reivindicación sindical de clase como estandarte de lucha, la renovación de sus cuadros a través de la constante presencias de jóvenes en sus principales puestos representativos; se han mantenido, en definitiva, firmes en la idea que el Che supiese resumir como nadie en su(s) famosa(s) frase(s) “hasta la victoria siempre (…) prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.
Es por ello que las comparaciones, que según suele decirse son odiosas, se hacen en este caso concreto especialmente significativas: Tenemos, por un lado, a Cayo Lara, que afirma, como máxima expresión de sus planteamientos y presiones políticas al gobierno capitalista de turno, que “si Zapatero no da un giro a la izquierda” nos espera un “otoño caliente”, aunque -eso sí- sólo podrá haber Huelga General si así lo decide el sindicato amarillo Comisiones Obreras. “Otoño caliente”, pero caliente al estilo del verano en Alaska o Groenlandia, no al estilo del verano en Andalucía o el Sáhara. Pero por otro lado tenemos a Arnaldo Otegi, que en un mitin de Iniciativa Internacionalista, después de haber citado una frase de Fidel Castro acerca de la superioridad moral e ideológica del socialismo frente al capitalismo, afirmaba contundentemente que “nosotros no hemos nacido para resistir, nosotros nacimos para ganar... ¡y vamos a ganar!”. Dos frases, dos simples frases, pero que dicen tanto del carácter político de unos y otros, que, comparadas, ponen a cada cual en su sitio.
Tenemos aquí dos actitudes ante la política, dos actitudes que hacen un contraste tremendamente obvio: la actitud de que los que realmente desean ganar y, por tanto, no olvidan su objetivo, y la actitud de los que piensan que ya han perdido y que ahora únicamente se trata de salvar los muebles (eso sí: dentro del capitalismo). Los que prefieren morir de pie antes que vivir de rodillas, frente a los que prefieren arrodillarse antes que morir, porque saben que la muerte política les acecha y que difícilmente podrán esquivarla.
Pero, si hablamos de comparaciones odiosas, la cosa no queda ahí: Es bastante significativo también, por ejemplo, ver como Aminetou Haidar estaba dispuesta a morir por no besarle las posaderas a su monarca, mientras que Cayo Lara, incapaz de comprender tan enorme ejemplo, proponía que Juan Carlos I interviniera para salvar la vida de la activista saharaui. O contrasta ver como la mayoría sindical vasca convocaba una exitosa Huelga General el 21 de mayo, sin apoyo de los dos principales sindicatos españoles, mientras que el 12 de diciembre (sábado, para no molestar al patrón) estos dos sindicatos (UGT y CCOO) llevaban a Madrid a sus liberados en apoyo al gobierno, siendo incapaces además de movilizar a más de 30.000 personas en todo el conjunto del Estado para que se desplazasen hasta la capital de Reino (seguramente porque era día de fútbol y no había ganas de perderse los correspondientes partidos). Contrasta igualmente ver al parlamento cubano que lleva décadas exigiendo el desmantelamiento de la base de Guantánamo, mientras IU pidió el “Sí” a una reforma neoliberal del Estatuto de Andalucía, que no incluye ni una sola mención a las bases de Rota y Morón, ni a la profundización en la (hoy más que nunca) necesaria reforma agraria en Andalucía, ni -no digamos- a la soberanía andaluza. Comparaciones, odiosas comparaciones...
Cosas como éstas son, claro está, lo que diferencia a los que tienen dignidad política e ideológica de quienes, si alguna vez la tuvieron, se olvidaron de su existencia hace tiempo. Por eso este verano el Primer Teniente Alcalde de Sevilla, de IU, le negó un espacio público a los jornaleros del SAT tras la Marcha por la Dignidad y el Empleo (y a pesar de la deshidratación y el cansancio generalizados), mientras que sus amigos del PCE (los usurpadores de estas siglas, queremos decir) contaron con un pabellón sin el menor problema tras su manifestación del 29 de noviembre. Si trabajas en las instituciones y no en la calle, no tendrás dificultades para obtener estas cosas. Si solo gritas, pero no actúas, siempre tendrás todas las puertas abiertas. Si además de gritar, actúas, no te darán ni agua. Es lo que hay. Por eso mientras su sindicato español vende a los trabajadores, los sindicatos nacionalistas (CIG en Galicia, LAB en Euskal Herria, SAT en Andalucía, etc.) mantienen el pulso de la lucha de clases, aunque esto suponga pasar a formar parte de la lista negra de enemigos del Estado, en la cual no estarán nunca IU ni su sindicato.
Y es que IU, teóricamente, está en contra del latifundio en Andalucía. Sin embargo, recientemente ha consentido (eso sí, votando en contra) que su socio de gobierno en la ciudad de Sevilla levante una estatua en honor a lo más rancio de la clase terrateniente andaluza, causante de tanto sufrimiento y explotación histórica en el pueblo trabajador andaluz, sin plantear en ningún momento la ruptura del vergonzoso pacto de gobierno en cuestión, ni siquiera como modo de presión para forzar a su socio de gobierno a no ejecutar tal iniciativa que atenta de manera tan flagrante y a la vez tan simbólica contra el pueblo trabajador andaluz, que por tantos años ha tenido que sufrir a las Duquesas de Alba de turno, de punta a punta de la nación.
De igual modo, teóricamente, IU dice estar en contra de la Ley de Partidos (aunque Llamazares votara a favor “por error”). Sin embargo, el coordinador andaluz de esta coalición, Diego Valderas (que ahora plantea como una posibilidad el pacto con el partido de ultraderecha UPyD), amenazó de expulsión a 19 cargos electos de la CUT, y a la CUT en general, por haber firmado los avales para que Iniciativa Internacionalista pudiera concurrir a las elecciones europeas. Nada le dijo, sin embargo, a quienes firmaron los avales para que el POSI o el PCPE hicieran lo mismo: sólo a los que avalaron a la candidatura internacionalista. ¿También fue esto un error? Aunque ¿de qué puede uno extrañarse? El propio Willy Meyer, cabeza de lista de IU en esas elecciones, afirmó en El País que “como IU está en contra del terrorismo, está también en contra de esa candidatura [la de Iniciativa Internacionalista]”. Es más, Meyer dijo también que si los tribunales ilegalizaban la candidatura internacionalista, le parecería bien porque “estamos en un Estado de Derecho”. Como diría su amigo Rubalcaba, “o votos o bombas”, pero no te dejo votar. Curiosa paradoja.
Como paradójico es que IU esté en contra de la Ley de Partidos, pero a favor de que esta ley se aplique, tal cual se demuestra con lo anterior. ¿Celebrará también las expulsiones de inmigrantes que se perpetran en virtud de la Ley de Extranjería? Por si fuera poco, Meyer volvió a aparecer en el conocido diario de la multinacional PRISA, para asegurar haberse alegrado de la caída del Muro de Berlín, y definir su opinión acerca del socialismo con la tajante frase de “dictadura, ni la del proletariado”. ¿Qué pensarán de esto en Cuba? Willy Meyer tolera Rota y Morón, tolera una estatua a la Duquesa, tolera (y aplaude) que se ilegalicen partidos revolucionarios en virtud de la ley más fascista de Europa; pero cuando se trata de la dictadura del proletariado y el socialismo... entonces Meyer no lo puede tolerar, porque para él es una cuestión de “principios” (y si no le gustan, tendrá otros, según el público que lo escuche en ese momento, el auditorio para el que hable, o el diario para el que escriba).
Para nosotros, por supuesto, este artículo también es una cuestión de principios. La izquierda de los pueblos es soberanista y de izquierdas (radicalmente democrática, antimonárquica, antiimperialista, anticapitalista...); la izquierda del terrateniente se dice, a lo sumo, republicana pero -claro está- respetando a la familia real. Así lo queremos denunciar, porque esos son nuestros principios. No callar ante el izquierdismo de compra y venta.
Para colmo, los hechos políticos concretos de los últimos años demuestran que no existe un auténtico problema con la monarquía para estos (supuestos) republicanos; por eso Cayo Lara se reunió también con el rey (deben de ser amigos) para explicarle los planes de IU en pos de la III República. Curiosa manera de legitimar la figura del monarca y de concederle el rango de interlocutor válido. No en vano el republicanismo de IU salva la cabeza de Juan Carlos I, como si este siniestro personaje no fuera lo que es, porque resulta que, según dijo el Lacayo en el programa 59 Segundos, “la gente es juancarlista”. Cuando el Rey decida abdicar, sólo entonces, IU pretenderá un referéndum sobre la república. Pero entonces ¿para qué luchar contra la monarquía? Por tanto, lo mejor es simplemente esperar a que se vayan. En la misma intervención televisiva, Cayo Lara afirmó, con total claridad, que IU está ahí para pactar con el PSOE, y no con vocación de poder. Porque ellos, IU, a diferencia de la IA, no nacieron para ganar. Nacieron para pactar.
¿Es, pues, en estos parámetros en los que se definirá la famosa “refundación” de la izquierda? ¿En Andalucía esta refundación generará una unidad popular, o una unidad revisionista que agache la cabeza ante la duquesa y el rey? Al final, tal vez sea cierto que son anticapitalistas: ellos defienden el feudalismo.
En Andalucía, así como en la mayoría de los pueblos del mundo, no necesitamos una refundación de la izquierda del terrateniente, que se fundamenta en los pactos globales con Zapatero, es decir, con el mismo partido que nos introdujo en la OTAN, creó los GAL, invadió Yugoslavia y Afganistán, abarató el despido, creó las ETT's, privatizó la gestión de la universidad y un largo etcétera. Lo que necesitamos son espacios de convergencia de las izquierdas de los pueblos. Sólo así podremos llegar al socialismo, a nuestros socialismos, diversos pero basados siempre en la supresión de la propiedad privada capitalista y el establecimiento de la propiedad colectiva y de todo el pueblo sobre los medios de producción, como objetivo irrenunciable. Es decir, socialismos unidos en la heterogeneidad, y desde el respeto a las diversas soberanías nacionales y populares de los pueblos del mundo. Ese debe ser nuestro objetivo.
Porque tal vez sea cierto que en el momento histórico actual vayamos perdiendo el “partido”, pero al menos debemos tener claro que nosotros sí nacimos para ganar, y que todavía quedan por delante el segundo tiempo, la prórroga y hasta los penaltis. Estamos a tiempo de intentar, y lograr, la remontada. Porque nosotros -una vez más- nacimos para ganar, no para pactar nuestra derrota a mitad del partido solo porque el otro equipo nos vaya ganando pese a tener una plantilla más corta, mucho más corta que la nuestra. Sólo la ayuda del árbitro, que arbitra según las reglas impuestas por el otro equipo (“Estado de derecho” o marco que, desde la izquierda, mal que les pese a Meyer y el Lacayo, nunca aceptaremos ni legitimaremos); sólo la ayuda de ese árbitro podrá impedir nuestra victoria. Salvo que seamos nosotras y nosotros, cada una y cada uno de quienes escribimos o leemos este artículo, quienes, en lugar de esperar, nos organicemos en torno a algo nuevo, les hagamos claudicar y destruyamos sus podridas reglas, en la construcción de una realidad diferente. Como dijo Alfonso Sastre, seamos nosotros mismos los líderes que estábamos esperando. Nosotros mismos, porque nosotros mismos somos los que venceremos.
Ángel Velasco, Manuel M. Navarrete, Pedro Antonio Honrubia Hurtado y Antón J. Torres.
Bonitas palabras...
24 de Diciembre, la noche cae y la magia del consumismo se cierne sobre nuestras calles, sobre nuestros hogares. Frente al televisor, familias y familias devorando exquisitos platos y observando el momento más emocionante de la noche y es que, su majestad se dirige a los ciudadanos.
Bonitas palabras, pose campechana, de afecto, de cercanía. Suaves palabras silban en el viento contentando el oído de los auditores que prestan atención al balance del año.
Una vez más, el terrorismo y la crisis económica recaen con fuerza en la sobrecogedora escena. Crisis económica que usted no sufre, majestad. Bueno sí, es cierto, en vez de comprar un pavo de un millón de pesetas lo ha comprado de novecientas mil.
Terrorismo. Acusaciones de terrorismo que recaen en jóvenes independentistas vascos, acusaciones de terrorismo que caen en jóvenes anticapitalistas y antifascistas día tras día en cualquier lugar del Estado Español, ese al cual tal personaje se dirige.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el angustia y la desesperación de las familias de todos los detenidos y secuestrados por el Estado Español, por meras causas políticas.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el día a día de un parado, de un sin techo, de un inmigrante a los cuales ustedes llaman ilegales, etc.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el dolor de familias desintegradas por la guadaña capitalista que reduce a objeto la dignidad de cada persona.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, la vida de familias mil-euristas (media en el Estado Español) que se encuentran con un aumento de impuestos desmesurado, una situación de paro exagerado y una represión espeluznante.
No, Don Juan Carlos, usted no sabe nada de eso. Usted no ve más allá de un palacio y sus sirvientes, de una boda o de su sucesión.
Si usted llama a la solidaridad, a la igualdad, etc. Revise en que sistema económico, político y social está encuadrado, porque quizás, si sus palabras fuesen sinceras, se daría cuenta que estaba equivocado.
Bonitas palabras, pose campechana, de afecto, de cercanía. Suaves palabras silban en el viento contentando el oído de los auditores que prestan atención al balance del año.
Una vez más, el terrorismo y la crisis económica recaen con fuerza en la sobrecogedora escena. Crisis económica que usted no sufre, majestad. Bueno sí, es cierto, en vez de comprar un pavo de un millón de pesetas lo ha comprado de novecientas mil.
Terrorismo. Acusaciones de terrorismo que recaen en jóvenes independentistas vascos, acusaciones de terrorismo que caen en jóvenes anticapitalistas y antifascistas día tras día en cualquier lugar del Estado Español, ese al cual tal personaje se dirige.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el angustia y la desesperación de las familias de todos los detenidos y secuestrados por el Estado Español, por meras causas políticas.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el día a día de un parado, de un sin techo, de un inmigrante a los cuales ustedes llaman ilegales, etc.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, el dolor de familias desintegradas por la guadaña capitalista que reduce a objeto la dignidad de cada persona.
Sabrá usted, Don Juan Carlos, la vida de familias mil-euristas (media en el Estado Español) que se encuentran con un aumento de impuestos desmesurado, una situación de paro exagerado y una represión espeluznante.
No, Don Juan Carlos, usted no sabe nada de eso. Usted no ve más allá de un palacio y sus sirvientes, de una boda o de su sucesión.
Si usted llama a la solidaridad, a la igualdad, etc. Revise en que sistema económico, político y social está encuadrado, porque quizás, si sus palabras fuesen sinceras, se daría cuenta que estaba equivocado.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Entrevista: Antinazis Getafe
Aquí os dejamos la segunda entrevista realizada, esta vez a ANTINAZIS GETAFE. Disfrutadla.
- ¿Cómo surgió la idea de crear un espacio de militancia antifascista en Getafe?
ANG:El colectivo surgió porque un grupo de amigos estábamos hartos del pasotismo que veíamos que había en los antifascistas de la ciudad. Eran unos tiempos donde la actividad neo-fascista estaba surgiendo y nadie hacía nada. Agredían a chavales y todos se quedaban de brazos cruzados o se enteraban tarde de las agresiones. Por otra parte, los pocos colectivos que existían no colaboraban en nada a la organización unitaria antifascista de la juventud de Getafe, centrándose en su grupo de amigos y en unas ideas políticas y sociales que apartaban a la gran mayoría de los jóvenes. En esta situación surge el colectivo, cuyo objetivo primordial era y es coordinar las actividades de los antifascistas de la ciudad, independientemente de sus ideas políticas siempre y cuando lleven el antifascismo por bandera en todos los ámbitos de la vida, y no sólo en los conciertos.
- ¿Qué opináis del movimiento antifascista y anticapitalista en la actualidad, tanto en Madrid como en el Estado Español?
ANG:Nosotros siempre hemos dicho que nuestro objetivo es la unidad del movimiento antifascista sea donde sea. Creemos que es la mejor forma de actuar y aunar fuerzas para esta dura lucha en unos tiempos que no corren a nuestro favor. El movimiento antifascista como tal, se vio reforzado en Madrid lamentablemente con el ASESINATO de Carlos, pero aún así, ya se estaba viendo un aumento de afluencia a los actos antifascistas de la ciudad. Cada vez se ven más caras nuevas, gente joven dispuesta a seguir el relevo y que esperamos no lleven esta lucha como una mera moda, que lean, se informen y sean consecuentes en sus actos. Ahora ha surgido un intento de desestabilizar la unidad antifascista bajo falsas acusaciones, pero los cimientos de esta unidad es Madrid son muy fuertes y no se quiebran tan fácilmente. Esperemos por el bien del antifascismo y el anticapitalismo madrileño, que se solucionen pronto estos pequeños flecos.
A nivel estatal, consideramos que el movimiento antifascista, y consecuentemente también anti-capitalista, va en aumento. Ponemos como ejemplo vuestra tierra, Málaga, donde han surgido estos últimos años colectivos que ponen de manifiesto el incremento de la actividad antifascista. Se han creado Coordinadoras en casi todas las partes del Estado, que a su vez están conexionadas entre ellas. De esta forma, podemos ver la buena salud que goza el antifascismo estatal. Antes, las contra-manifestaciones que había ante los actos de extrema derecha eran puntuales y en algunas ciudades. Ahora podemos sentirnos orgullosos de que en la mayoría de las ciudades del Estado nos van a tener enfrente puño levantado.
Respecto a la actividad anti-capitalista en el Estado, pensamos que debemos aprender mucho de otros países europeos como Alemania o Dinamarca. La lucha anti-capitalista que llevan en esos países es digna de admiración.
- ¿Existen en Getafe grupúsculos de extrema-derecha operando?¿Tienen el respaldo de las instituciones?
ANG:Respondiendo a vuestra pregunta: En Internet sí, en las calles no. Podemos decir con orgullo que en las calles no hemos tenido problemas los miembros del colectivo con ellos, cosa que ellos no pueden decir lo mismo. Son grupúsculos como bien decís, pero no son nada ni van a ser nada, por mucho que en Internet sean acojonadamente chungos.
Hace más de 3 años, realizaron una manifestación en el centro de Getafe sin hacerla pública por lo que no nos fue posible organizar una respuesta al no enterarnos de lo que se estaba cociendo. El gobierno local y la policía les permitió recorrer las calles del centro bajo gritos tan “constitucionales” como “Negros al zoo” o “Chinos no”. No es que defendamos la constitución española, pero nos resulta curioso cómo se aplica con diferentes criterios según sea tu condición política.
- ¿En que grado sufrís la represión?
ANG:La sufrimos como creemos que se sufre en todo Madrid. La Delegación del Gobierno en Madrid, con la presidencia de Soledad Mestre intentó paliar al movimiento antifascista fuese como fuese, pero en vez de paliarlo, consiguió que pese a la violenta represión con la que afrontaba los actos antifascistas, ya sea con palos, sanciones o prohibiciones, el movimiento antifascista fue creciendo y creciendo hasta acabar con su cargo. Vio que la represión no hacia más que aumentar nuestras fuerzas contra ella. Ahora con Amparo Valcarce, sabíamos que poco iba a cambiar la cosa.
Sabíamos que iba a ser el mismo perro con diferente collar y así se confirmó el 10 de Octubre de este mismo año, cuando no nos dejaron mostrar nuestra repulsa a unas agresiones que se habían dado por esos meses (http://madrid.antifa.net/convocatorias/17-concentracion/427-concentracion-stop-terrorismo-fascista). Muchos de vosotros seguramente la habréis vivido cuando habéis venido por estas tierras. Y es que es acojonante que siempre que viene alguien por aquí que no es de Madrid, te comente que es sorprendente cómo actúa la policía, ya sea la Brigada de la Información o la UIP.
En Getafe, la situación es represiva en general como en todas las partes de Madrid. Estamos en un Estado Policial, y eso es algo más que evidente cuando sales a la calle y no paras de ver coches de policía por todos lados. Esto nos resulta cuanto menos sorprendente, ya que Getafe es una ciudad muy tranquila en la actualidad. La presión policial, ha hecho que varios miembros de Antinazis Getafe cuenten en la actualidad con multas sorprendentes, pero para nada han frenado a la actividad ni de esas personas ni a la del colectivo.
Imaginamos que vosotros, por desgracia, sabéis bien a qué nos referimos ya que la represión sufrida en Málaga y León hace unos meses a miembros de RASH fue brutal, y así hablaron las paredes de Getafe. Desde aquí, esperamos que el proceso judicial termine bien para los encausados, o mejor dicho SE HAGA JUSTICIA.
- ¿Que opinión os merece el sistema capitalista?
ANG:Nuestra opinión es la de cualquier ciudadano que salga a la calle y vea que no hay trabajo en ningún lado. El sistema capitalista tiene lo que desde hace años parece que iba buscando. Para tener todo esto, se ha bastado con traer a su lado a unos sindicatos (CCOO y UGT) para comer de su mano. La complicidad con la que han actuado y han amansado a los trabajadores esta gentuza es increíble. Poco queda ya de las huelgas existentes a principios del S. XX. Se ha permitido al sistema capitalista gozar de total y absoluta impunidad, ofreciendo a la gente ocio y bien estar, han amansado a la fiera que hace algunas décadas permitía soñar con un sistema diferente.
Ahora con la crisis, se puede apreciar perfectamente cómo actúa el sistema capitalista: los curritos a la calle pero los directivos que no se bajen el sueldo no sea que... Lo importante al fin y al cabo es que el empresario se forre más y más a costa de los trabajadores, y si se vende menos y hay menos dinero en la empresa, se despiden trabajadores en vez de bajar el sueldo de los jefazos. Vivimos en una sociedad donde las clases están muy diferenciadas y cada vez más, pero hay gente que no lo ve o no lo quiere ver, para eso ya cumplen su función los medios de comunicación, y en eso son especialistas. Vivimos en una continua guerra de clases, y quién no lo vea, tiene un serio problema.
- ¿Creéis que la juventud ha de tomar parte activamente en la lucha contra el fascismo y el capital?
ANG:No es que creamos, es que es fundamental que forme parte. La juventud se caracteriza por una época de la vida soñadora, donde ves que se pueden cambiar las cosas; una rebeldía más que necesaria en los movimientos sociales. Hace poco, varios miembros de Antinazis Getafe vimos la obra de teatro Utopía de Leo Bassi aquí en nuestra ciudad, obra que recomendamos enormemente. En ella, habla de cómo la izquierda, esa izquierda revolucionaria existente a lo largo de la historia, se ha caracterizado por ser utópica pero, en la actualidad, se ha estancado en un conservadurismo donde parece que todo va bien, y así ha pasado con la crisis. No se proponen medidas nuevas ni este gobierno “socialista” mueve ninguna ficha. Esto pasa también en el antifascismo, donde hay gente que lleva unos cuantos años en el movimiento y actúa de determinadas maneras, pero los tiempos cambian, y es necesario reponer fuerzas y formas de actuar, algo que ofrece la juventud.
- ¿Existe en Getafe algún tipo de centro social, o local comprometido con la difusión de cultura contra el capitalismo?
ANG:Bueno, “haberlos haylos”. Por una parte está el Bar La Tertulia, que pertenece a Corriente Roja y tienen un espacio donde difunden panfletos. Por otro lado, estaba el C.S.O.A. El Cierre, donde también había un espacio donde se difundían panfletos. Ahora hay un nuevo C.S.O.A. (no sabemos con exactitud si estás siglas son con las que se definen) que no conocemos y con el que no tenemos nada que ver.
- ¿Que opináis de Torremolinos Antifascista?
ANG:Nos parece una iniciativa bastante buena, y no es por peloteo. Lo seguimos con asiduidad ya que el hecho de combinar noticias de actualidad con textos y biografías históricas nos parece muy bueno. Además actualizando regularmente, algo que es de agradecer. Por otra parte, nos parece muy buen proyecto el vuestro, ya que teníamos entendido que Torremolinos era un sitio donde AN tenía un lugar cómodo para hacer sus actos. Os agradecemos que hace unos meses vosotros nos quitarais la venda que teníamos en los ojos. El buen blog que lleváis, es fruto de un buen trabajo que hay detrás de gente comprometida. Damos por hecho que seguís así al pie del cañón por mucho tiempo. Desde aquí, recomendamos obviamente su lectura.
- Carta Blanca.
ANG:Muchas gracias a Torremolinos Antifascista por concedernos este espacio en vuestro blog y dejarnos un sitio para expresarnos. Para lo que necesitéis, ya sabéis donde estamos para ayudaros en lo que sea. A ver si nos vemos pronto.
¡ABSOLUCIÓN DETENIDOS MALAKA!
Antinazis Getafe
Desde Torremolinos Antifascista, nuestro mas sincero agradecimiento a ANTINAZIS GETAFE por contestar a nuestras preguntas y agradecerles su apoyo. Para lo que necesiteis, no teneis mas que pedirlo.
- ¿Cómo surgió la idea de crear un espacio de militancia antifascista en Getafe?
ANG:El colectivo surgió porque un grupo de amigos estábamos hartos del pasotismo que veíamos que había en los antifascistas de la ciudad. Eran unos tiempos donde la actividad neo-fascista estaba surgiendo y nadie hacía nada. Agredían a chavales y todos se quedaban de brazos cruzados o se enteraban tarde de las agresiones. Por otra parte, los pocos colectivos que existían no colaboraban en nada a la organización unitaria antifascista de la juventud de Getafe, centrándose en su grupo de amigos y en unas ideas políticas y sociales que apartaban a la gran mayoría de los jóvenes. En esta situación surge el colectivo, cuyo objetivo primordial era y es coordinar las actividades de los antifascistas de la ciudad, independientemente de sus ideas políticas siempre y cuando lleven el antifascismo por bandera en todos los ámbitos de la vida, y no sólo en los conciertos.
- ¿Qué opináis del movimiento antifascista y anticapitalista en la actualidad, tanto en Madrid como en el Estado Español?
ANG:Nosotros siempre hemos dicho que nuestro objetivo es la unidad del movimiento antifascista sea donde sea. Creemos que es la mejor forma de actuar y aunar fuerzas para esta dura lucha en unos tiempos que no corren a nuestro favor. El movimiento antifascista como tal, se vio reforzado en Madrid lamentablemente con el ASESINATO de Carlos, pero aún así, ya se estaba viendo un aumento de afluencia a los actos antifascistas de la ciudad. Cada vez se ven más caras nuevas, gente joven dispuesta a seguir el relevo y que esperamos no lleven esta lucha como una mera moda, que lean, se informen y sean consecuentes en sus actos. Ahora ha surgido un intento de desestabilizar la unidad antifascista bajo falsas acusaciones, pero los cimientos de esta unidad es Madrid son muy fuertes y no se quiebran tan fácilmente. Esperemos por el bien del antifascismo y el anticapitalismo madrileño, que se solucionen pronto estos pequeños flecos.
A nivel estatal, consideramos que el movimiento antifascista, y consecuentemente también anti-capitalista, va en aumento. Ponemos como ejemplo vuestra tierra, Málaga, donde han surgido estos últimos años colectivos que ponen de manifiesto el incremento de la actividad antifascista. Se han creado Coordinadoras en casi todas las partes del Estado, que a su vez están conexionadas entre ellas. De esta forma, podemos ver la buena salud que goza el antifascismo estatal. Antes, las contra-manifestaciones que había ante los actos de extrema derecha eran puntuales y en algunas ciudades. Ahora podemos sentirnos orgullosos de que en la mayoría de las ciudades del Estado nos van a tener enfrente puño levantado.
Respecto a la actividad anti-capitalista en el Estado, pensamos que debemos aprender mucho de otros países europeos como Alemania o Dinamarca. La lucha anti-capitalista que llevan en esos países es digna de admiración.
- ¿Existen en Getafe grupúsculos de extrema-derecha operando?¿Tienen el respaldo de las instituciones?
ANG:Respondiendo a vuestra pregunta: En Internet sí, en las calles no. Podemos decir con orgullo que en las calles no hemos tenido problemas los miembros del colectivo con ellos, cosa que ellos no pueden decir lo mismo. Son grupúsculos como bien decís, pero no son nada ni van a ser nada, por mucho que en Internet sean acojonadamente chungos.
Hace más de 3 años, realizaron una manifestación en el centro de Getafe sin hacerla pública por lo que no nos fue posible organizar una respuesta al no enterarnos de lo que se estaba cociendo. El gobierno local y la policía les permitió recorrer las calles del centro bajo gritos tan “constitucionales” como “Negros al zoo” o “Chinos no”. No es que defendamos la constitución española, pero nos resulta curioso cómo se aplica con diferentes criterios según sea tu condición política.
- ¿En que grado sufrís la represión?
ANG:La sufrimos como creemos que se sufre en todo Madrid. La Delegación del Gobierno en Madrid, con la presidencia de Soledad Mestre intentó paliar al movimiento antifascista fuese como fuese, pero en vez de paliarlo, consiguió que pese a la violenta represión con la que afrontaba los actos antifascistas, ya sea con palos, sanciones o prohibiciones, el movimiento antifascista fue creciendo y creciendo hasta acabar con su cargo. Vio que la represión no hacia más que aumentar nuestras fuerzas contra ella. Ahora con Amparo Valcarce, sabíamos que poco iba a cambiar la cosa.
Sabíamos que iba a ser el mismo perro con diferente collar y así se confirmó el 10 de Octubre de este mismo año, cuando no nos dejaron mostrar nuestra repulsa a unas agresiones que se habían dado por esos meses (http://madrid.antifa.net/convocatorias/17-concentracion/427-concentracion-stop-terrorismo-fascista). Muchos de vosotros seguramente la habréis vivido cuando habéis venido por estas tierras. Y es que es acojonante que siempre que viene alguien por aquí que no es de Madrid, te comente que es sorprendente cómo actúa la policía, ya sea la Brigada de la Información o la UIP.
En Getafe, la situación es represiva en general como en todas las partes de Madrid. Estamos en un Estado Policial, y eso es algo más que evidente cuando sales a la calle y no paras de ver coches de policía por todos lados. Esto nos resulta cuanto menos sorprendente, ya que Getafe es una ciudad muy tranquila en la actualidad. La presión policial, ha hecho que varios miembros de Antinazis Getafe cuenten en la actualidad con multas sorprendentes, pero para nada han frenado a la actividad ni de esas personas ni a la del colectivo.
Imaginamos que vosotros, por desgracia, sabéis bien a qué nos referimos ya que la represión sufrida en Málaga y León hace unos meses a miembros de RASH fue brutal, y así hablaron las paredes de Getafe. Desde aquí, esperamos que el proceso judicial termine bien para los encausados, o mejor dicho SE HAGA JUSTICIA.
- ¿Que opinión os merece el sistema capitalista?
ANG:Nuestra opinión es la de cualquier ciudadano que salga a la calle y vea que no hay trabajo en ningún lado. El sistema capitalista tiene lo que desde hace años parece que iba buscando. Para tener todo esto, se ha bastado con traer a su lado a unos sindicatos (CCOO y UGT) para comer de su mano. La complicidad con la que han actuado y han amansado a los trabajadores esta gentuza es increíble. Poco queda ya de las huelgas existentes a principios del S. XX. Se ha permitido al sistema capitalista gozar de total y absoluta impunidad, ofreciendo a la gente ocio y bien estar, han amansado a la fiera que hace algunas décadas permitía soñar con un sistema diferente.
Ahora con la crisis, se puede apreciar perfectamente cómo actúa el sistema capitalista: los curritos a la calle pero los directivos que no se bajen el sueldo no sea que... Lo importante al fin y al cabo es que el empresario se forre más y más a costa de los trabajadores, y si se vende menos y hay menos dinero en la empresa, se despiden trabajadores en vez de bajar el sueldo de los jefazos. Vivimos en una sociedad donde las clases están muy diferenciadas y cada vez más, pero hay gente que no lo ve o no lo quiere ver, para eso ya cumplen su función los medios de comunicación, y en eso son especialistas. Vivimos en una continua guerra de clases, y quién no lo vea, tiene un serio problema.
- ¿Creéis que la juventud ha de tomar parte activamente en la lucha contra el fascismo y el capital?
ANG:No es que creamos, es que es fundamental que forme parte. La juventud se caracteriza por una época de la vida soñadora, donde ves que se pueden cambiar las cosas; una rebeldía más que necesaria en los movimientos sociales. Hace poco, varios miembros de Antinazis Getafe vimos la obra de teatro Utopía de Leo Bassi aquí en nuestra ciudad, obra que recomendamos enormemente. En ella, habla de cómo la izquierda, esa izquierda revolucionaria existente a lo largo de la historia, se ha caracterizado por ser utópica pero, en la actualidad, se ha estancado en un conservadurismo donde parece que todo va bien, y así ha pasado con la crisis. No se proponen medidas nuevas ni este gobierno “socialista” mueve ninguna ficha. Esto pasa también en el antifascismo, donde hay gente que lleva unos cuantos años en el movimiento y actúa de determinadas maneras, pero los tiempos cambian, y es necesario reponer fuerzas y formas de actuar, algo que ofrece la juventud.
- ¿Existe en Getafe algún tipo de centro social, o local comprometido con la difusión de cultura contra el capitalismo?
ANG:Bueno, “haberlos haylos”. Por una parte está el Bar La Tertulia, que pertenece a Corriente Roja y tienen un espacio donde difunden panfletos. Por otro lado, estaba el C.S.O.A. El Cierre, donde también había un espacio donde se difundían panfletos. Ahora hay un nuevo C.S.O.A. (no sabemos con exactitud si estás siglas son con las que se definen) que no conocemos y con el que no tenemos nada que ver.
- ¿Que opináis de Torremolinos Antifascista?
ANG:Nos parece una iniciativa bastante buena, y no es por peloteo. Lo seguimos con asiduidad ya que el hecho de combinar noticias de actualidad con textos y biografías históricas nos parece muy bueno. Además actualizando regularmente, algo que es de agradecer. Por otra parte, nos parece muy buen proyecto el vuestro, ya que teníamos entendido que Torremolinos era un sitio donde AN tenía un lugar cómodo para hacer sus actos. Os agradecemos que hace unos meses vosotros nos quitarais la venda que teníamos en los ojos. El buen blog que lleváis, es fruto de un buen trabajo que hay detrás de gente comprometida. Damos por hecho que seguís así al pie del cañón por mucho tiempo. Desde aquí, recomendamos obviamente su lectura.
- Carta Blanca.
ANG:Muchas gracias a Torremolinos Antifascista por concedernos este espacio en vuestro blog y dejarnos un sitio para expresarnos. Para lo que necesitéis, ya sabéis donde estamos para ayudaros en lo que sea. A ver si nos vemos pronto.
¡ABSOLUCIÓN DETENIDOS MALAKA!
Antinazis Getafe
Desde Torremolinos Antifascista, nuestro mas sincero agradecimiento a ANTINAZIS GETAFE por contestar a nuestras preguntas y agradecerles su apoyo. Para lo que necesiteis, no teneis mas que pedirlo.
martes, 15 de diciembre de 2009
Formación Política: Discurso ante la tumba de Marx (F. Engels)
El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.
Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.
Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.
Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal.Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.
Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.
Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.
Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal.Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.
El disfraz de revolucionario.
Cuando observamos nuestro entorno político, nuestro entorno revolucionario, podemos observar diferentes opiniones, diferentes actuaciones y diferentes reflexiones.
Dentro del movimiento revolucionario, es normal y positivo el debate, la crítica y la autocrítica y, en definitiva, todo lo que ayude a elegir una línea de lucha correcta. Pero en ocasiones podemos encontrarnos con elementos que, más allá de su línea política, provocan el desconcierto y las discusiones entre compañeros y camaradas mediante una constante de críticas destructivas.
Si algo tenemos que aprender de la historia, es a no volver a cometer errores pasados. ¿ Cuantos contrarevolucionarios provocaron daños irreversibles en la URSS?, ¿ Cuantos hicieron factible la contrarevolución de terciopelo al servicio de la CIA?, intentemos que en la actualidad, en nuestros colectivos y espacios no se nos cuelen estos elementos que solo provocan desunión y crispación.
Algunos me llamarán paranoico en el momento que afirmo que es muy probable y casi seguro, que en la mayoría de los colectivos anti-capitalistas existen infiltrados, provocadores e informadores policiales, pero por desgracia no puedo tener mas razón (a los hechos me remito).
No es raro ver agentes policiales de paisano en manifestaciones obreras, ni que estos mismos sean los provocadores que inicien posibles incidentes para justificar cargas policiales. Este es un claro ejemplo práctico donde observamos que los infiltrados no son cosas de películas de espías ni de guerras pasadas.
El disfraz de revolucionario, ese de exterior militante y de interior conspiratorio, es un problema que sufre el movimiento anti-capitalista y anti-fascista internacional desde hace mucho tiempo el cual hemos de eliminar de una u otra forma.
Que no nos tiemble la mano a la hora de expulsar a miembros contrarevolucionarios de nuestras asambleas, aquellos que claramente dañan nuestra ofensiva y la convierten en un movimiento con pies de barro.
El verdadero revolucionario no presenta ningún obstaculo, debate, piensa, lee, responde, replica, critica, pero todo desde el respeto, el conocimiento y el análisis de las diferentes situaciones prácticas y teóricas.
Coherencia y trabajo, esa es nuestra línea a seguir. Nuestro lema: Conocer el pasado, comprender el presente, conquistar el futuro.
Dentro del movimiento revolucionario, es normal y positivo el debate, la crítica y la autocrítica y, en definitiva, todo lo que ayude a elegir una línea de lucha correcta. Pero en ocasiones podemos encontrarnos con elementos que, más allá de su línea política, provocan el desconcierto y las discusiones entre compañeros y camaradas mediante una constante de críticas destructivas.
Si algo tenemos que aprender de la historia, es a no volver a cometer errores pasados. ¿ Cuantos contrarevolucionarios provocaron daños irreversibles en la URSS?, ¿ Cuantos hicieron factible la contrarevolución de terciopelo al servicio de la CIA?, intentemos que en la actualidad, en nuestros colectivos y espacios no se nos cuelen estos elementos que solo provocan desunión y crispación.
Algunos me llamarán paranoico en el momento que afirmo que es muy probable y casi seguro, que en la mayoría de los colectivos anti-capitalistas existen infiltrados, provocadores e informadores policiales, pero por desgracia no puedo tener mas razón (a los hechos me remito).
No es raro ver agentes policiales de paisano en manifestaciones obreras, ni que estos mismos sean los provocadores que inicien posibles incidentes para justificar cargas policiales. Este es un claro ejemplo práctico donde observamos que los infiltrados no son cosas de películas de espías ni de guerras pasadas.
El disfraz de revolucionario, ese de exterior militante y de interior conspiratorio, es un problema que sufre el movimiento anti-capitalista y anti-fascista internacional desde hace mucho tiempo el cual hemos de eliminar de una u otra forma.
Que no nos tiemble la mano a la hora de expulsar a miembros contrarevolucionarios de nuestras asambleas, aquellos que claramente dañan nuestra ofensiva y la convierten en un movimiento con pies de barro.
El verdadero revolucionario no presenta ningún obstaculo, debate, piensa, lee, responde, replica, critica, pero todo desde el respeto, el conocimiento y el análisis de las diferentes situaciones prácticas y teóricas.
Coherencia y trabajo, esa es nuestra línea a seguir. Nuestro lema: Conocer el pasado, comprender el presente, conquistar el futuro.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Pintadas contra caparrós. ¡¡COBARDES!!

Dañan la placa que recuerda al joven de 18 años asesinado de un disparo en Málaga en la manifestación del 4 de diciembre de 1977EFE La placa que recuerda a Manuel José García Caparrós, el joven de 18 años asesinado de un disparo en Málaga en la manifestación del 4 de diciembre de 1977 que reclamó la autonomía para Andalucía, ha sido pintada con símbolos fascistas acompañados de la inscripción "Rojos no, Caparrós jódete".El cartel fue instalado en 2002 en el lugar donde fue asesinado el joven y contiene la leyenda "La Ciudad de Málaga y su Corporación Municipal en recuerdo de D.José Manuel García Caparrós. 4 de diciembre de 2002".Esta placa metálica sustituye a la original de mármol que fue destrozada a martillazos al día siguiente de su inauguración por parte de las autoridades locales.Desde entonces, este símbolo de la autonomía andaluza ha sido objeto de distintas agresiones y el pasado 4 de diciembre, durante el homenaje al joven asesinado, se podían ver señales de pedradas en el cartel.
Aquí observamos a lo que se dedican los neonazis malagueños los cuales, carentes de peligro político, simplemente insultan a los muertos mediante pintadas aberrantes.
Desde Torremolinos Antifascista condenamos este acto de cobardía y afirmamos con mucha honra que Caparrós murió luchando por los derechos de la clase trabajadora siendo asesinado por un policia y no asesinado por un amigo borracho que conducía el coche donde iba a la vuelta de un concierto.
EN MÁLAGA: NO SOIS NADA
Formación Política: Sturmovik (IL-2)
Ante la petición popular, adjuntamos la definición técnica de Sturmovik que encontramos en wikipedia para que conozcais las características de este rey de los cielos.

Por cada Hurricane construido hubo tres Il-2, y cinco por cada Lancaster o Mosquito; ningun otro avión ha sido fabricado en tales cantidades. No obstante la producción acarreaba graves problemas, el más serio de los cuales residía en que el Il-2 era casi un carro de combate volante, con mayor y mejor blindaje que cualquier otro avión anterior. En otros aspectos, sus especificaciones eran casi idénticas a las del desastroso Fairey Battle británico: la gran diferencia consistía en que el Battle fue concebido como bombardero horizontal diurno, mientras que el Il-2 era un avión especializado en ataque al suelo.
La URSS siempre consideró al poderío aéreo como una herramienta de apoyo a las fuerzas de tierra, y durante los años treinta dedicó gran atención a la creación de un avión fuertemente protegido y especializado en ataque y apoyo cercano. Entre otros muchos proyectos, la organización dedicada al armamento aeronáutico, el NII-AV, se centró en el diseño de las mejores armas aéreas del mundo, incluidos cañones de grueso calibre, pesados cañones sin retroceso y bombas perforantes de carga hueca, así como en la instalación de cabezas de guerra similares en cohetes aire-superficie.
A partir de 1929 fue apareciendo una serie de aviones de ataque fuertemente armados, y en 1935 el Kremlin emitió una especificación para un avión BSh (Bronirovanyi Shturmovik, avión blindado de ataque) especializado en poner fuera de combate a vehículos acorazados y focos de resistencia en tierra. El equipo de Polikarpov construyó un bombardero de ataque potencialmente adecuado, el VIT-1, de gran velocidad y cuatro cañones de 37 mm, pero este programa acabó siendo cancelado. Hacia 1938, la necesidad se hizo más urgente y las OKB (oficinas de diseño) de Sergei Ilyushin y Pável Sujói se abocaron a la tarea. Sukhoi estaba por entonces sobrecargado de trabajo; Ilyushin, en cambio empeñó en el proyecto un vasto y capaz equipo.
Ambos diseñadores adoptaron una configuración convencional de monomotor de ala baja, pero los trabajos de Ilyushin avanzaron mucho más rapidamente. El nuevo avión fue designado TsKB-55 y recibió la denominación de servicio BSh-2: estaba propulsado por un motor refrigerado por líquido AM-35, de 1.350 cv, y acomodaba en tándem al piloto y al operador de radio/artillero trasero/observador. Cada aterrizador principal estaba compuesto por dos patas amortiguadoras y se retraía hacia atrás hasta alojarse en un contenedor subalar. El ala, los flaps de accionamiento hidráulico y la cola eran de aleación ligera, pero la sección delantera del fuselaje era de construcción mixta: la parte superior era de aleación ligera y estructura en tubo de acero, mientras que la parte inferior incorporaba un blindaje de más de 700 kg que protegía el motor, los conductos de refrigeración, el radiador, los depósitos de fuselaje y las cabinas. El resto de los componentes estaban fijados directamente sobre el blindaje, ya que éste formaba parte estructural del avión. La sección trasera del fuselaje era de madera. Cuatro ametralladoras de 7,62 mm fueron montadas en las alas, por fuera de los alojamientos de los aterrizadores, con una quinta arma similar en la cabina trasera y cuatro compartimientos en la sección central alar, que podían alojar hasta 600 kg de bombas.
[editar] Programa de emergencia
Ilyushin estaba descontento con el armamento del avión; por otra parte en una prueba llevada a cabo por Vladimir K. Kokkinaki, el TsKB-55 mostró mala estabilidad. Un segundo tipo mejorado, con el centro de gravedad levemente adelantado y estabilizadores mayores, voló el 30 de diciembre de 1.939, pero las pruebas efectuadas en el verano de 1.940 concluyeron en que la estabilidad seguía siendo inapropiada, así como el alcance y las prestaciones generales. Ilyushin lanzó un programa de emergencia, y en cuatro meses produjo el TsKB-57, equipado con un motor AM-38 de 1.600 cv, un depósito adicional de combustible en lugar de la cabina trasera, blindaje más grueso y mejor distribuido, dos de las ametralladoras fueron sustituidas por cañones ShVAK de 20 mm, y nuevos afustes subalares para ocho cohetes RS-82. Se trataba de un avión muy superior, que alcanzaba los 470 km/h y exhibía gran agilidad. Todo ello fue posible gracias a la mejora de la refrigeración del motor y del aceite, la elevación del asiento, el rediseño de la cubierta y rebaje de la sección trasera del fuselaje, y la mejora de la instalación del motor para reducir resistencia, optimizando los accesos y dotándolo con escapes con supresión de llama. La fabricación se emprendió a escala inusitada en tres factorías: Moscú, Fili y Vorónezh .
Al producirse la invasión alemana, el 22 de junio de 1.941, se habían entregado 249 ejemplares, pero sólo un puñado de ellos estaba en servicio; tales cifras estaban bastante lejos de lo previsto. En octubre las factorías de Moscú y Fili tuvieron que ser cerradas y sus utillajes y obreros transferidos más hacia el este para escapar al por entonces incontenible avance alemán; el nuevo centro principal de producción paso a ser Kuybyshyev. Pero los ritmos de fabricación aumentaban lentamente, y Stalin envió un telegrama a los directores de la factoría, diciéndoles que sus cadencias de producción eran "un insulto". Y añadió: "El Ejército Rojo necesita el avión Il-2 como el hombre necesita tanto el aire como el pan. Quiero que la producción aumente".
Esto significó un auténtico revuelo en el ritmo de fabricación pero el avión precisaba ciertos cambios. Gran parte de las secciones externas alares y la cola fueron rediseñadas en madera, a fin de ahorrar aluminio, y a principios de 1.942 los cañones ShVAK fueron reemplazdos por los mucho más eficaces VYa de 23 mm. A finales de 1.942 la designación cambió a Il-2M2 con la introducción del motor AM-38F de 1.750 cv, que proporcionaba un incremento en las prestaciones globales pese al aumento de peso del blindaje hasta 950 kg. Pero las bajas causadas por la caza enemiga eran elevadas, y se constató que la idea de incorporar el blindaje adecuado para protegerse del fuego desde arriba y atrás no era viable. Muchos regimientos de primera línea tomaron el problema como cosa propia e instalaron una cabina trasera para un artillero. Pese a las reticencias de Stalin a aceptar modificaciones, Ilyushin fue autorizado a producir prototipos con artillero trasero, que comenzaron a volar en marzo de 1.942; dicho artillero manejaba una ametralladora UB de 12,7 mm con 150 disparos y a diferencia del TsKB-55 originario, estaba separado del piloto por el depósito central de combustible. En octubre de 1.942 se dio el visto bueno a la entrada en producción del nuevo biplaza Il-2M3, que entró en acción en el frente Central a finales de mes, y en el frente de Stalingrado en noviembre.
[editar] Hacia la victoria
Las pérdidas empezaron a disminuir, al mismo tiempo que aumentaban las de los cazas de la Luftwaffe. Por esa época la fabricación se cifraba en unos 1.000 ejemplares mensuales. La mayoría de las modificaciones, orientadas hacia la mejora de la configuración aerodinámica, fueron introduciéndose de manera que no perturbaran innecesariamente la producción; las zonas más afectadas fueron el parabrisas, los paneles del capó motor, radiadores y conductos, raíces alares, contenedores de los aterrizadores, rueda de cola y bisagras de las superficies de mando. A mediados de 1.943 la velocidad máxima había crecido hasta los 439 km/h, pese al continuo incremento de peso.
Parte del aumento de peso se debía a la introducción de nuevo armamento. En este terreno, la novedad más importante fue aportada por los miembros de una nueva familia de cañones de 37 mm, que disparaban munición de alta velocidad capaz de perforar los blindajes de los carros alemanes Pzkpfw V Panther y Pzkpfw VI Tiger, excepto la coraza frontal (este tipo de cañones de grueso calibre siguió usándose ampliamente en los aviones de ataque Sukhoi Su-7). En las bodegas alares podían llevarse bombas adicionales, mientras que entre las variadas cargas subalares podían figurar los grandes cohetes RS-132 de 132 mm y contenedores con 200 pequeñas bombas contracarro PTAB.
En 1942 el coronel ingeniero Alexei Sidorov, que había dirigido varias conversiones a biplazas de distintos cazas, entre ellos el Hawker Hurricane Mk II, fue puesto al frente del pequeño equipo que produjo el primer Il-2 de doble mando. Algunos de estos fueron resultado de modificaciones de campaña y hacia 1.943 un corto número fue construido en factoría con la denominación Il-2U, en la mayoría de los casos con armamento reducido. Otra modificación en campaña dio como resultado el torpedero Il-2T, que podía llevar un torpedo de 533 mm. La VMF (después AV-MF, o Fuerza Aérea Naval) empleó operativamente esta versión, de la que se cree que nunca llegó a ser producida en fábrica. Existieron incontables modificaciones locales, especialmente en varios tipos para remolque de blancos y varias versiones seminormalizadas de reconocimiento, con una o dos cámaras en la sección trasera del fuselaje.
Si en un principio hubo dificultades para poder reunir suficientes Il-2 para equipar un regimiento entrenado, hacia 1.944 estos aparatos operaban a nivel de cuerpos aéreos enteros; en ciertas áreas localizadas actuaban en números próximos a los 500 aparatos, en cuyo caso no había vehículo enemigo que pudiera desplazarse en tierra sin sufrir un fuego devastador. El método usual de ataque consistía en hileras de aviones que volaban realizando amplias espirales y disparando desde atrás a los carros de combate, mientras que aviones en formaciones más aisladas se dedicaban al lanzamiento de bombas.
En 1.943, el 3er Regimiento de la 1ª División Aérea Mixta polaca fue la primera unidad no soviética en recibir los Il-2. A continuación, unos 3.000 fueron a manos de checos, yugoslavos y búlgaros; cantidades importantes eran entregadas en la posguerra a China y Corea del Norte. Varios países, como Polonia y Checoslovaquia, les aplicaron sus propias designaciones y practicaron diversas modificaciones: equipo y armas distintos, o (como sucedió en Yugoslavia) la sección trasera del fuselaje en tubo de acero revestido en tela.
En agosto de 1.944 la producción se orientó hacia el Ilyushin Il-10; para esa época se había fabricado la impresionante cifra de 36.163 Il-2. La gran mayoría de los aviones son retirados del servicio al final de la guerra, siendo desmantelados. Algunos son destinados a museos.
El Il-2 recibió muchos apodos. El más famoso fue Shturmovik (“Avión de asalto”) por su clasificación en esta categoría en la Fuerza Aérea soviética. Los pilotos rusos lo llamaban “Ilyusha” o “Tanque Volador” por su blindaje. Los soldados alemanes lo llamaban “schwarz Tod”, “Muerte Negra” y los pilotos de la Luftwaffe “beton Flugzeug”, “avión de cemento”. Los finlandeses lo llamaban “Maatalouskone”, “el tractor”, en referencia a su resistencia y a sus pasadas a baja altura sobre el terreno.
[editar] Pilotos famosos del Il-2
Il-10 de la Fuerza Aérea Polaca
Un piloto extraordinario que ganó fama volando el Il-2, fue la Tte. 1º Anna Yegorova, una mujer que voló 260 misiones. Condecorada tres veces, la última "postmortem", por presumirse que murió al caer su Il-2. En realidad, la historia demostró que sobrevivió y estuvo prisionera en un campo de concentración nazi.
Tte. Iván Grigorevich Drachenko, uno de los cuatro pilotos de Il-2 condecorados como "Héroe de la Unión Soviética" , también recibió tres medallas de la Orden de la Gloria. [1]
Pilotos Begeldinov, Mylnikov, Alekseenko, y Gardeev recibieron medallas de oro como Héroes de la Unión Soviética.
[editar] Variantes
TsKB-55 - prototipo biplaza
BSh-2 - designación de la V-VS para el prototipo TsKB-55
TsKB-57 - prototipo monoplaza
Il-2 - modelo de producción del TsKB-57, motor AM-38 de 1.600 cv
Il-2M - modelo de producción monoplaza, cañones ShVAK de 20 mm, reemplazados por cañónes de 23 mm Volkov-Yartsev VYa-23, motor AM-38F de 1.750 cv
Il-2M3 - versión de producción biplaza; mismo armamento frontal que el Il-2M más una ametralladora UB de 12,7 mm para defensa trasera
Il-2T - versión torpedero para la Armada Soviética, con un torpedo de 533 mm, capaz de hundir barcos de 6.000 t
Il-2U - versión de entrenamiento biplaza con doble mando, también conocido como U-Il-2
Il-2I - único prototipo experimental con motor M-82
[editar] Especificaciones (Il-2M3 Shturmovik)
Características generales
Tripulación: 2
Longitud: 11,65 m
Envergadura: 14,60 m
Altura: 4,17 m
Superficie alar: 38,5 m²
Peso vacío: 4.520 kg
Peso cargado: 6.360 kg
Planta motriz: 1× motor V-12 enfriado por líquido Mikulin AM-38F, 1.285 kW (1.720 cv)
Rendimiento
Velocidad máxima operativa (Vno): 224 nudos (410 km/h)
Alcance en vuelo: 770 km
Techo de servicio: 4.530 m (techo más=)
Carga alar: 160 kg/m²
Potencia/peso: 0,21 kW/kg ()
Armamento
Armas de proyectiles:
1 x ametralladora 12,7 mm Berezin UBT, 150 disparos en la cabina trasera.
2 x ametralladora 7,62 mm ShKAS, 750 disparos cada una.
2 x cañón 23 mm VYa-23, 150 disparos cada uno.
Puntos de anclaje: cuatro puntos en las alas con una capacidad de 600 kg,

Por cada Hurricane construido hubo tres Il-2, y cinco por cada Lancaster o Mosquito; ningun otro avión ha sido fabricado en tales cantidades. No obstante la producción acarreaba graves problemas, el más serio de los cuales residía en que el Il-2 era casi un carro de combate volante, con mayor y mejor blindaje que cualquier otro avión anterior. En otros aspectos, sus especificaciones eran casi idénticas a las del desastroso Fairey Battle británico: la gran diferencia consistía en que el Battle fue concebido como bombardero horizontal diurno, mientras que el Il-2 era un avión especializado en ataque al suelo.
La URSS siempre consideró al poderío aéreo como una herramienta de apoyo a las fuerzas de tierra, y durante los años treinta dedicó gran atención a la creación de un avión fuertemente protegido y especializado en ataque y apoyo cercano. Entre otros muchos proyectos, la organización dedicada al armamento aeronáutico, el NII-AV, se centró en el diseño de las mejores armas aéreas del mundo, incluidos cañones de grueso calibre, pesados cañones sin retroceso y bombas perforantes de carga hueca, así como en la instalación de cabezas de guerra similares en cohetes aire-superficie.
A partir de 1929 fue apareciendo una serie de aviones de ataque fuertemente armados, y en 1935 el Kremlin emitió una especificación para un avión BSh (Bronirovanyi Shturmovik, avión blindado de ataque) especializado en poner fuera de combate a vehículos acorazados y focos de resistencia en tierra. El equipo de Polikarpov construyó un bombardero de ataque potencialmente adecuado, el VIT-1, de gran velocidad y cuatro cañones de 37 mm, pero este programa acabó siendo cancelado. Hacia 1938, la necesidad se hizo más urgente y las OKB (oficinas de diseño) de Sergei Ilyushin y Pável Sujói se abocaron a la tarea. Sukhoi estaba por entonces sobrecargado de trabajo; Ilyushin, en cambio empeñó en el proyecto un vasto y capaz equipo.
Ambos diseñadores adoptaron una configuración convencional de monomotor de ala baja, pero los trabajos de Ilyushin avanzaron mucho más rapidamente. El nuevo avión fue designado TsKB-55 y recibió la denominación de servicio BSh-2: estaba propulsado por un motor refrigerado por líquido AM-35, de 1.350 cv, y acomodaba en tándem al piloto y al operador de radio/artillero trasero/observador. Cada aterrizador principal estaba compuesto por dos patas amortiguadoras y se retraía hacia atrás hasta alojarse en un contenedor subalar. El ala, los flaps de accionamiento hidráulico y la cola eran de aleación ligera, pero la sección delantera del fuselaje era de construcción mixta: la parte superior era de aleación ligera y estructura en tubo de acero, mientras que la parte inferior incorporaba un blindaje de más de 700 kg que protegía el motor, los conductos de refrigeración, el radiador, los depósitos de fuselaje y las cabinas. El resto de los componentes estaban fijados directamente sobre el blindaje, ya que éste formaba parte estructural del avión. La sección trasera del fuselaje era de madera. Cuatro ametralladoras de 7,62 mm fueron montadas en las alas, por fuera de los alojamientos de los aterrizadores, con una quinta arma similar en la cabina trasera y cuatro compartimientos en la sección central alar, que podían alojar hasta 600 kg de bombas.
[editar] Programa de emergencia
Ilyushin estaba descontento con el armamento del avión; por otra parte en una prueba llevada a cabo por Vladimir K. Kokkinaki, el TsKB-55 mostró mala estabilidad. Un segundo tipo mejorado, con el centro de gravedad levemente adelantado y estabilizadores mayores, voló el 30 de diciembre de 1.939, pero las pruebas efectuadas en el verano de 1.940 concluyeron en que la estabilidad seguía siendo inapropiada, así como el alcance y las prestaciones generales. Ilyushin lanzó un programa de emergencia, y en cuatro meses produjo el TsKB-57, equipado con un motor AM-38 de 1.600 cv, un depósito adicional de combustible en lugar de la cabina trasera, blindaje más grueso y mejor distribuido, dos de las ametralladoras fueron sustituidas por cañones ShVAK de 20 mm, y nuevos afustes subalares para ocho cohetes RS-82. Se trataba de un avión muy superior, que alcanzaba los 470 km/h y exhibía gran agilidad. Todo ello fue posible gracias a la mejora de la refrigeración del motor y del aceite, la elevación del asiento, el rediseño de la cubierta y rebaje de la sección trasera del fuselaje, y la mejora de la instalación del motor para reducir resistencia, optimizando los accesos y dotándolo con escapes con supresión de llama. La fabricación se emprendió a escala inusitada en tres factorías: Moscú, Fili y Vorónezh .
Al producirse la invasión alemana, el 22 de junio de 1.941, se habían entregado 249 ejemplares, pero sólo un puñado de ellos estaba en servicio; tales cifras estaban bastante lejos de lo previsto. En octubre las factorías de Moscú y Fili tuvieron que ser cerradas y sus utillajes y obreros transferidos más hacia el este para escapar al por entonces incontenible avance alemán; el nuevo centro principal de producción paso a ser Kuybyshyev. Pero los ritmos de fabricación aumentaban lentamente, y Stalin envió un telegrama a los directores de la factoría, diciéndoles que sus cadencias de producción eran "un insulto". Y añadió: "El Ejército Rojo necesita el avión Il-2 como el hombre necesita tanto el aire como el pan. Quiero que la producción aumente".
Esto significó un auténtico revuelo en el ritmo de fabricación pero el avión precisaba ciertos cambios. Gran parte de las secciones externas alares y la cola fueron rediseñadas en madera, a fin de ahorrar aluminio, y a principios de 1.942 los cañones ShVAK fueron reemplazdos por los mucho más eficaces VYa de 23 mm. A finales de 1.942 la designación cambió a Il-2M2 con la introducción del motor AM-38F de 1.750 cv, que proporcionaba un incremento en las prestaciones globales pese al aumento de peso del blindaje hasta 950 kg. Pero las bajas causadas por la caza enemiga eran elevadas, y se constató que la idea de incorporar el blindaje adecuado para protegerse del fuego desde arriba y atrás no era viable. Muchos regimientos de primera línea tomaron el problema como cosa propia e instalaron una cabina trasera para un artillero. Pese a las reticencias de Stalin a aceptar modificaciones, Ilyushin fue autorizado a producir prototipos con artillero trasero, que comenzaron a volar en marzo de 1.942; dicho artillero manejaba una ametralladora UB de 12,7 mm con 150 disparos y a diferencia del TsKB-55 originario, estaba separado del piloto por el depósito central de combustible. En octubre de 1.942 se dio el visto bueno a la entrada en producción del nuevo biplaza Il-2M3, que entró en acción en el frente Central a finales de mes, y en el frente de Stalingrado en noviembre.
[editar] Hacia la victoria
Las pérdidas empezaron a disminuir, al mismo tiempo que aumentaban las de los cazas de la Luftwaffe. Por esa época la fabricación se cifraba en unos 1.000 ejemplares mensuales. La mayoría de las modificaciones, orientadas hacia la mejora de la configuración aerodinámica, fueron introduciéndose de manera que no perturbaran innecesariamente la producción; las zonas más afectadas fueron el parabrisas, los paneles del capó motor, radiadores y conductos, raíces alares, contenedores de los aterrizadores, rueda de cola y bisagras de las superficies de mando. A mediados de 1.943 la velocidad máxima había crecido hasta los 439 km/h, pese al continuo incremento de peso.
Parte del aumento de peso se debía a la introducción de nuevo armamento. En este terreno, la novedad más importante fue aportada por los miembros de una nueva familia de cañones de 37 mm, que disparaban munición de alta velocidad capaz de perforar los blindajes de los carros alemanes Pzkpfw V Panther y Pzkpfw VI Tiger, excepto la coraza frontal (este tipo de cañones de grueso calibre siguió usándose ampliamente en los aviones de ataque Sukhoi Su-7). En las bodegas alares podían llevarse bombas adicionales, mientras que entre las variadas cargas subalares podían figurar los grandes cohetes RS-132 de 132 mm y contenedores con 200 pequeñas bombas contracarro PTAB.
En 1942 el coronel ingeniero Alexei Sidorov, que había dirigido varias conversiones a biplazas de distintos cazas, entre ellos el Hawker Hurricane Mk II, fue puesto al frente del pequeño equipo que produjo el primer Il-2 de doble mando. Algunos de estos fueron resultado de modificaciones de campaña y hacia 1.943 un corto número fue construido en factoría con la denominación Il-2U, en la mayoría de los casos con armamento reducido. Otra modificación en campaña dio como resultado el torpedero Il-2T, que podía llevar un torpedo de 533 mm. La VMF (después AV-MF, o Fuerza Aérea Naval) empleó operativamente esta versión, de la que se cree que nunca llegó a ser producida en fábrica. Existieron incontables modificaciones locales, especialmente en varios tipos para remolque de blancos y varias versiones seminormalizadas de reconocimiento, con una o dos cámaras en la sección trasera del fuselaje.
Si en un principio hubo dificultades para poder reunir suficientes Il-2 para equipar un regimiento entrenado, hacia 1.944 estos aparatos operaban a nivel de cuerpos aéreos enteros; en ciertas áreas localizadas actuaban en números próximos a los 500 aparatos, en cuyo caso no había vehículo enemigo que pudiera desplazarse en tierra sin sufrir un fuego devastador. El método usual de ataque consistía en hileras de aviones que volaban realizando amplias espirales y disparando desde atrás a los carros de combate, mientras que aviones en formaciones más aisladas se dedicaban al lanzamiento de bombas.
En 1.943, el 3er Regimiento de la 1ª División Aérea Mixta polaca fue la primera unidad no soviética en recibir los Il-2. A continuación, unos 3.000 fueron a manos de checos, yugoslavos y búlgaros; cantidades importantes eran entregadas en la posguerra a China y Corea del Norte. Varios países, como Polonia y Checoslovaquia, les aplicaron sus propias designaciones y practicaron diversas modificaciones: equipo y armas distintos, o (como sucedió en Yugoslavia) la sección trasera del fuselaje en tubo de acero revestido en tela.
En agosto de 1.944 la producción se orientó hacia el Ilyushin Il-10; para esa época se había fabricado la impresionante cifra de 36.163 Il-2. La gran mayoría de los aviones son retirados del servicio al final de la guerra, siendo desmantelados. Algunos son destinados a museos.
El Il-2 recibió muchos apodos. El más famoso fue Shturmovik (“Avión de asalto”) por su clasificación en esta categoría en la Fuerza Aérea soviética. Los pilotos rusos lo llamaban “Ilyusha” o “Tanque Volador” por su blindaje. Los soldados alemanes lo llamaban “schwarz Tod”, “Muerte Negra” y los pilotos de la Luftwaffe “beton Flugzeug”, “avión de cemento”. Los finlandeses lo llamaban “Maatalouskone”, “el tractor”, en referencia a su resistencia y a sus pasadas a baja altura sobre el terreno.
[editar] Pilotos famosos del Il-2
Il-10 de la Fuerza Aérea Polaca
Un piloto extraordinario que ganó fama volando el Il-2, fue la Tte. 1º Anna Yegorova, una mujer que voló 260 misiones. Condecorada tres veces, la última "postmortem", por presumirse que murió al caer su Il-2. En realidad, la historia demostró que sobrevivió y estuvo prisionera en un campo de concentración nazi.
Tte. Iván Grigorevich Drachenko, uno de los cuatro pilotos de Il-2 condecorados como "Héroe de la Unión Soviética" , también recibió tres medallas de la Orden de la Gloria. [1]
Pilotos Begeldinov, Mylnikov, Alekseenko, y Gardeev recibieron medallas de oro como Héroes de la Unión Soviética.
[editar] Variantes
TsKB-55 - prototipo biplaza
BSh-2 - designación de la V-VS para el prototipo TsKB-55
TsKB-57 - prototipo monoplaza
Il-2 - modelo de producción del TsKB-57, motor AM-38 de 1.600 cv
Il-2M - modelo de producción monoplaza, cañones ShVAK de 20 mm, reemplazados por cañónes de 23 mm Volkov-Yartsev VYa-23, motor AM-38F de 1.750 cv
Il-2M3 - versión de producción biplaza; mismo armamento frontal que el Il-2M más una ametralladora UB de 12,7 mm para defensa trasera
Il-2T - versión torpedero para la Armada Soviética, con un torpedo de 533 mm, capaz de hundir barcos de 6.000 t
Il-2U - versión de entrenamiento biplaza con doble mando, también conocido como U-Il-2
Il-2I - único prototipo experimental con motor M-82
[editar] Especificaciones (Il-2M3 Shturmovik)
Características generales
Tripulación: 2
Longitud: 11,65 m
Envergadura: 14,60 m
Altura: 4,17 m
Superficie alar: 38,5 m²
Peso vacío: 4.520 kg
Peso cargado: 6.360 kg
Planta motriz: 1× motor V-12 enfriado por líquido Mikulin AM-38F, 1.285 kW (1.720 cv)
Rendimiento
Velocidad máxima operativa (Vno): 224 nudos (410 km/h)
Alcance en vuelo: 770 km
Techo de servicio: 4.530 m (techo más=)
Carga alar: 160 kg/m²
Potencia/peso: 0,21 kW/kg ()
Armamento
Armas de proyectiles:
1 x ametralladora 12,7 mm Berezin UBT, 150 disparos en la cabina trasera.
2 x ametralladora 7,62 mm ShKAS, 750 disparos cada una.
2 x cañón 23 mm VYa-23, 150 disparos cada uno.
Puntos de anclaje: cuatro puntos en las alas con una capacidad de 600 kg,
viernes, 4 de diciembre de 2009
Formación Política: Sobre el sistema presupuestario de financiamiento (E. Ché Guevara)
Antecedentes generales
Se ha hablado ya algo sobre el tema, pero no lo suficiente y considero que es imperativo comenzar a hacer análisis más profundos sobre el mismo, para poder dar una idea clara de sus alcances y metodología.
Tiene su sanción oficial en la Ley reguladora del sistema presupuestario de financiamiento de las empresas estatales y su bautismo en el proceso de trabajo interno del Ministerio de Industrias.
Su historia es corta y se remonta apenas al año 1960 en que comienza a adquirir alguna consistencia; pero no es nuestro propósito analizar su desarrollo sino el sistema tal como se presenta ahora, en el entendido de que no ha terminado, ni mucho menos, su evolución.
Nuestro interés es hacer la comparación con el llamado cálculo económico; de este sistema hacemos énfasis en el aspecto de la autogestión financiera, por ser una característica fundamental de diferenciación, y en la actitud frente al estímulo material, pues sobre esta base se establece aquélla.
La explicación de las diferencias ese hace difícil, pues éstas son, a menudo, oscuras y sutiles y, además, el estudio del sistema presupuestario de financiamiento no se ha profundizado lo suficiente como para que la exposición pueda competir en claridad con la del cálculo económico.
Empezaremos con algunas citas. La primera es de los manuscritos económicos de Marx, de la época en que su producción fue bautizada como de Marx el joven, cuando, incluso en su lenguaje, el peso de las ideas filosóficas que contribuyeron a su formación se notaba mucho, y sus ideas sobre la economía eran más imprecisas. No obstante, Marx estaba en la plenitud de su vida, ya había abrazado la causa de los humildes y la explicaba filosóficamente, aunque sin el rigor científico de El Capitán. Pensaba más como filósofo, y, por tanto, se refería más concretamente al hombre como individuo humano y a los problemas de su liberación como ser social, sin entrar todavía en el análisis de la ineluctabilidad del resquebrajamiento de las estructuras sociales de la época, para dar paso al período de transición; la dictadura del proletariado. En El Capital, Marx se presenta como el economista científico que analiza minuciosamente el carácter transitorio de las épocas sociales y su identificación con las relaciones de producción; no da paso a las disquisiciones filosóficas.
El peso de este monumento de la inteligencia humana es tal que nos ha hecho olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus inquietudes. La mecánica de las relaciones de producción y su consecuencia; la lucha de clases, oculta en cierta medida el hecho objetivo de que son hombres los que se mueven en el ambiente histórico. Ahora nos interesa el hombre y de ahí la cita que, no por ser de su juventud, tiene menos valor como expresión del pensamiento del filósofo.
El comunismo, como superación positiva de la propiedad privada, como autoenajenación humana y, por tanto, como real apropiación de la esencia humana por y para el hombre; por tanto, como el retorno total, consciente y logrado dentro de toda la riqueza del desarrollo anterior del hombre para sí como un hombre social, es decir, humano. Este comunismo es, como naturalismo acabado = humanismo y, como humanismo acabado = naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza y del hombre contra el hombre, la verdadera solución de la pugna entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la afirmación de sí mismo, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Es el secreto revelado de la historia y tiene la conciencia de ser esta solución. (C. Marx, Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844, Editorial Grijalbo, S.A., México 1962; bajo el título «Escritos Económicos Varios», págs. 82-83.)
La palabra conciencia es subrayada por considerarla básica en el planteamiento del problema; Marx pensaba en la liberación del hombre y veía al comunismo como la solución de las contradicciones que produjeron su enajenación, pero como un acto consciente. Vale decir, no puede verse el comunismo meramente como el resultado de contradicciones de clase en una sociedad de alto desarrollo, que fueran a resolverse en una etapa de transición para alcanzar la cumbre; el hombre es el actos consciente de la historia. Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo.
Durante la confección de El Capital, Marx no abandonó su actitud militante; cuando en 1875 se realizó el congreso de Gotha para la unificación de las organizaciones obreras existentes en Alemania (Partido Obrero Social-Demócrata y Asociación General de Obreros Alemanes) y se confeccionó el programa del mismo nombre su respuesta fue la Crítica del Programa de Gotha.
Este escrito, realizado en medio de su trabajo fundamental y con una clara orientación polémica, tiene importancia debido a que en él toca, aunque de pasada, el tema del período de transición. En el análisis del punto 3 del Programa de Gotha se extiende algo sobre algunos de los temas más importantes de este período, considerado por él como el resultado del resquebrajamiento del sistema capitalista desarrollado. En esta etapa no se prevé el uso del dinero, pero sí la retribución individual del trabajo; porque:
De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -después de hechas las obligadas deducciones- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad en su cuota individual de trabajo. (Carlos Marx, Crítica del Programa de Gotha.)
Marx sólo pudo intuir el desarrollo del sistema imperialista mundial; Lenin lo ausculta y da su diagnóstico:
La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que la victoria del socialismo empiece por unos cuantos países capitalistas, o incluso por un solo país capitalista. El proletariado triunfante de este país, después de expropiar a los capitalistas y de organizar la producción socialista dentro de sus fronteras, se enfrentaría con el resto del mundo, con el mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los demás países, levantando en ellos la insurrección contra los capitalistas, empleando, en caso necesario, incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus estados. La forma política de la sociedad en que triunfe el proletariado, derrocando a la burguesía, será la república democrática, que centralizará cada vez más las fuerzas del proletariado de dicha nación o de dichas naciones en la lucha contra los estados que aún no hayan pasado al socialismo. Es imposible suprimir las clases sin una dictadura de la clase oprimida, del proletariado. La libre unión de las naciones en el socialismo es imposible sin una lucha tenaz, más o menos prolongada, de las repúblicas socialistas contra los estados atrasados. (Lenin, Sobre la consigna de los Estados Unidos de Europa.)
Pocos años más tarde Stalin sistematizó la idea hasta extremos de considerar posible la revolución socialista en las colonias:
La tercera contradicción es la contradicción entre un puñado de naciones «civilizadas» dominadoras y los centenares de millones de hombres de los pueblos coloniales y dependientes en el mundo. El imperialismo es la explotación más descarada y la opresión más inhumana de los centenares de millones de habitantes de las inmensas colonias y países dependientes. Exprimir superganancias; tal es el objetivo de esta explotación y de esta opresión. Pero, al explotar esos países, el imperialismo se ve obligado a construir en ellos ferrocarriles, fábricas y talleres, centros industriales y comerciales. La aparición de la clase de los proletarios, la formación de una intelectualidad del país, al despertar de la conciencia nacional, el incremento del movimiento de liberación, son otros tantos resultados inevitables de esta «política». El incremento del movimiento revolucionario en todas las colonias y en todos los países dependientes, sin excepción, atestigua esto de un modo primario. Esta circunstancia es importante para el proletariado en el sentido de que mina en sus raíces las posiciones del capitalismo, convirtiendo a las colonias y a los países dependientes, de reservas del imperialismo en reservas de la revolución proletaria. (J. Stalin. Sobre los fundamentos del leninismo.)
Las tesis de Lenin se demuestran en la práctica logrando el triunfo en Rusia dando nacimiento a la URSS.
Estamos frente a un fenómeno nuevo: el advenimiento de la revolución socialista en un solo país, económicamente atrasado, con veintidós millones de kilómetros cuadrados, poca densidad de población, agudización de la pobreza por la guerra, y, como si todo esto fuera poco, agredido por las potencias imperialistas.
Después de un período de comunismo de guerra, Lenin sienta las bases de la NEP y, con ella, las bases del desarrollo de la sociedad soviética hasta nuestros días.
Aquí precisa señalar el momento que vivía la Unión Soviética y nadie mejor que Lenin para ello:
Así, pues, en 1918 mantenía la opinión de que el capitalismo de estado constituía un paso adelante en comparación de la situación económica existente entonces en la República Soviética. Esto suena muy extraño y, seguramente, hasta absurdo, pues nuestra república era ya entonces una república socialista; entonces adoptábamos cada día con el mayor apresuramiento -quizá con un apresuramiento excesivo- diversas medidas económicas nuevas, que no podían ser calificadas más que de medidas socialistas. Y, sin embargo, pensaba que el capitalismo de estado representaba un paso adelante, en comparación con aquella situación económica de la república Soviética, y explicaba esta idea enumerando simplemente los elementos del régimen económico de Rusia. Estos elementos eran, a mi juicio, los siguientes: 1) forma patriarcal, es decir, más primitiva, de la agricultura; 2) pequeña producción mercantil (incluidos la mayoría de los campesinos que venden su trigo); 3) capitalismo privado; 4) capitalismo de estado, y 5) socialismo. Todos estos elementos económicos existían, a la sazón en Rusia. Entonces me planteé la tarea de explicar las relaciones que existían entre esos elementos y si no sería oportuno considerar a algunos de los elementos no socialistas, precisamente al capitalismo de estado, superior al socialismo. Repito: a todos les parece muy extraño que un elemento no socialista sea apreciado en más y considerado superior al socialismo en una república que se proclama socialista. Pero comprenderéis la cuestión si recordáis que nosotros no considerábamos, ni mucho menos, el régimen económico de Rusia como algo homogéneo y altamente desarrollado, sino que teníamos plena conciencia de que al lado de la forma socialista, existía en Rusia la agricultura patriarcal, es decir, la forma primitiva de economía agrícola. ¿Qué papel podía desempeñar el capitalismo de estado en semejante situación?.
Después de haber subrayado que ya en 1918 considerábamos el capitalismo de estado como una posible línea de repliegue, paso a analizar los resultados de nuestra nueva política económica. Repito: entonces era una idea todavía muy vaga; pero en 1921, después de haber superado la etapa más importante de la guerra civil, y de haberla superado victoriosamente, nos enfrentamos con una gran crisis política interna -yo supongo que es la mayor- de la Rusia Soviética, crisis que suscitó el descontento no sólo de una parte considerable de los campesinos, sino también de los obreros. Fue la primera vez, y confío en que será la última en la historia de la Rusia Soviética, que grandes masas de campesinos estaban contra nosotros, no de modo consciente, sino instintivo, por su estado de ánimo. ¿A qué se debía esta situación tan original y, claro es, tan desagradable para nosotros? La causa consistía en que habíamos avanzado demasiado en nuestra ofensiva económica, en que no nos habíamos asegurado una base suficiente, en que las masas sentían lo que nosotros no supimos entonces formular de manera consciente, pero que muy pronto, unas semanas después, reconocimos: que el paso directo a formas puramente socialistas de economía, a la distribución puramente socialista, era superior a nuestras fuerzas y que si no estábamos en condiciones de efectuar un repliegue, para limitarnos a tareas más fáciles, nos amenazaría la bancarrota. (Lenin, Problemas de la edificación del socialismo y comunismo en la URSS.)
Como se ve, la situación económica y política de la Unión Soviética hacía necesario el repliegue de que hablara Lenin. Por lo que se puede caracterizar toda esta política como una táctica estrechamente ligada a la situación histórica del país, y, por tanto, no se le debe dar validez universal a todas sus afirmaciones. Nos luce que hay que considerar dos factores de extraordinaria importancia para su implantación en otros países:
1°) Las características de la Rusia zarista en el momento de la Revolución, incluyendo aquí el desarrollo de la técnica a todos los niveles, el carácter especial de su pueblo, las condiciones generales del país, en que se agrega al destrozo de una guerra mundial, las devastaciones de las hordas blancas y los invasores imperialistas.
2°) Las características generales de la época en cuanto a las técnicas de dirección y control de la economía.
Oscar Lange, en su artículo Los problemas actuales de la ciencia económica en Polonia, dice lo siguiente:
La ciencia económica burguesa desempeña todavía otra función. La burguesía y también los monopolios, no destinan grandes medios a la creación de escuelas de orden superior e institutos de análisis científicos en el campo de las ciencias económicas sólo con el objeto de tener en ellos una ayuda para la apologética del sistema capitalista. Esperan de los economistas algo más, esto es, una ayuda en la solución de los numerosos problemas conexos en la política económica. En el período de capitalismo de competencia las tareas en este campo eran limitadas, referidas solamente a la administración financiera, la política monetaria y crediticia, la política aduanal, los transportes, &c. Pero en las condiciones del capitalismo de monopolio y especialmente en las condiciones de creciente penetración del capitalismo de estado en la vida económica, los problemas de este género crecen. Podemos enumerar algunos: el análisis del mercado para facilitar la política de precios de los grandes monopolios; los métodos de un conjunto de empresas industriales de dirección centralizada; las recíprocas reglamentaciones de contabilidad entre estas empresas, el ligamen programado de su actividad y desarrollo, de su correspondiente localización, de la política de amortizaciones o inversiones. De todo esto resultan las cuestiones relacionadas con la actividad del estado capitalista en el período actual, del mismo modo que los criterios de actividad de las industrias nacionalizadas, de su política de inversiones y localización (por ejemplo, en el campo de la energética), del modo de intervención político-económica en el conjunto de la economía nacional, &c.
A todos estos problemas se ha añadido una serie de adquisiciones técnico-económicas, las cuales, en ciertos campos como, por ejemplo, en el análisis del mercado o en la programación de la actividad de las empresas que forman parte de un grupo, o en los reglamentos de contabilidad en el interior de cada fábrica o del grupo, en los criterios de amortización y otros, pueden ser parcialmente utilizados por nosotros en el proceso de edificación del socialismo (como sin duda las utilizarán en el futuro los trabajadores de los países actualmente capitalistas cuando se efectúe el tránsito al socialismo).
Es de hacer notar que Cuba no había efectuado su tránsito, ni siquiera iniciado su Revolución cuando esto se escribía. Muchos de los adelantos técnicos que Lange describe existían en Cuba; es decir, las condiciones de la sociedad cubana de aquella época permitían el control centralizado de algunas empresas, cuya sede era La Habana o Nueva York. La Empresa Consolidada del Petróleo, formada a partir de la unificación de las tres refinerías imperialistas existentes (Esso, Texaco y Shell), mantuvo y, en algunos casos perfeccionó sus sistemas de controles y es considerada modelo en este Ministerio. En aquellas en que no existía la tradición centralizadora ni las condiciones prácticas, éstas fueron creadas sobre la base de una experiencia nacional, como en la Empresa Consolidada de la Harina, que mereció el primer lugar entre las del Viceministerio de la Industria Ligera.
Aunque la práctica de los primeros días de manejo de las industrias nos convence plenamente de la imposibilidad de seguir racionalmente otro camino, sería ocioso discutir ahora si las medidas organizativas tomadas hubieran dado parecidos o mejores resultados con la implantación de la autogestión a nivel de unidad, lo importante es que se pudo hacer en condiciones muy difíciles y que la centralización permitió liquidar -en el caso de la Industria del Calzado, por ejemplo- una gran cantidad de chinchales ineficientes y destinar seis mil obreros para otras ramas de la producción.
Con esta serie de citas, hemos pretendido fijar los temas que consideramos básicos para la explicación del sistema:
Primero: El comunismo es una meta de la humanidad que se alcanza conscientemente; luego, la educación, la liquidación de las taras de la sociedad antigua en la conciencia de las gentes, es un factor de suma importancia, sin olvidar claro está, que sin avances paralelos en la producción no es puede llegar nunca a tal sociedad.
Segundo: Las formas de conducción de la economía, como aspecto tecnológico de la cuestión, deben tomarse de donde estén más desarrolladas y puedan ser adaptadas a la nueva sociedad. La tecnología de la petroquímica del campo imperialista puede ser utilizada por el campo socialista sin temor de contagio de la ideología burguesa. En la rama económica (en todo lo referente a normas técnicas de dirección y control de la producción) sucede lo mismo.
Se podría, si no es considerado demasiado pretencioso, parafrasear a Marx en su referencia a la utilización de la dialéctica de Hegel y decir de estas técnicas que han sido puestas al derecho.
Un análisis de las técnicas contables utilizadas hoy habitualmente en los países socialistas nos muestra que entre ellas y las nuestras media un concepto diferencial, que podría equivaler al que existe en el campo capitalista, entre capitalismo de competencia y monopolio. Al fin, las técnicas anteriores sirvieron de base para el desarrollo de ambos sistemas, puestas sobre los pies, de ahí en adelante se separan los caminos, ya que el socialismo tiene sus propias relaciones de producción y, por ende, sus propias exigencias.
Podemos decir pues, que como técnica, el antecesor del sistema presupuestario de financiamiento es el monopolio imperialista radicado en Cuba, y que había sufrido ya las variaciones inherentes al largo proceso de desarrollo de la técnica de conducción y control que va desde los albores del sistema monopolista hasta nuestros días en que alcanza sus niveles superiores. Cuando los monopolistas se retiraron se llevaron sus cuadros superiores y algunos intermedios; al mismo tiempo, nuestro concepto inmaduro de la Revolución nos llevó a arrasar con una serie de procedimientos establecidos, por el mero hecho de ser capitalistas. Esto hace que nuestro sistema no llegue todavía al grado de efectividad que tenían las sucursales criollas de los monopolios en cuanto a dirección y control de la producción; por ese camino vamos, limpiándolo de cualquier hojarasca anterior.
Diferencias generales entre el cálculo económico y el sistema presupuestario de financiamiento
Entre el cálculo económico y el sistema presupuestario de financiamiento hay diferencias de distintos grados; intentaremos dividirlas en dos grandes grupos y explicarlas someramente; hay diferencia de tipo metodológico -práctico, diríamos- y diferencias de carácter más profundo pero cuya naturaleza puede hacer parecer bizantino el análisis, si no se opera con gran cautela.
Conviene aclarar ahora que lo que nosotros buscamos es una forma más eficiente de llegar al comunismo; no hay discrepancia de principio. El cálculo económico ha demostrado su eficacia práctica y, partiendo de las mismas bases se plantean los mimos fines; nosotros creemos que el esquema de acción de nuestro sistema, convenientemente desarrollado, puede elevar la eficacia de la gestión económica del estado socialista, profundizar la conciencia de las masas y cohesionar aún más el sistema socialista mundial, sobre la base de una acción integral.
La diferencia más inmediata surge cuando hablamos de la empresa. Para nosotros una empresa es un conglomerado de fábricas o unidades que tienen una base tecnológica parecida, un destino común para su producción o, en algún caso, una localización geográfica limitada; para el sistema de cálculo económico, una empresa es una unidad de producción con personalidad jurídica propia. Un central azucarero es una empresa para aquel método y para nosotros, todos los centrales azucareros y otras unidades relacionadas con el azúcar constituyen la Empresa Consolidada del Azúcar. Recientemente en la URSS se han hecho ensayos de este tipo adaptados a las condiciones propias de ese país hermano (véase «Los Combinados de Empresas Soviéticas. La nueva forma de administración de las industrias», I. Ivonin, Nuestra Industria, Revista Económica, n° 4).
Otra diferencia es la forma de utilización del dinero; en nuestro sistema sólo opera como dinero aritmético, como reflejo, en precios, de la gestión de la empresa, que los organismos centrales analizarán para efectuar el control de su funcionamiento; en el cálculo económico es no sólo esto, sino también medio de pago que actúa como instrumento indirecto de control, ya que son estos fondos los que permiten operar a la unidad y sus relaciones con el banco son similares a las de un productor privado en contacto con bancos capitalistas a los que deben explicar exhaustivamente sus planes y demostrar su solvencia. Naturalmente, en este caso no opera la decisión arbitraria sino la sujeción a un plan y las relaciones se efectúan entre organizaciones estatales.
Consecuentemente con la forma de utilizar el dinero, nuestras empresas no tienen fondos propios; en el banco existen cuentas separadas para extraerlos y depositarlos, la empresa puede extraer fondos según el plan, de la cuenta general de gastos y de la especial para pagar salarios, pero al efectuar un depósito, éste pasa a poder del estado automáticamente.
Las empresas de la mayoría de los países hermanos tienen fondos propios en los bancos que refuerzan con créditos de los mismos por los que pagan interés sin olvidar nunca que estos fondos propios, al igual que los créditos, pertenecen a la sociedad expresando en su movimiento el estado financiero de la empresa.
En cuanto a las normas de trabajo, las empresas del cálculo económico usan el trabajo normado a tiempo y el trabajo por pieza o por hora (destajo); nosotros estamos tratando de llevar todas nuestras fábricas al trabajo normado a tiempo, con premios de sobrecumplimiento limitados por la tarifa de la escala superior. Después nos extenderemos sobre el particular.
En el sistema de cálculo económico plenamente desarrollado existe un método riguroso de contratación, con penas monetarias por incumplimientos y sobre la base de un andamiaje jurídico establecido tras años de experiencia. En nuestro país todavía no existe tal estructura, ni siquiera para los organismos de autogestión como el INRA, y se hace particularmente difícil su implantación por el hecho de coexistir dos sistemas tan disímiles. Por ahora existe la Comisión de Arbitraje, carente de facultades ejecutivas pero cuya importancia va creciendo paulatinamente y puede ser la base de nuestra estructura jurídica en un futuro. Internamente, entre organismos sujetos al régimen de financiamiento presupuestario, la decisión es fácil, pues se toman medidas administrativas si las cuentas de control están bien llevadas y al día (cosa que ya sucede en la mayoría de las empresas de este Ministerio).
Partiendo de la base de que en ambos sistemas el plan general del Estado es la máxima autoridad, acatada obligatoriamente, se pueden sintetizar analogías y diferencias operativas, diciendo que la autogestión se basa en un control centralizado global y una descentralización más acusada, se ejerce el control indirecto mediante el rublo, por el banco, y el resultado monetario de la gestión sirve como medida para los premios; el interés material es la gran palanca que mueve individual y colectivamente a los trabajadores.
El sistema presupuestario de financiamiento se basa en un control centralizado de la actividad de la empresa; su plan y gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa, no tiene fondos propios ni recibe créditos bancarios, y usa, en forma individual, el estímulo material, vale decir, los premios y castigos monetarios individuales y, en su momento, usará los colectivos, pero el estímulo material directo está limitado por la forma de pago de la tarifa salarial.
Contradicciones más sutiles, estímulo material versus conciencia
Aquí entramos de lleno en el campo de las contradicciones más sutiles y que mejor deben ser explicadas. El tema de estímulo material versus estímulo moral ha dado origen a muchas discusiones entre los interesados en estos asuntos. Precisa aclarar bien una cosa: negamos la necesidad objetiva del estímulo material, si somos renuentes a su uso como palanca impulsora fundamental. Consideramos que, en economía, este tipo de palanca adquiere rápidamente categoría per se y luego impone su propia fuerza en las relaciones entre los hombres No hay que olvidarse que viene del capitalismo y está destinada a morir en el socialismo.
¿Cómo la haremos morir?
Poco a poco, mediante el gradual aumento de los bienes de consumo para el pueblo que hace innecesario este estímulo -nos contestan. Y en esta concepción vemos una mecánica demasiado rígida. Bienes de consumo, ésa es la consigna y es la gran formadora, en definitiva, de conciencia para los defensores del otro sistema. Estímulo material directo y conciencia son términos contradictorios, en nuestro concepto.
Este es uno de los puntos en que nuestras discrepancias alcanzan dimensiones concretas. No se trata ya de matices: para los partidarios de la autogestión financiera el estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al «desarrollo» de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio, pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.
Sí, el estímulo material se opone al desarrollo de la conciencia, pero es una gran palanca para obtener logros en la producción, ¿debe entenderse que la atención preferente al desarrollo de la conciencia retarda la producción? En términos comparativos, en una época dada, es posible, aunque nadie ha hecho los cálculos pertinentes; nosotros afirmamos que en tiempo relativamente corto el desarrollo de la conciencia hace más por el desarrollo de la producción que el estímulo material y lo hacemos basados en la proyección general del desarrollo de la sociedad para entrar al comunismo, lo que presupone que el trabajo deje de ser una penosa necesidad para convertirse en un agradable imperativo. Cargada de subjetivismo, la afirmación requiere la sanción de la experiencia y en eso estamos; sí, en el curso de ella, se demostrara que es un freno peligroso para el desarrollo de las fuerzas productivas, habrá que tomar la determinación de cortar por lo sano y volver a los caminos transitados; hasta ahora, no ha ocurrido así y el método, con el perfeccionamiento que va dando la práctica, adquiere cada vez más consistencia y demuestra su coherencia interna.
¿Cuál es, pues, el tratamiento correcto al interés material? Creemos que nunca se puede olvidar su existencia, ya sea como expresión colectiva de los afanes de las masas o como presencia individual, reflejo en la conciencia de los trabajadores de los hábitos de la vieja sociedad. Para el tratamiento del interés material en forma colectiva no tenemos una idea bien definida hasta ahora, debido a insuficiencias en el aparato de planificación que nos impiden basarnos con absoluta fe en él y a no haber podido estructurar hasta el momento un método que permita soslayar las dificultades; el peligro mayor lo vemos en el antagonismo que se crea entre la administración estatal y los organismos de producción, antagonismo analizado por el economista soviético Liberman, quien llega a la conclusión de que hay que cambiar los métodos de estímulo colectivo, dejando la antigua fórmula de premios basada en el cumplimiento de los planes para pasar a otras más avanzadas.
Aun cuando no estamos de acuerdo con él en el énfasis dado al interés material (como palanca), nos parece correcta su preocupación por las aberraciones que el concepto cumplimiento del plan ha sufrido con el transcurso de los años. Las relaciones entre las empresas y los organismos centrales adquieren formas bastante contradictorias y los métodos usados por aquéllas para obtener beneficios toman a veces características que se apartan bastante de la imagen de la moral socialista.
Creemos que se está desperdiciando, en cierta manera, las posibilidades de desarrollo que ofrecen las nuevas relaciones de producción para acentuar la evolución del hombre hacia El reino de la libertad. Precisamente, puntualizamos en nuestra definición de los argumentos fundamentales del sistema la interrelación existente entre educación y desarrollo de la producción. Se puede abordar la tarea de la construcción de la nueva conciencia porque estamos frente a nuevas formas de relaciones de producción y, aunque en sentido histórico general la conciencia es producto de las relaciones de producción, deben considerarse las características de la época actual cuya contradicción fundamental (en niveles mundiales) es la existente entre el imperialismo y el socialismo. Las ideas socialistas tocan la conciencia de las gentes del mundo entero, por eso puede adelantarse un desarrollo al estado particular de las fuerzas productivas en un país dado.
En la URSS de los primeros años, el estado socialista caracterizaba el régimen a pesar de las relaciones de tipo mucho más atrasado que existían en su seno. En el capitalismo hay restos de la etapa feudal, pero es aquel sistema el que caracteriza al país luego de triunfar en los aspectos fundamentales de su economía. En Cuba, el desarrollo de las contradicciones entre dos sistemas mundiales permitió el establecimiento del carácter socialista de la revolución, carácter que le fue dado en un acto consciente, gracias a los conocimientos adquiridos por sus dirigentes, la profundización de la conciencia de las masas y la correlación de fuerzas en el mundo.
Si todo esto es posible, ¿por qué no pensar en el papel de la educación como ayudante pertinaz del estado socialista en la tarea de liquidar las viejas taras de una sociedad que ha muerto y se lleva a la tumba sus viejas relaciones de producción? Veamos a Lenin:
Por ejemplo, no puede ser más vulgar la argumentación empleada por ellos y que han aprendido de memoria en la época del desarrollo de la social-democracia de Europa Occidental, de que nosotros no hemos madurado para el socialismo, que no existen en nuestro país, como se expresan algunos señores «eruditos» que militan en sus filas, las condiciones económicas objetivas para el socialismo. Y a ninguno de ellos se les pasa por la imaginación preguntarse: ¿Pero no podía un pueblo que se encontró con una situación revolucionaria como la que se formó durante la primera guerra imperialista, no podía, bajo la influencia de su situación desesperada, lanzarse a una lucha que le brindara, por lo menos, algunas perspectivas de conquistar para sí condiciones fuera de las habituales para el ulterior incremento de la civilización?
Rusia no ha alcanzado tal nivel de desarrollo de las fuerzas productivas que haga posible el socialismo. Todos los héroes de la II Internacional, y entre ellos, naturalmente, Sujánov, van y vienen con esta tesis, como chico con zapatos nuevos. Esta tesis indiscutiblemente la repiten de mil maneras y les parece que es decisiva para valorar nuestra Revolución.
Pero, ¿qué hacer, si una situación peculiar ha llevado a Rusia, primero, a la guerra imperialista mundial, en la que intervinieron todos los países más o menos importantes de Europa Occidental, y ha colocado su desarrollo al borde de las revoluciones del Oriente, que comienzan y que en parte han comenzado ya, en unas condiciones en las cuales hemos podido llevar a la práctica precisamente esa alianza de la «guerra campesina» con el movimiento obrero, de la que, como una de las probables perspectivas, escribió un «marxista» como Marx en 1846, refiriéndose a Prusia?
Y ¿qué debíamos hacer, si una situación absolutamente sin salida, decuplicando las fuerzas de los obreros y campesinos, abría ante nosotros la posibilidad de pasar de una manera diferente que en todos los demás países del Occidente de Europa a la creación de las premisas fundamentales de la civilización? ¿Ha cambiado a causa de eso la línea general del desarrollo de la historia universal? ¿Ha cambiado por eso la correlación esencial de las clases fundamentales en cada país que entra, que ha entrado ya, en el curso general de la historia universal?
Si para implantar el socialismo se exige un determinado nivel cultural (aunque nadie puede decir cuál es este determinado «nivel cultural», ya que es diferente en cada uno de los países de Europa Occidental), ¿por qué, entonces, no podemos comenzar primero por la conquista, por vía revolucionaria, de las premisas para este determinado nivel, y luego, ya a base del Poder obrero y campesino y del régimen soviético, ponernos en marcha para alcanzar a los demás países? (Lenin, Problemas de la edificación del socialismo y comunismo en la URSS.)
En cuanto a la presencia en forma individualizada del interés material, nosotros la reconocemos (aun luchando contra ella y tratando de acelerar su liquidación mediante la educación) y lo aplicamos en las normas de trabajo a tiempo con premio y en castigo salarial subsiguiente al no cumplimiento de las mismas.
La sutil diferencia entre los partidarios de la autogestión y nosotros, sobre el tema, estriba en los argumentos para pagar un salario normado, para el premio y el castigo. La norma de producción es la cantidad media de trabajo que crea un producto en determinado tiempo, con la calificación media y en condiciones específicas de utilización de equipo; es la entrega de una cuota de trabajo que se hace a la sociedad por parte de uno de sus miembros, es el cumplimiento de su deber social. Si se sobrecumplen las normas, hay un mayor beneficio para la sociedad y se puede suponer que el obrero que lo haga cumple mejor sus deberes, mereciendo, por tanto, una recompensa material. Aceptamos esta concepción como el mal necesario de un período transitorio, pero no aceptamos que la interpretación cabal del apotegma, de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, deba interpretarse como el pago completo, en plus salario, del porcentaje de sobrecumplimiento de una norma dada (hay casos en que el pago supera el porcentaje de cumplimiento como estímulo extraordinario a la productividad individual); Marx explica bien claramente, en la Crítica del Programa de Gotha, que una parte considerable del salario del obrero va a capítulos muy alejados de su relación inmediata:
Tomemos, en primer lugar, las palabras «el fruto del trabajo» en el sentido del producto del trabajo; entonces el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social.
Pero de aquí hay que deducir:
Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos.
Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción.
Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidente, trastornos debidos a fenómenos naturales, &c. Estas deducciones del «fruto íntegro del trabajo» constituyen una necesidad económica, y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del cálculo de probabilidades; lo que no puede hacerse en ningún modo es calcularla partiendo de la equidad.
Queda la parte restante del producto total, destinada a servir a medios de consumo.
Pero, antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía:
Primero: los gastos generales de administración, no concernientes a la producción.
En esta parte se conseguirá, desde el primer momento, una reducción considerabilísima, en comparación con la sociedad actual, reducción que irá en aumento a medida que la nueva sociedad se desarrolle.
Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, &c.
Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la sociedad se desarrolle.
Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, &c.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial.
Sólo después de esto podemos proceder al «reparto», es decir, a lo único, que, bajo la influencia de Lasalle y con una concepción estrecha, tiene presente el programa, es decir, a la parte de los medios de consumo que se reparte entre los productores individuales de la colectividad.
El «fruto íntegro del trabajo» se ha transformado ya, imperceptiblemente, en el «fruto parcial», aunque lo que se le quite al productor en calidad de individuo vuelva a él, directa o indirectamente, en calidad de miembro de la sociedad.
Y así como se ha evaporado la expresión «el fruto íntegro del trabajo», se evapora ahora la expresión «el fruto del trabajo» en general. (Carlos Marx, Crítica del programa de Gotha.)
Todo esto nos muestra que la amplitud de los fondos de reserva depende de una serie de decisiones político-económicas o político-administrativas. Como todos los bienes existentes en la reserva salen siempre del trabajo no retribuido, debemos colegir qué decisiones sobre el volumen de los fondos analizados por Marx, conllevan cambios en los pagos, es decir, variaciones del volumen de trabajo no retribuido directamente. A todo lo expuesto hay que agregar que no hay, o no se conoce, una norma matemática que determina lo justo del premio de sobrecumplimiento (como tampoco del salario base) y, por tanto, debe basarse fundamentalmente en las nuevas relaciones sociales, la estructura jurídica que sancione la forma de distribución por la colectividad de una parte del trabajo del obrero individual.
Nuestro sistema de normas tiene el mérito de que establece la obligatoriedad de la capacitación profesional para ascender de una categoría a otra, lo que dará, con el tiempo, un ascenso considerable del nivel técnico.
El no cumplimiento de la norma significa el incumplimiento del deber social; la sociedad castiga al infractor con el descuento de una parte de sus haberes. La norma no es un simple hito que marque una medida posible o la convención sobre una medida del trabajo; es la expresión de una obligación moral del trabajador, es su deber social. Aquí es donde deben juntarse la acción del control administrativo con el control ideológico. El gran papel del partido en la unidad de producción es ser su motor interno y utilizar todas las formas de ejemplo de sus militantes para que el trabajo productivo, la capacitación, la participación en los asuntos económicos de la unidad, sean parte integrante de la vida de los obreros, se vaya transformando en hábito insustituible.
Acerca de la ley del valor
Una diferencia profunda (al menos en el rigor de los términos empleados) existe entre la concepción de la ley del valor y la posibilidad de su uso consciente, planteada por los defensores del cálculo económico y la nuestra.
Dice el Manual de Economía Política:
Por oposición al capitalismo, donde la ley del valor actúa como una fuerza ciega y espontánea, que se impone a los hombres, en la economía socialista se tiene conciencia de la ley del valor y el Estado la tiene en cuenta y la utiliza en la práctica de la dirección planificada de la economía.
El conocimiento de la acción de la ley del valor y su inteligente utilización ayudan necesariamente a los dirigentes de la economía en encauzar racionalmente la producción, a mejorar sistemáticamente los métodos de trabajo y a aprovechar las reservas latentes para producir más y mejor.
Las palabras subrayadas por nosotros indican el espíritu de los párrafos.
La ley del valor actuaría como una fuerza ciega pero conocida y, por tanto doblegable, o utilizable por el hombre.
Pero esta ley tiene algunas características: Primero: está condicionada por la existencia de una sociedad mercantil. Segundo: sus resultados no son susceptibles de medición a priori y deben reflejarse en el mercado donde intercambian productores y consumidores. Tercero: es coherente en un todo, que incluye mercados mundiales y cambios y distorsiones en algunas ramas de producción se reflejan en el resultado total. Cuarto: dado su carácter de la ley económica actúa fundamentalmente como tendencia y, en los períodos de transición, su tendencia debe ser lógicamente a desaparecer.
Algunos párrafos después, el Manual expresa:
El estado socialista utiliza la ley del valor, realizando por medio del sistema financiero y de crédito el control sobre la producción y la distribución del producto social.
El dominio de la ley del valor y su utilización con arreglo a un plan representan una enorme ventaja del socialismo sobre el capitalismo. Gracias al dominio sobre la ley del valor, su acción en la economía socialista no lleva aparejado el despilfarro del trabajo social inseparable de la anarquía de la producción, propia del capitalismo. La ley del valor y las categorías con ella relacionadas -el dinero, el precio, el comercio, el crédito, las finanzas- son utilizadas con éxito por la URSS y por los países de democracia popular, en interés de la construcción del socialismo y del comunismo, en el proceso de dirección planificada de la economía nacional.
Esto sólo puede considerarse exacto en cuanto a la magnitud total de valores producidos para el uso directo de la población y los respectivos fondos disponibles para su adquisición, lo que podría hacer cualquier ministro de Hacienda capitalista con unas finanzas relativamente equilibradas. Dentro de ese marco, todas las distorsiones parciales de la ley caben.
Más adelante se apunta:
La producción mercantil, la ley del valor y el dinero sólo se extinguirán al llegar a la fase superior del comunismo. Pero, para crear las condiciones que hagan posible la extinción de la producción y la circulación mercantiles en la fase superior del comunismo, es necesario desarrollar y utilizar la ley del valor y las relaciones monetario-mercantiles durante el período de construcción de la sociedad comunista.
¿Por qué desarrollar? Entendemos que durante cierto tiempo se mantengan las categorías del capitalismo y que este término no puede determinarse de antemano, pero las características del período de transición son las de una sociedad que liquida sus viejas ataduras para ingresar rápidamente a la nueva etapa. La tendencia debe ser, en nuestro concepto, a liquidarlo más vigorosamente posible las categorías antiguas entre las que se incluye el mercado, el dinero y, por tanto, la palanca del interés material o, por mejor decir, las condiciones que provocan la existencia de las mismas. Lo contrario haría suponer que la tarea de la construcción del socialismo en una sociedad atrasada, es algo así como un accidente histórico y que sus dirigentes, para subsanar el error, deben dedicarse a la consolidación de todas las categorías inherentes a la sociedad intermedia, quedando sólo la distribución del ingreso de acuerdo al trabajo y la tendencia a liquidar la explotación del hombre por el hombre como fundamentos de la nueva sociedad, lo que luce insuficiente por sí solo como factor del desarrollo del gigantesco cambio de conciencia necesario para poder afrontar el tránsito, cambio que deberá operarse por la acción multifacética de todas las nuevas relaciones, la educación y la moral socialista, con la concepción individualista que el estímulo material directo ejerce sobre la conciencia frenando el desarrollo del hombre como ser social.
Para resumir nuestras divergencias: consideramos la ley del valor como parcialmente existente, debido a los restos de la sociedad mercantil subsistentes, que se refleja también en el tipo de cambio que se efectúa entre el estado suministrador y el consumidor; creemos que, particularmente en una sociedad de comercio exterior muy desarrollado, como la nuestra, la ley del valor en escala internacional debe reconocerse como un hecho que rige las transacciones comerciales, aun dentro del campo socialista y reconocemos la necesidad de que este comercio pase ya a formas más elevadas en los países de la nueva sociedad, impidiendo que se ahonden las diferencias entre países desarrollados y los más atrasados por la acción del intercambio. Vale decir, es necesario hallar fórmulas de comercio que permitan el financiamiento de las inversiones industriales en los países en desarrollo, aunque esto contravenga los sistemas de precios existentes en el mercado mundial capitalista, lo que permitirá el avance más parejo de todo el campo socialista, con las naturales consecuencias de limar asperezas y cohesionar el espíritu del internacionalismo proletario (el reciente acuerdo entre Cuba y la URSS, es una muestra de los pasos que se pueden dar en este sentido). Negamos la posibilidad del uso consciente de la Ley del valor, basado en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores; negamos la existencia de la categoría mercancía en la relación entre empresas estatales, y consideramos todos los establecimientos como parte de la única gran empresa que es el Estado (aunque, en la práctica, no sucede todavía así en nuestro país). La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción y su solución; podemos, pues, decir que la planificación centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista.
Sobre la formación de los precios
En la teoría de la formación de los precios tenemos también divergencias profundas. En la autogestión se forman los precios «atendiendo a la ley del valor», pero no se explica (hasta donde nuestros conocimientos alcanzan) cuál expresión de la ley del valor se toma. Se parte del trabajo socialmente necesario para producir un artículo dado pero se ha descuidado el hecho de que el trabajo socialmente necesario es un concepto económico-histórico y, por lo tanto, cambiante, no sólo a nivel local (o nacional) sino en términos mundiales; los continuos avances en la tecnología, consecuencia en el mundo capitalista de la competencia, disminuyen el gasto de trabajo necesario, y, por tanto, el valor del producto. Una sociedad cerrada puede ignorar los cambios durante determinado tiempo, pero siempre habría que volver a estas relaciones internacionales para cotejar su valor. Si una sociedad dada los ignora durante un lapso largo, sin desarrollar fórmulas nuevas y exactas en su reemplazo, creará interconexiones internas que configuren su propio esquema del valor, congruente en sí mismo, pero contradictorio con las tendencias de la técnica más desarrollada (el ejemplo del acero y el plástico), esto puede provocar atrasos relativos de alguna importancia y, en todo caso, distorsiones a la ley del valor en escala internacional que hagan incomparables las economías.
El impuesto de circulación es una ficción contable mediante la cual se mantienen determinados niveles de rentabilidad a las empresas, encareciendo el producto para el consumidor, de tal manera que se nivela la oferta de artículos con el fondo de la demanda solvente; creemos que es una imposición del sistema pero no una necesidad absoluta y trabajamos sobre fórmulas que contemplen todos estos aspectos.
Consideramos que es necesaria una estabilización global del fondo mercantil y la demanda solvente: el Ministerio de Comercio Interior se encargaría de nivelar la capacidad de compra de la población con los precios de las mercancías ofrecidas, considerando siempre que toda una serie de artículos de carácter fundamental para la vida del hombre deben ofrecerse a precios bajos, aunque en otros menos importantes, se cargue la mano con manifiesto desconocimiento de la ley del valor en cada caso concreto.
Aquí surge un gran problema ¿cuál será la base de formación de precios reales que adopte la economía para el análisis de las relaciones de producción? Podría ser el análisis del trabajo necesario en términos cubanos. Esto traería aparejado distorsiones inmediatas y la pérdida de visión de los problemas mundiales por las necesarias interrelaciones automáticas que se crearían. Podría tomarse, en contrario, el precio mundial; esto acarrearía la pérdida de visión de los problemas nacionales, ya que nuestro trabajo no tiene productividad aceptable en términos mundiales en casi ninguna rama.
Proponemos, como primera aproximación al problema, que se considere la creación de índices de precios basados en lo siguiente:
Todas las materias primas de importación tendrán un precio fijo, estable, basado en una media del mercado internacional más unos puntos por el costo de transporte y del aparato de Comercio Exterior. Todas las materias primas cubanas tendrían el precio de su costo de producción real en términos monetarios. A ambos se les agregarían los gastos de trabajo planificados más el desgaste de los medios básicos para elaborarlas y ese sería el precio de los productos entregados entre empresas y al Comercio Interior, pero constantemente estarían afectados por índices que reflejaran el precio de esa mercancía en el mercado mundial más los costos de transporte y de Comercio Exterior. Las empresas que operan por el régimen de financiamiento presupuestario trabajarían sobre la base de sus costos planificados y no tendrían beneficios; todos los lograría el MINCIN (naturalmente, esto se refiere a aquella parte del producto social que se realiza como mercancía, es lo fundamental como fondo de consumo); los índices nos dirían continuamente (al aparato central y la empresa) cuál es nuestra real efectividad y evitaría tomar decisiones equivocadas. La población no sufriría nada con todos estos cambios, ya que los precios por la mercancía que compra están fijados independientemente, atendiendo a la demanda y la necesidad vital de cada producto.
Por ejemplo, para calcular el monto de una inversión, haríamos el cálculo de materias primas y equipos directamente importados, el gasto de los equipos de construcción y montaje, el costo de los salarios planificados, atendiendo a las posibilidades reales y un cierto margen para el costo del aparato constructor. Esto podría darnos, al finalizar la inversión, tres cifras: una, el costo real en dinero de la obra; otra, lo que debía costar la obra según nuestra planificación; la tercera, lo que debería costar en términos de productividad mundial. La diferencia entre la primera y la segunda se cargaría a la ineficiencia del aparato constructor; la diferencia entre la segunda y la tercera sería el índice, en el sector de que se trate, de nuestro atraso.
Esto nos permite tomar decisiones fundamentales sobre el empleo alternativo de materiales tales como el cemento, el hierro, los plásticos; los techos de fibrocemento, aluminio o zinc; las tuberías de hierro, plomo o cobre; el uso de ventanas de madera, hierro o aluminio, &c.
Todas las decisiones pueden apartarse del óptimo matemático atendiendo a razones políticas, de comercio exterior, &c., pero siempre tendríamos el espejo de los sucesos reales en el mundo frente a nuestro trabajo. Los precios nunca estarán separados de su imagen mundial, que será cambiante en determinados años, de acuerdo con los adelantos de la tecnología y donde cada vez tendrá mayor preminencia el mercado socialista y la división internacional del trabajo, luego de lograr un sistema socialista mundial de precios más lógico que el usado actualmente.
Podríamos seguir abundando en esta interesantísimo tema, pero es preferible dejar aquí esbozadas algunas ideas primarias y aclarar que todo esto necesita una elaboración posterior.
Los premios colectivos
Sobre los premios colectivos a la gestión de la empresa, queremos remitirnos en primer lugar a los experimentos expuestos por Fikriat Tabaiev. «Investigación económica y dirección de economía», en el n° 11, 1963 de la Revista Internacional, donde dice:
¿Cuál ha de ser entonces el índice fundamental y decisivo para apreciar el trabajo de las empresas? Las investigaciones económicas han dado lugar a varias propuestas en este sentido.
Algunos economistas proponen como índice principal la norma de acumulación; otros, el gasto de trabajo, &c. La prensa soviética ha reflejado en sus páginas la amplia discusión provocada por un artículo del profesor Liberman, en el que se proponía como exponente fundamental del trabajo de la empresa el grado de rentabilidad, la norma de acumulación y el beneficio. Creemos que al juzgar el funcionamiento de una empresa conviene tener en cuenta ante todo la aportación hecha por el personal de la misma al tipo dado de producción. Esto, que en última instancia no está reñido con la lucha por una rentabilidad suficientemente elevada de la producción, permite concentrar mejor los esfuerzos del personal de la empresa en el perfeccionamiento del proceso productivo. Las organizaciones sociales de Tartaria han propuesto utilizar como índice principal la norma de valor de la elaboración de cada pieza. Para comprobar la posibilidad de poner en práctica dicha propuesta se ha realizado un experimento económico.
En 1962 fueron determinadas y aprobadas las normas de valor de la elaboración para la producción de todas las ramas de la industria de Tartaria. Ese año constituyó un período de transición, durante el cual el nuevo índice fue utilizado en la planificación paralelamente al índice de la producción global. El índice basado en la norma de valor de la elaboración expresa los gastos, técnicamente justificados en los que se incluyen el salario y los plus percibidos por los obreros, más los gastos de taller y de toda la fábrica para la producción de cada artículo.
Es preciso señalar que la aplicación de este índice no tiene nada que ver con los «infernales» sistemas de contabilidad del trabajo que se utilizan en los países capitalistas. Nosotros nos orientamos de un modo consecuente a organizar en forma racional los procesos laborales y no a intensificar el trabajo en proporciones desmesuradas. Toda la labor encaminada a establecer las normas de trabajo se realiza con la participación directa del personal de las empresas y de las organizaciones sociales, particularmente de los sindicatos.
A diferencia del índice de la producción global, la norma de valor de elaboración no comprende la inmensa mayoría de los gastos materiales -trabajo pretérito materializado de otras empresas- ni el beneficio, es decir, aquellos componentes del valor de la producción global y mercantil que desvirtúan el verdadero volumen de la actividad productiva de la empresa. Al reflejar con más exactitud el trabajo invertido en la fabricación de cada artículo, el índice que expresa la norma de valor de la elaboración permite determinar de un modo más real las tareas relativas a la elevación del rendimiento, al descenso de los costos y a la rentabilidad del tipo dado de producción. También es el más conveniente desde el punto de vista de la planificación intrafabril y para la organización del cálculo económico dentro de la empresa. Además, permite comparar la productividad del trabajo en empresas afines.
Nos parece muy digna de estudio esta investigación soviética, y coincidente, en algunos aspectos, con nuestra tesis.
Resumen de ideas sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento
Para hacer un resumen de nuestras ideas sobre el sistema presupuestario de financiamiento, debe comenzarse por aclarar que es un concepto global, vale decir, su acción objetiva se ejercería cuando participara en todos los aspectos de la economía, en un todo único que, partiendo de las decisiones políticas y pasando por JUCEPLAN, llegará a las empresas y unidades por los canales del ministerio y allí se fundiera con la población para volver a caminar hasta el órgano de decisión política formando una gigantesca rueda bien nivelada, en la cual se podrían cambiar determinados ritmos más o menos automáticamente, porque el control de la producción lo permitiría. Los ministerios tendrían la responsabilidad específica de efectuar y controlar los planes, cosa que harían empresas y unidades, de acuerdo a escalas de decisión que pueden ser más o menos elásticas, según la profundidad organizativa alcanzada, el tipo de producción o el momento de que se trate. JUCEPLAN se encargaría de los controles globales y centrales de la economía y estaría auxiliada en su acción por los Ministerios de Hacienda, en todo el control financiero, y Trabajo, en la planificación de la fuerza de trabajo.
Como todo esto no sucede así, describiremos nuestra realidad actual con todas sus limitaciones, sus pequeños triunfos, sus defectos y sus derrotas, justificadas o justificables algunas, producto de nuestra inexperiencia o de fallas groseras otras.
JUCEPLAN da solamente los lineamientos generales del plan y las cifras de control de aquellos productos que se llaman básicos y de los cuales lleva un control, más o menos acusado. Los organismos centrales, en los que incluimos al Ministerio de Industrias llevan el control de los productos se determinan por contratación entre empresas. Luego de establecido y compatibilizado el plan, se firman los contratos -a veces se ha hecho esto preliminarmente- y comienza el trabajo.
El aparato central del ministerio se encarga de asegurar que la producción se cumpla a nivel de empresa y la empresa debe encargarse que se cumpla a nivel de unidad. Lo fundamental es, que la contabilidad se consolida en estos dos puntos, en la empresa y en el ministerio. Los medios básicos e inventarios deben mantenerse controlados a nivel central, de tal manera que se puedan mover fácilmente en todo el conjunto de las unidades, de un lago hacia otro, aquellos recursos que por alguna circunstancia permanecen inmóviles en determinadas unidades. El ministerio tiene también autoridad para mover los medios básicos entre distintas empresas. Los fondos no tienen carácter mercantil, solamente se hace la correspondiente anotación de los libros, dándolos de baja de un lado y de alta en el otro. De la producción se entrega una parte directamente a la población a través del MINCIN, y otra a las unidades productivas de otros tipos para los cuales los nuestros son productos intermedios.
Nuestro concepto fundamental es que en todo este proceso el producto va adquiriendo valor por el trabajo que se ejerce sobre él, pero que no hay ninguna necesidad de relaciones mercantiles entre las empresas; simplemente los contratos de entrega y las correspondientes órdenes de compras, o el documento que deba exigirse en el momento dado, significan la sanción de que se ha cumplido con el deber de producir y entregar determinado producto. El hecho de la aceptación de un artículo por parte de una empresa significaría (en términos algo ideales en el momento actual, es preciso reconocerlo), la aceptación de la calidad del producto. Este se convierte en mercancía al cambiar jurídicamente de posesionario, al entrar en el consumo individual. Los medios de producción para otras empresas no constituyen mercancías, pero debe valorárselos de acuerdo con los índices que anteriormente propusimos, comparando con el trabajo necesario en la norma destinada al consumo para poder adjudicarle un precio al medio básico o materia prima de que se trate.
Calidad, cantidad y surtido deben cumplirse de acuerdo con planes trimestrales. En la unidad, ésta, de acuerdo con sus normas de trabajo, pagaría a los obreros directamente su salario. Queda en blanco una de las partes que todavía no ha sido atendida: la forma de retribuir a la colectividad de una unidad productiva por su acción particularmente brillante, o más brillante que la media, en el conjunto de la economía y de castigar o no aquellas otras fábricas que no hayan sido capaces de cumplir adecuadamente su papel.
El Sistema Presupuestario de Financiamiento en su estado actual
¿Qué sucede en el día de hoy? Una de las primeras cosas que pasa es que la fábrica no cuenta nunca con los abastecimientos en la forma y en el momento señalado, de tal manera, que incumple sus planes de producción, pero lo que es peor, recibe en muchos casos materias primas para proceso de distinta tecnología, produce cambios en la misma que obligan a cambios tecnológicos; esto incide sobre los costos directos de producción, sobre la cantidad de mano de obra, sobre las inversiones, en algunos casos, y a menudo desarman todo el plan, obligando a frecuentes cambios.
En el momento actual, a nivel ministerial, hemos tenido que ser meramente receptores de todas estas anomalías, registradores de ellas, pero ya estamos entrando en la fase en la cual podremos actuar sobre determinadas categorías del plan, por lo menos, para exigir que cualquier distorsión sea prevista en forma contable o matemática y pueda entonces controlarse. Todavía no existen los aparatos automáticos necesarios para que todos los controles se hagan velozmente y los índices se puedan analizar; no existe la suficiente capacidad de análisis, ni la suficiente capacidad de entrega de índices o cifras correctas para su interpretación.
Las empresas están unidas a sus fábricas directamente, a veces por teléfono o telégrafo, o por algún delegado provincial; otros casos, a través de las delegaciones del ministerio que sirven de control; y en los municipios o lugares económico-político de ese tipo funcionan los callados CILOS que no son otra cosa que una reunión de administradores de unidades, vecinas entre sí, que tienen la responsabilidad de analizar sus problemas y de decidir sobre pequeñas ayudas mutuas cuyo trámite burocrático se haría muy largo a través de todos los canales, y en algunos casos, pueden prestar medios básicos, pero siempre considerando que hay que consultarlo en la empresa correspondiente antes de hacer traslados definitivos.
Los primeros días de cada mes, llega la estadística de producción al ministerio donde se analiza hasta los más altos niveles y se toman las medidas fundamentales para corregir los defectos. En días subsiguientes va llegando otra estadística más elaborada que permite también ir tomando, a distintos niveles, medidas concretas para solucionar problemas.
¿Cuáles son las debilidades fundamentales del sistema? Creemos que, en primer lugar, debe colocarse la inmadurez que tienen, en segundo lugar, la escasez de cuadros realmente capacitados en todos los niveles. En tercer lugar, la falta de una difusión completa de todo el sistema y de sus mecanismos para que la gente lo vaya comprendiendo mejor. Podemos citar también la falta de un aparato central de planificación que funcione de la misma manera y con absoluta jerarquía, lo que podría facilitar el trabajo. Citaremos las fallas en abastecimiento de materiales, fallas en el transporte, que a veces nos obligan a acumular productos y, en otras, nos impiden producir; fallas en todo nuestro aparato de control de calidad y en las relaciones (muy estrechas, muy armónicas y muy bien definidas, debían ser) con los organismos de distribución, particularmente el MINCIN; y con algunos organismos administradores, particularmente el MINCEX y el INRA. Todavía es difícil precisar cuáles fallas son producto de debilidades inherentes al sistema y cuáles otras debidas sustancialmente a nuestro grado de organización actual.
La fábrica en este momento no tiene, ni la empresa tampoco, un estímulo material de tipo colectivo; no responde esto a una idea central de todo el esquema, sino a no haber alcanzado la suficiente profundidad organizativa en los momentos actuales, para poder hacerlo sobre otras bases que no sean el simple cumplimiento o sobrecumplimiento de los principales planes de la empresa, por razones que ya hemos apuntado anteriormente.
Se le imputa al sistema una tendencia al burocratismo, y uno de los puntos en los cuales debe insistirse constantemente es en la racionalización de todo el aparato administrativo para que aquél sea lo menor posible. Ahora bien, desde el punto de vista del análisis objetivo es evidente que mucha menos burocracia existirá cuanto más centralizadas estén todas las operaciones de registro y de control de la empresa o unidad, de tal manera que si todas las empresas pudieran tener centralizadas todas sus facetas administrativas su aparato se reduciría al pequeño núcleo de dirección de la unidad y al colector de informaciones para pasarlas a la central.
Eso, en el momento actual, es imposible, sin embargo, tenemos que ir a la creación de unidades de tamaño óptimo, cosa que se facilita mucho por el sistema, al establecerse las normas de trabajo, de un solo tipo de calificación salarial, de manera que se rompen las ideas estrechas sobre la empresa como centro de acción del individuo y se va volcando más a la sociedad en su conjunto.
Ventajas del Sistema planteadas en forma general
En nuestro concepto este sistema tiene las siguientes ventajas:
Primero, al tender a la centralización, tiende a una utilización más racional de los fondos con carácter nacional.
Segundo, tiende a una mayor racionalización de todo el aparato administrativo del estado.
Tercero, esta misma tendencia a la centralización obliga a crear unidades mayores dentro de límites adecuados, que ahorran fuerza de trabajo y aumentan la productividad de los trabajadores.
Cuarto, integrado en un sistema único de normas, hace de todo el ministerio, en un caso, y de todos los ministerios, si fuera posible, una sola gran empresa estatal en la cual se puede pasar de un lado a otro e ir ascendiendo en ramas distintas y en lugares distintos sin que haya problemas salariales y simplemente cumpliendo una escala de tipo nacional.
Quinto, contando con organismos constructores presupuestados, se puede simplificar mucho el control de las inversiones, cuya vigilancia concreta hará el inversionista contratante y su supervisión financiera, el Ministerio de Hacienda.
Es importante señalar que se va creando en el obrero la idea general de la cooperación entre todos, la idea de pertenecer a un gran conjunto que es el de la población del país; se impulsa el desarrollo de su conciencia del deber social.
Es interesante la siguiente cita de Marx que, desprovista de las palabras que supongan al régimen capitalista, expone el proceso de formación de las tradiciones de trabajo, pudiéndonos servir como antecedente para la construcción del socialismo:
No basta con que las condiciones de trabajo cristalicen en uno de los polos como capital y en el polo contrario como hombres que no tienen nada que vender más que su fuerza de trabajo. Ni basta tampoco con obligar a éstos a venderse voluntariamente. En el transcurso de la producción capitalista se va formando una clase obrera que, a fuerza de educación, de tradición, de costumbre, se somete a las exigencias de este régimen de producción como a las más lógicas leyes naturales. La organización del proceso capitalista de producción ya desarrollado vence todas las resistencias; la existencia constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda de trabajo a tono con las necesidades de explotación del capital, y la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando del capitalista sobre el obrero. Todavía se emplea, de vez en cuanto, la violencia directa, extraeconómica; pero sólo en casos excepcionales. Dentro de la marcha natural de las cosas, ya puede dejarse al obrero a merced de las «leyes naturales de la producción», es decir, entregado al predominio del capital, predominio que las propias condiciones de producciones engendra, garantizan y perpetúan. (Carlos Marx, El Capital tomo I.)
Las fuerzas productivas se están desarrollando, las relaciones de producción cambian; todo está esperando la acción directa del estado obrero sobre la conciencia.
Con respecto al interés material, lo que queremos lograr con este sistema es que la palanca no se convierta en algo que obligue al individuo, en cuanto a individuo o a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros por asegurar determinadas condiciones de producción o de distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo del obrero, pero vigilar la labor consciente de sus debilidades,, premiar o castigar, aplicando estímulos o desestímulos materiales de tipo individual o colectivo, cuando el obrero o la unidad de producción sea o no capaz de cumplir con su deber social. Además la capacitación obligatoria para el ascenso, cuando se pueda llevar a efecto en escala nacional, provoca una tendencia general al estudio en toda la masa obrera del país; capacitación que no se ve frenada por ninguna peculiar situación local, ya que el marco de trabajo es todo el país, y que provoca consecuentemente una tendencia a la profundización técnica muy considerable.
Es de considerar, además, que se pueden retirar fácilmente, mediante una política de subsidios, estudiantes obreros que se capaciten para pasar a otros puestos de trabajo e ir liquidando las zonas donde el trabajo vivo es mayor, para crear fábricas de un tipo más productivo, es decir, más acorde con la idea central de pasar al comunismo, a la sociedad de la gran producción y de la satisfacción de las necesidades fundamentales del hombre.
Faltaría a esto destacar el papel educador que debiera jugar el partido para que el centro de trabajo se convierta en el exponente colectivo de las aspiraciones de los trabajadores y de sus inquietudes y que fuera el lugar donde se plasmaran sus deseos de servir a la sociedad.
Podría pensarse que el centro de trabajo fuera la base del núcleo político de la sociedad futura, cuyas indicaciones, trasladándose a organismos políticos más complejos, darían ocasión al partido y al gobierno de tomar las decisiones fundamentales para la economía o para la vida cultural del individuo.
Se ha hablado ya algo sobre el tema, pero no lo suficiente y considero que es imperativo comenzar a hacer análisis más profundos sobre el mismo, para poder dar una idea clara de sus alcances y metodología.
Tiene su sanción oficial en la Ley reguladora del sistema presupuestario de financiamiento de las empresas estatales y su bautismo en el proceso de trabajo interno del Ministerio de Industrias.
Su historia es corta y se remonta apenas al año 1960 en que comienza a adquirir alguna consistencia; pero no es nuestro propósito analizar su desarrollo sino el sistema tal como se presenta ahora, en el entendido de que no ha terminado, ni mucho menos, su evolución.
Nuestro interés es hacer la comparación con el llamado cálculo económico; de este sistema hacemos énfasis en el aspecto de la autogestión financiera, por ser una característica fundamental de diferenciación, y en la actitud frente al estímulo material, pues sobre esta base se establece aquélla.
La explicación de las diferencias ese hace difícil, pues éstas son, a menudo, oscuras y sutiles y, además, el estudio del sistema presupuestario de financiamiento no se ha profundizado lo suficiente como para que la exposición pueda competir en claridad con la del cálculo económico.
Empezaremos con algunas citas. La primera es de los manuscritos económicos de Marx, de la época en que su producción fue bautizada como de Marx el joven, cuando, incluso en su lenguaje, el peso de las ideas filosóficas que contribuyeron a su formación se notaba mucho, y sus ideas sobre la economía eran más imprecisas. No obstante, Marx estaba en la plenitud de su vida, ya había abrazado la causa de los humildes y la explicaba filosóficamente, aunque sin el rigor científico de El Capitán. Pensaba más como filósofo, y, por tanto, se refería más concretamente al hombre como individuo humano y a los problemas de su liberación como ser social, sin entrar todavía en el análisis de la ineluctabilidad del resquebrajamiento de las estructuras sociales de la época, para dar paso al período de transición; la dictadura del proletariado. En El Capital, Marx se presenta como el economista científico que analiza minuciosamente el carácter transitorio de las épocas sociales y su identificación con las relaciones de producción; no da paso a las disquisiciones filosóficas.
El peso de este monumento de la inteligencia humana es tal que nos ha hecho olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus inquietudes. La mecánica de las relaciones de producción y su consecuencia; la lucha de clases, oculta en cierta medida el hecho objetivo de que son hombres los que se mueven en el ambiente histórico. Ahora nos interesa el hombre y de ahí la cita que, no por ser de su juventud, tiene menos valor como expresión del pensamiento del filósofo.
El comunismo, como superación positiva de la propiedad privada, como autoenajenación humana y, por tanto, como real apropiación de la esencia humana por y para el hombre; por tanto, como el retorno total, consciente y logrado dentro de toda la riqueza del desarrollo anterior del hombre para sí como un hombre social, es decir, humano. Este comunismo es, como naturalismo acabado = humanismo y, como humanismo acabado = naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza y del hombre contra el hombre, la verdadera solución de la pugna entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la afirmación de sí mismo, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Es el secreto revelado de la historia y tiene la conciencia de ser esta solución. (C. Marx, Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844, Editorial Grijalbo, S.A., México 1962; bajo el título «Escritos Económicos Varios», págs. 82-83.)
La palabra conciencia es subrayada por considerarla básica en el planteamiento del problema; Marx pensaba en la liberación del hombre y veía al comunismo como la solución de las contradicciones que produjeron su enajenación, pero como un acto consciente. Vale decir, no puede verse el comunismo meramente como el resultado de contradicciones de clase en una sociedad de alto desarrollo, que fueran a resolverse en una etapa de transición para alcanzar la cumbre; el hombre es el actos consciente de la historia. Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo.
Durante la confección de El Capital, Marx no abandonó su actitud militante; cuando en 1875 se realizó el congreso de Gotha para la unificación de las organizaciones obreras existentes en Alemania (Partido Obrero Social-Demócrata y Asociación General de Obreros Alemanes) y se confeccionó el programa del mismo nombre su respuesta fue la Crítica del Programa de Gotha.
Este escrito, realizado en medio de su trabajo fundamental y con una clara orientación polémica, tiene importancia debido a que en él toca, aunque de pasada, el tema del período de transición. En el análisis del punto 3 del Programa de Gotha se extiende algo sobre algunos de los temas más importantes de este período, considerado por él como el resultado del resquebrajamiento del sistema capitalista desarrollado. En esta etapa no se prevé el uso del dinero, pero sí la retribución individual del trabajo; porque:
De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -después de hechas las obligadas deducciones- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad en su cuota individual de trabajo. (Carlos Marx, Crítica del Programa de Gotha.)
Marx sólo pudo intuir el desarrollo del sistema imperialista mundial; Lenin lo ausculta y da su diagnóstico:
La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que la victoria del socialismo empiece por unos cuantos países capitalistas, o incluso por un solo país capitalista. El proletariado triunfante de este país, después de expropiar a los capitalistas y de organizar la producción socialista dentro de sus fronteras, se enfrentaría con el resto del mundo, con el mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los demás países, levantando en ellos la insurrección contra los capitalistas, empleando, en caso necesario, incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus estados. La forma política de la sociedad en que triunfe el proletariado, derrocando a la burguesía, será la república democrática, que centralizará cada vez más las fuerzas del proletariado de dicha nación o de dichas naciones en la lucha contra los estados que aún no hayan pasado al socialismo. Es imposible suprimir las clases sin una dictadura de la clase oprimida, del proletariado. La libre unión de las naciones en el socialismo es imposible sin una lucha tenaz, más o menos prolongada, de las repúblicas socialistas contra los estados atrasados. (Lenin, Sobre la consigna de los Estados Unidos de Europa.)
Pocos años más tarde Stalin sistematizó la idea hasta extremos de considerar posible la revolución socialista en las colonias:
La tercera contradicción es la contradicción entre un puñado de naciones «civilizadas» dominadoras y los centenares de millones de hombres de los pueblos coloniales y dependientes en el mundo. El imperialismo es la explotación más descarada y la opresión más inhumana de los centenares de millones de habitantes de las inmensas colonias y países dependientes. Exprimir superganancias; tal es el objetivo de esta explotación y de esta opresión. Pero, al explotar esos países, el imperialismo se ve obligado a construir en ellos ferrocarriles, fábricas y talleres, centros industriales y comerciales. La aparición de la clase de los proletarios, la formación de una intelectualidad del país, al despertar de la conciencia nacional, el incremento del movimiento de liberación, son otros tantos resultados inevitables de esta «política». El incremento del movimiento revolucionario en todas las colonias y en todos los países dependientes, sin excepción, atestigua esto de un modo primario. Esta circunstancia es importante para el proletariado en el sentido de que mina en sus raíces las posiciones del capitalismo, convirtiendo a las colonias y a los países dependientes, de reservas del imperialismo en reservas de la revolución proletaria. (J. Stalin. Sobre los fundamentos del leninismo.)
Las tesis de Lenin se demuestran en la práctica logrando el triunfo en Rusia dando nacimiento a la URSS.
Estamos frente a un fenómeno nuevo: el advenimiento de la revolución socialista en un solo país, económicamente atrasado, con veintidós millones de kilómetros cuadrados, poca densidad de población, agudización de la pobreza por la guerra, y, como si todo esto fuera poco, agredido por las potencias imperialistas.
Después de un período de comunismo de guerra, Lenin sienta las bases de la NEP y, con ella, las bases del desarrollo de la sociedad soviética hasta nuestros días.
Aquí precisa señalar el momento que vivía la Unión Soviética y nadie mejor que Lenin para ello:
Así, pues, en 1918 mantenía la opinión de que el capitalismo de estado constituía un paso adelante en comparación de la situación económica existente entonces en la República Soviética. Esto suena muy extraño y, seguramente, hasta absurdo, pues nuestra república era ya entonces una república socialista; entonces adoptábamos cada día con el mayor apresuramiento -quizá con un apresuramiento excesivo- diversas medidas económicas nuevas, que no podían ser calificadas más que de medidas socialistas. Y, sin embargo, pensaba que el capitalismo de estado representaba un paso adelante, en comparación con aquella situación económica de la república Soviética, y explicaba esta idea enumerando simplemente los elementos del régimen económico de Rusia. Estos elementos eran, a mi juicio, los siguientes: 1) forma patriarcal, es decir, más primitiva, de la agricultura; 2) pequeña producción mercantil (incluidos la mayoría de los campesinos que venden su trigo); 3) capitalismo privado; 4) capitalismo de estado, y 5) socialismo. Todos estos elementos económicos existían, a la sazón en Rusia. Entonces me planteé la tarea de explicar las relaciones que existían entre esos elementos y si no sería oportuno considerar a algunos de los elementos no socialistas, precisamente al capitalismo de estado, superior al socialismo. Repito: a todos les parece muy extraño que un elemento no socialista sea apreciado en más y considerado superior al socialismo en una república que se proclama socialista. Pero comprenderéis la cuestión si recordáis que nosotros no considerábamos, ni mucho menos, el régimen económico de Rusia como algo homogéneo y altamente desarrollado, sino que teníamos plena conciencia de que al lado de la forma socialista, existía en Rusia la agricultura patriarcal, es decir, la forma primitiva de economía agrícola. ¿Qué papel podía desempeñar el capitalismo de estado en semejante situación?.
Después de haber subrayado que ya en 1918 considerábamos el capitalismo de estado como una posible línea de repliegue, paso a analizar los resultados de nuestra nueva política económica. Repito: entonces era una idea todavía muy vaga; pero en 1921, después de haber superado la etapa más importante de la guerra civil, y de haberla superado victoriosamente, nos enfrentamos con una gran crisis política interna -yo supongo que es la mayor- de la Rusia Soviética, crisis que suscitó el descontento no sólo de una parte considerable de los campesinos, sino también de los obreros. Fue la primera vez, y confío en que será la última en la historia de la Rusia Soviética, que grandes masas de campesinos estaban contra nosotros, no de modo consciente, sino instintivo, por su estado de ánimo. ¿A qué se debía esta situación tan original y, claro es, tan desagradable para nosotros? La causa consistía en que habíamos avanzado demasiado en nuestra ofensiva económica, en que no nos habíamos asegurado una base suficiente, en que las masas sentían lo que nosotros no supimos entonces formular de manera consciente, pero que muy pronto, unas semanas después, reconocimos: que el paso directo a formas puramente socialistas de economía, a la distribución puramente socialista, era superior a nuestras fuerzas y que si no estábamos en condiciones de efectuar un repliegue, para limitarnos a tareas más fáciles, nos amenazaría la bancarrota. (Lenin, Problemas de la edificación del socialismo y comunismo en la URSS.)
Como se ve, la situación económica y política de la Unión Soviética hacía necesario el repliegue de que hablara Lenin. Por lo que se puede caracterizar toda esta política como una táctica estrechamente ligada a la situación histórica del país, y, por tanto, no se le debe dar validez universal a todas sus afirmaciones. Nos luce que hay que considerar dos factores de extraordinaria importancia para su implantación en otros países:
1°) Las características de la Rusia zarista en el momento de la Revolución, incluyendo aquí el desarrollo de la técnica a todos los niveles, el carácter especial de su pueblo, las condiciones generales del país, en que se agrega al destrozo de una guerra mundial, las devastaciones de las hordas blancas y los invasores imperialistas.
2°) Las características generales de la época en cuanto a las técnicas de dirección y control de la economía.
Oscar Lange, en su artículo Los problemas actuales de la ciencia económica en Polonia, dice lo siguiente:
La ciencia económica burguesa desempeña todavía otra función. La burguesía y también los monopolios, no destinan grandes medios a la creación de escuelas de orden superior e institutos de análisis científicos en el campo de las ciencias económicas sólo con el objeto de tener en ellos una ayuda para la apologética del sistema capitalista. Esperan de los economistas algo más, esto es, una ayuda en la solución de los numerosos problemas conexos en la política económica. En el período de capitalismo de competencia las tareas en este campo eran limitadas, referidas solamente a la administración financiera, la política monetaria y crediticia, la política aduanal, los transportes, &c. Pero en las condiciones del capitalismo de monopolio y especialmente en las condiciones de creciente penetración del capitalismo de estado en la vida económica, los problemas de este género crecen. Podemos enumerar algunos: el análisis del mercado para facilitar la política de precios de los grandes monopolios; los métodos de un conjunto de empresas industriales de dirección centralizada; las recíprocas reglamentaciones de contabilidad entre estas empresas, el ligamen programado de su actividad y desarrollo, de su correspondiente localización, de la política de amortizaciones o inversiones. De todo esto resultan las cuestiones relacionadas con la actividad del estado capitalista en el período actual, del mismo modo que los criterios de actividad de las industrias nacionalizadas, de su política de inversiones y localización (por ejemplo, en el campo de la energética), del modo de intervención político-económica en el conjunto de la economía nacional, &c.
A todos estos problemas se ha añadido una serie de adquisiciones técnico-económicas, las cuales, en ciertos campos como, por ejemplo, en el análisis del mercado o en la programación de la actividad de las empresas que forman parte de un grupo, o en los reglamentos de contabilidad en el interior de cada fábrica o del grupo, en los criterios de amortización y otros, pueden ser parcialmente utilizados por nosotros en el proceso de edificación del socialismo (como sin duda las utilizarán en el futuro los trabajadores de los países actualmente capitalistas cuando se efectúe el tránsito al socialismo).
Es de hacer notar que Cuba no había efectuado su tránsito, ni siquiera iniciado su Revolución cuando esto se escribía. Muchos de los adelantos técnicos que Lange describe existían en Cuba; es decir, las condiciones de la sociedad cubana de aquella época permitían el control centralizado de algunas empresas, cuya sede era La Habana o Nueva York. La Empresa Consolidada del Petróleo, formada a partir de la unificación de las tres refinerías imperialistas existentes (Esso, Texaco y Shell), mantuvo y, en algunos casos perfeccionó sus sistemas de controles y es considerada modelo en este Ministerio. En aquellas en que no existía la tradición centralizadora ni las condiciones prácticas, éstas fueron creadas sobre la base de una experiencia nacional, como en la Empresa Consolidada de la Harina, que mereció el primer lugar entre las del Viceministerio de la Industria Ligera.
Aunque la práctica de los primeros días de manejo de las industrias nos convence plenamente de la imposibilidad de seguir racionalmente otro camino, sería ocioso discutir ahora si las medidas organizativas tomadas hubieran dado parecidos o mejores resultados con la implantación de la autogestión a nivel de unidad, lo importante es que se pudo hacer en condiciones muy difíciles y que la centralización permitió liquidar -en el caso de la Industria del Calzado, por ejemplo- una gran cantidad de chinchales ineficientes y destinar seis mil obreros para otras ramas de la producción.
Con esta serie de citas, hemos pretendido fijar los temas que consideramos básicos para la explicación del sistema:
Primero: El comunismo es una meta de la humanidad que se alcanza conscientemente; luego, la educación, la liquidación de las taras de la sociedad antigua en la conciencia de las gentes, es un factor de suma importancia, sin olvidar claro está, que sin avances paralelos en la producción no es puede llegar nunca a tal sociedad.
Segundo: Las formas de conducción de la economía, como aspecto tecnológico de la cuestión, deben tomarse de donde estén más desarrolladas y puedan ser adaptadas a la nueva sociedad. La tecnología de la petroquímica del campo imperialista puede ser utilizada por el campo socialista sin temor de contagio de la ideología burguesa. En la rama económica (en todo lo referente a normas técnicas de dirección y control de la producción) sucede lo mismo.
Se podría, si no es considerado demasiado pretencioso, parafrasear a Marx en su referencia a la utilización de la dialéctica de Hegel y decir de estas técnicas que han sido puestas al derecho.
Un análisis de las técnicas contables utilizadas hoy habitualmente en los países socialistas nos muestra que entre ellas y las nuestras media un concepto diferencial, que podría equivaler al que existe en el campo capitalista, entre capitalismo de competencia y monopolio. Al fin, las técnicas anteriores sirvieron de base para el desarrollo de ambos sistemas, puestas sobre los pies, de ahí en adelante se separan los caminos, ya que el socialismo tiene sus propias relaciones de producción y, por ende, sus propias exigencias.
Podemos decir pues, que como técnica, el antecesor del sistema presupuestario de financiamiento es el monopolio imperialista radicado en Cuba, y que había sufrido ya las variaciones inherentes al largo proceso de desarrollo de la técnica de conducción y control que va desde los albores del sistema monopolista hasta nuestros días en que alcanza sus niveles superiores. Cuando los monopolistas se retiraron se llevaron sus cuadros superiores y algunos intermedios; al mismo tiempo, nuestro concepto inmaduro de la Revolución nos llevó a arrasar con una serie de procedimientos establecidos, por el mero hecho de ser capitalistas. Esto hace que nuestro sistema no llegue todavía al grado de efectividad que tenían las sucursales criollas de los monopolios en cuanto a dirección y control de la producción; por ese camino vamos, limpiándolo de cualquier hojarasca anterior.
Diferencias generales entre el cálculo económico y el sistema presupuestario de financiamiento
Entre el cálculo económico y el sistema presupuestario de financiamiento hay diferencias de distintos grados; intentaremos dividirlas en dos grandes grupos y explicarlas someramente; hay diferencia de tipo metodológico -práctico, diríamos- y diferencias de carácter más profundo pero cuya naturaleza puede hacer parecer bizantino el análisis, si no se opera con gran cautela.
Conviene aclarar ahora que lo que nosotros buscamos es una forma más eficiente de llegar al comunismo; no hay discrepancia de principio. El cálculo económico ha demostrado su eficacia práctica y, partiendo de las mismas bases se plantean los mimos fines; nosotros creemos que el esquema de acción de nuestro sistema, convenientemente desarrollado, puede elevar la eficacia de la gestión económica del estado socialista, profundizar la conciencia de las masas y cohesionar aún más el sistema socialista mundial, sobre la base de una acción integral.
La diferencia más inmediata surge cuando hablamos de la empresa. Para nosotros una empresa es un conglomerado de fábricas o unidades que tienen una base tecnológica parecida, un destino común para su producción o, en algún caso, una localización geográfica limitada; para el sistema de cálculo económico, una empresa es una unidad de producción con personalidad jurídica propia. Un central azucarero es una empresa para aquel método y para nosotros, todos los centrales azucareros y otras unidades relacionadas con el azúcar constituyen la Empresa Consolidada del Azúcar. Recientemente en la URSS se han hecho ensayos de este tipo adaptados a las condiciones propias de ese país hermano (véase «Los Combinados de Empresas Soviéticas. La nueva forma de administración de las industrias», I. Ivonin, Nuestra Industria, Revista Económica, n° 4).
Otra diferencia es la forma de utilización del dinero; en nuestro sistema sólo opera como dinero aritmético, como reflejo, en precios, de la gestión de la empresa, que los organismos centrales analizarán para efectuar el control de su funcionamiento; en el cálculo económico es no sólo esto, sino también medio de pago que actúa como instrumento indirecto de control, ya que son estos fondos los que permiten operar a la unidad y sus relaciones con el banco son similares a las de un productor privado en contacto con bancos capitalistas a los que deben explicar exhaustivamente sus planes y demostrar su solvencia. Naturalmente, en este caso no opera la decisión arbitraria sino la sujeción a un plan y las relaciones se efectúan entre organizaciones estatales.
Consecuentemente con la forma de utilizar el dinero, nuestras empresas no tienen fondos propios; en el banco existen cuentas separadas para extraerlos y depositarlos, la empresa puede extraer fondos según el plan, de la cuenta general de gastos y de la especial para pagar salarios, pero al efectuar un depósito, éste pasa a poder del estado automáticamente.
Las empresas de la mayoría de los países hermanos tienen fondos propios en los bancos que refuerzan con créditos de los mismos por los que pagan interés sin olvidar nunca que estos fondos propios, al igual que los créditos, pertenecen a la sociedad expresando en su movimiento el estado financiero de la empresa.
En cuanto a las normas de trabajo, las empresas del cálculo económico usan el trabajo normado a tiempo y el trabajo por pieza o por hora (destajo); nosotros estamos tratando de llevar todas nuestras fábricas al trabajo normado a tiempo, con premios de sobrecumplimiento limitados por la tarifa de la escala superior. Después nos extenderemos sobre el particular.
En el sistema de cálculo económico plenamente desarrollado existe un método riguroso de contratación, con penas monetarias por incumplimientos y sobre la base de un andamiaje jurídico establecido tras años de experiencia. En nuestro país todavía no existe tal estructura, ni siquiera para los organismos de autogestión como el INRA, y se hace particularmente difícil su implantación por el hecho de coexistir dos sistemas tan disímiles. Por ahora existe la Comisión de Arbitraje, carente de facultades ejecutivas pero cuya importancia va creciendo paulatinamente y puede ser la base de nuestra estructura jurídica en un futuro. Internamente, entre organismos sujetos al régimen de financiamiento presupuestario, la decisión es fácil, pues se toman medidas administrativas si las cuentas de control están bien llevadas y al día (cosa que ya sucede en la mayoría de las empresas de este Ministerio).
Partiendo de la base de que en ambos sistemas el plan general del Estado es la máxima autoridad, acatada obligatoriamente, se pueden sintetizar analogías y diferencias operativas, diciendo que la autogestión se basa en un control centralizado global y una descentralización más acusada, se ejerce el control indirecto mediante el rublo, por el banco, y el resultado monetario de la gestión sirve como medida para los premios; el interés material es la gran palanca que mueve individual y colectivamente a los trabajadores.
El sistema presupuestario de financiamiento se basa en un control centralizado de la actividad de la empresa; su plan y gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa, no tiene fondos propios ni recibe créditos bancarios, y usa, en forma individual, el estímulo material, vale decir, los premios y castigos monetarios individuales y, en su momento, usará los colectivos, pero el estímulo material directo está limitado por la forma de pago de la tarifa salarial.
Contradicciones más sutiles, estímulo material versus conciencia
Aquí entramos de lleno en el campo de las contradicciones más sutiles y que mejor deben ser explicadas. El tema de estímulo material versus estímulo moral ha dado origen a muchas discusiones entre los interesados en estos asuntos. Precisa aclarar bien una cosa: negamos la necesidad objetiva del estímulo material, si somos renuentes a su uso como palanca impulsora fundamental. Consideramos que, en economía, este tipo de palanca adquiere rápidamente categoría per se y luego impone su propia fuerza en las relaciones entre los hombres No hay que olvidarse que viene del capitalismo y está destinada a morir en el socialismo.
¿Cómo la haremos morir?
Poco a poco, mediante el gradual aumento de los bienes de consumo para el pueblo que hace innecesario este estímulo -nos contestan. Y en esta concepción vemos una mecánica demasiado rígida. Bienes de consumo, ésa es la consigna y es la gran formadora, en definitiva, de conciencia para los defensores del otro sistema. Estímulo material directo y conciencia son términos contradictorios, en nuestro concepto.
Este es uno de los puntos en que nuestras discrepancias alcanzan dimensiones concretas. No se trata ya de matices: para los partidarios de la autogestión financiera el estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al «desarrollo» de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio, pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.
Sí, el estímulo material se opone al desarrollo de la conciencia, pero es una gran palanca para obtener logros en la producción, ¿debe entenderse que la atención preferente al desarrollo de la conciencia retarda la producción? En términos comparativos, en una época dada, es posible, aunque nadie ha hecho los cálculos pertinentes; nosotros afirmamos que en tiempo relativamente corto el desarrollo de la conciencia hace más por el desarrollo de la producción que el estímulo material y lo hacemos basados en la proyección general del desarrollo de la sociedad para entrar al comunismo, lo que presupone que el trabajo deje de ser una penosa necesidad para convertirse en un agradable imperativo. Cargada de subjetivismo, la afirmación requiere la sanción de la experiencia y en eso estamos; sí, en el curso de ella, se demostrara que es un freno peligroso para el desarrollo de las fuerzas productivas, habrá que tomar la determinación de cortar por lo sano y volver a los caminos transitados; hasta ahora, no ha ocurrido así y el método, con el perfeccionamiento que va dando la práctica, adquiere cada vez más consistencia y demuestra su coherencia interna.
¿Cuál es, pues, el tratamiento correcto al interés material? Creemos que nunca se puede olvidar su existencia, ya sea como expresión colectiva de los afanes de las masas o como presencia individual, reflejo en la conciencia de los trabajadores de los hábitos de la vieja sociedad. Para el tratamiento del interés material en forma colectiva no tenemos una idea bien definida hasta ahora, debido a insuficiencias en el aparato de planificación que nos impiden basarnos con absoluta fe en él y a no haber podido estructurar hasta el momento un método que permita soslayar las dificultades; el peligro mayor lo vemos en el antagonismo que se crea entre la administración estatal y los organismos de producción, antagonismo analizado por el economista soviético Liberman, quien llega a la conclusión de que hay que cambiar los métodos de estímulo colectivo, dejando la antigua fórmula de premios basada en el cumplimiento de los planes para pasar a otras más avanzadas.
Aun cuando no estamos de acuerdo con él en el énfasis dado al interés material (como palanca), nos parece correcta su preocupación por las aberraciones que el concepto cumplimiento del plan ha sufrido con el transcurso de los años. Las relaciones entre las empresas y los organismos centrales adquieren formas bastante contradictorias y los métodos usados por aquéllas para obtener beneficios toman a veces características que se apartan bastante de la imagen de la moral socialista.
Creemos que se está desperdiciando, en cierta manera, las posibilidades de desarrollo que ofrecen las nuevas relaciones de producción para acentuar la evolución del hombre hacia El reino de la libertad. Precisamente, puntualizamos en nuestra definición de los argumentos fundamentales del sistema la interrelación existente entre educación y desarrollo de la producción. Se puede abordar la tarea de la construcción de la nueva conciencia porque estamos frente a nuevas formas de relaciones de producción y, aunque en sentido histórico general la conciencia es producto de las relaciones de producción, deben considerarse las características de la época actual cuya contradicción fundamental (en niveles mundiales) es la existente entre el imperialismo y el socialismo. Las ideas socialistas tocan la conciencia de las gentes del mundo entero, por eso puede adelantarse un desarrollo al estado particular de las fuerzas productivas en un país dado.
En la URSS de los primeros años, el estado socialista caracterizaba el régimen a pesar de las relaciones de tipo mucho más atrasado que existían en su seno. En el capitalismo hay restos de la etapa feudal, pero es aquel sistema el que caracteriza al país luego de triunfar en los aspectos fundamentales de su economía. En Cuba, el desarrollo de las contradicciones entre dos sistemas mundiales permitió el establecimiento del carácter socialista de la revolución, carácter que le fue dado en un acto consciente, gracias a los conocimientos adquiridos por sus dirigentes, la profundización de la conciencia de las masas y la correlación de fuerzas en el mundo.
Si todo esto es posible, ¿por qué no pensar en el papel de la educación como ayudante pertinaz del estado socialista en la tarea de liquidar las viejas taras de una sociedad que ha muerto y se lleva a la tumba sus viejas relaciones de producción? Veamos a Lenin:
Por ejemplo, no puede ser más vulgar la argumentación empleada por ellos y que han aprendido de memoria en la época del desarrollo de la social-democracia de Europa Occidental, de que nosotros no hemos madurado para el socialismo, que no existen en nuestro país, como se expresan algunos señores «eruditos» que militan en sus filas, las condiciones económicas objetivas para el socialismo. Y a ninguno de ellos se les pasa por la imaginación preguntarse: ¿Pero no podía un pueblo que se encontró con una situación revolucionaria como la que se formó durante la primera guerra imperialista, no podía, bajo la influencia de su situación desesperada, lanzarse a una lucha que le brindara, por lo menos, algunas perspectivas de conquistar para sí condiciones fuera de las habituales para el ulterior incremento de la civilización?
Rusia no ha alcanzado tal nivel de desarrollo de las fuerzas productivas que haga posible el socialismo. Todos los héroes de la II Internacional, y entre ellos, naturalmente, Sujánov, van y vienen con esta tesis, como chico con zapatos nuevos. Esta tesis indiscutiblemente la repiten de mil maneras y les parece que es decisiva para valorar nuestra Revolución.
Pero, ¿qué hacer, si una situación peculiar ha llevado a Rusia, primero, a la guerra imperialista mundial, en la que intervinieron todos los países más o menos importantes de Europa Occidental, y ha colocado su desarrollo al borde de las revoluciones del Oriente, que comienzan y que en parte han comenzado ya, en unas condiciones en las cuales hemos podido llevar a la práctica precisamente esa alianza de la «guerra campesina» con el movimiento obrero, de la que, como una de las probables perspectivas, escribió un «marxista» como Marx en 1846, refiriéndose a Prusia?
Y ¿qué debíamos hacer, si una situación absolutamente sin salida, decuplicando las fuerzas de los obreros y campesinos, abría ante nosotros la posibilidad de pasar de una manera diferente que en todos los demás países del Occidente de Europa a la creación de las premisas fundamentales de la civilización? ¿Ha cambiado a causa de eso la línea general del desarrollo de la historia universal? ¿Ha cambiado por eso la correlación esencial de las clases fundamentales en cada país que entra, que ha entrado ya, en el curso general de la historia universal?
Si para implantar el socialismo se exige un determinado nivel cultural (aunque nadie puede decir cuál es este determinado «nivel cultural», ya que es diferente en cada uno de los países de Europa Occidental), ¿por qué, entonces, no podemos comenzar primero por la conquista, por vía revolucionaria, de las premisas para este determinado nivel, y luego, ya a base del Poder obrero y campesino y del régimen soviético, ponernos en marcha para alcanzar a los demás países? (Lenin, Problemas de la edificación del socialismo y comunismo en la URSS.)
En cuanto a la presencia en forma individualizada del interés material, nosotros la reconocemos (aun luchando contra ella y tratando de acelerar su liquidación mediante la educación) y lo aplicamos en las normas de trabajo a tiempo con premio y en castigo salarial subsiguiente al no cumplimiento de las mismas.
La sutil diferencia entre los partidarios de la autogestión y nosotros, sobre el tema, estriba en los argumentos para pagar un salario normado, para el premio y el castigo. La norma de producción es la cantidad media de trabajo que crea un producto en determinado tiempo, con la calificación media y en condiciones específicas de utilización de equipo; es la entrega de una cuota de trabajo que se hace a la sociedad por parte de uno de sus miembros, es el cumplimiento de su deber social. Si se sobrecumplen las normas, hay un mayor beneficio para la sociedad y se puede suponer que el obrero que lo haga cumple mejor sus deberes, mereciendo, por tanto, una recompensa material. Aceptamos esta concepción como el mal necesario de un período transitorio, pero no aceptamos que la interpretación cabal del apotegma, de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, deba interpretarse como el pago completo, en plus salario, del porcentaje de sobrecumplimiento de una norma dada (hay casos en que el pago supera el porcentaje de cumplimiento como estímulo extraordinario a la productividad individual); Marx explica bien claramente, en la Crítica del Programa de Gotha, que una parte considerable del salario del obrero va a capítulos muy alejados de su relación inmediata:
Tomemos, en primer lugar, las palabras «el fruto del trabajo» en el sentido del producto del trabajo; entonces el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social.
Pero de aquí hay que deducir:
Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos.
Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción.
Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidente, trastornos debidos a fenómenos naturales, &c. Estas deducciones del «fruto íntegro del trabajo» constituyen una necesidad económica, y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del cálculo de probabilidades; lo que no puede hacerse en ningún modo es calcularla partiendo de la equidad.
Queda la parte restante del producto total, destinada a servir a medios de consumo.
Pero, antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía:
Primero: los gastos generales de administración, no concernientes a la producción.
En esta parte se conseguirá, desde el primer momento, una reducción considerabilísima, en comparación con la sociedad actual, reducción que irá en aumento a medida que la nueva sociedad se desarrolle.
Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, &c.
Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la sociedad se desarrolle.
Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, &c.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial.
Sólo después de esto podemos proceder al «reparto», es decir, a lo único, que, bajo la influencia de Lasalle y con una concepción estrecha, tiene presente el programa, es decir, a la parte de los medios de consumo que se reparte entre los productores individuales de la colectividad.
El «fruto íntegro del trabajo» se ha transformado ya, imperceptiblemente, en el «fruto parcial», aunque lo que se le quite al productor en calidad de individuo vuelva a él, directa o indirectamente, en calidad de miembro de la sociedad.
Y así como se ha evaporado la expresión «el fruto íntegro del trabajo», se evapora ahora la expresión «el fruto del trabajo» en general. (Carlos Marx, Crítica del programa de Gotha.)
Todo esto nos muestra que la amplitud de los fondos de reserva depende de una serie de decisiones político-económicas o político-administrativas. Como todos los bienes existentes en la reserva salen siempre del trabajo no retribuido, debemos colegir qué decisiones sobre el volumen de los fondos analizados por Marx, conllevan cambios en los pagos, es decir, variaciones del volumen de trabajo no retribuido directamente. A todo lo expuesto hay que agregar que no hay, o no se conoce, una norma matemática que determina lo justo del premio de sobrecumplimiento (como tampoco del salario base) y, por tanto, debe basarse fundamentalmente en las nuevas relaciones sociales, la estructura jurídica que sancione la forma de distribución por la colectividad de una parte del trabajo del obrero individual.
Nuestro sistema de normas tiene el mérito de que establece la obligatoriedad de la capacitación profesional para ascender de una categoría a otra, lo que dará, con el tiempo, un ascenso considerable del nivel técnico.
El no cumplimiento de la norma significa el incumplimiento del deber social; la sociedad castiga al infractor con el descuento de una parte de sus haberes. La norma no es un simple hito que marque una medida posible o la convención sobre una medida del trabajo; es la expresión de una obligación moral del trabajador, es su deber social. Aquí es donde deben juntarse la acción del control administrativo con el control ideológico. El gran papel del partido en la unidad de producción es ser su motor interno y utilizar todas las formas de ejemplo de sus militantes para que el trabajo productivo, la capacitación, la participación en los asuntos económicos de la unidad, sean parte integrante de la vida de los obreros, se vaya transformando en hábito insustituible.
Acerca de la ley del valor
Una diferencia profunda (al menos en el rigor de los términos empleados) existe entre la concepción de la ley del valor y la posibilidad de su uso consciente, planteada por los defensores del cálculo económico y la nuestra.
Dice el Manual de Economía Política:
Por oposición al capitalismo, donde la ley del valor actúa como una fuerza ciega y espontánea, que se impone a los hombres, en la economía socialista se tiene conciencia de la ley del valor y el Estado la tiene en cuenta y la utiliza en la práctica de la dirección planificada de la economía.
El conocimiento de la acción de la ley del valor y su inteligente utilización ayudan necesariamente a los dirigentes de la economía en encauzar racionalmente la producción, a mejorar sistemáticamente los métodos de trabajo y a aprovechar las reservas latentes para producir más y mejor.
Las palabras subrayadas por nosotros indican el espíritu de los párrafos.
La ley del valor actuaría como una fuerza ciega pero conocida y, por tanto doblegable, o utilizable por el hombre.
Pero esta ley tiene algunas características: Primero: está condicionada por la existencia de una sociedad mercantil. Segundo: sus resultados no son susceptibles de medición a priori y deben reflejarse en el mercado donde intercambian productores y consumidores. Tercero: es coherente en un todo, que incluye mercados mundiales y cambios y distorsiones en algunas ramas de producción se reflejan en el resultado total. Cuarto: dado su carácter de la ley económica actúa fundamentalmente como tendencia y, en los períodos de transición, su tendencia debe ser lógicamente a desaparecer.
Algunos párrafos después, el Manual expresa:
El estado socialista utiliza la ley del valor, realizando por medio del sistema financiero y de crédito el control sobre la producción y la distribución del producto social.
El dominio de la ley del valor y su utilización con arreglo a un plan representan una enorme ventaja del socialismo sobre el capitalismo. Gracias al dominio sobre la ley del valor, su acción en la economía socialista no lleva aparejado el despilfarro del trabajo social inseparable de la anarquía de la producción, propia del capitalismo. La ley del valor y las categorías con ella relacionadas -el dinero, el precio, el comercio, el crédito, las finanzas- son utilizadas con éxito por la URSS y por los países de democracia popular, en interés de la construcción del socialismo y del comunismo, en el proceso de dirección planificada de la economía nacional.
Esto sólo puede considerarse exacto en cuanto a la magnitud total de valores producidos para el uso directo de la población y los respectivos fondos disponibles para su adquisición, lo que podría hacer cualquier ministro de Hacienda capitalista con unas finanzas relativamente equilibradas. Dentro de ese marco, todas las distorsiones parciales de la ley caben.
Más adelante se apunta:
La producción mercantil, la ley del valor y el dinero sólo se extinguirán al llegar a la fase superior del comunismo. Pero, para crear las condiciones que hagan posible la extinción de la producción y la circulación mercantiles en la fase superior del comunismo, es necesario desarrollar y utilizar la ley del valor y las relaciones monetario-mercantiles durante el período de construcción de la sociedad comunista.
¿Por qué desarrollar? Entendemos que durante cierto tiempo se mantengan las categorías del capitalismo y que este término no puede determinarse de antemano, pero las características del período de transición son las de una sociedad que liquida sus viejas ataduras para ingresar rápidamente a la nueva etapa. La tendencia debe ser, en nuestro concepto, a liquidarlo más vigorosamente posible las categorías antiguas entre las que se incluye el mercado, el dinero y, por tanto, la palanca del interés material o, por mejor decir, las condiciones que provocan la existencia de las mismas. Lo contrario haría suponer que la tarea de la construcción del socialismo en una sociedad atrasada, es algo así como un accidente histórico y que sus dirigentes, para subsanar el error, deben dedicarse a la consolidación de todas las categorías inherentes a la sociedad intermedia, quedando sólo la distribución del ingreso de acuerdo al trabajo y la tendencia a liquidar la explotación del hombre por el hombre como fundamentos de la nueva sociedad, lo que luce insuficiente por sí solo como factor del desarrollo del gigantesco cambio de conciencia necesario para poder afrontar el tránsito, cambio que deberá operarse por la acción multifacética de todas las nuevas relaciones, la educación y la moral socialista, con la concepción individualista que el estímulo material directo ejerce sobre la conciencia frenando el desarrollo del hombre como ser social.
Para resumir nuestras divergencias: consideramos la ley del valor como parcialmente existente, debido a los restos de la sociedad mercantil subsistentes, que se refleja también en el tipo de cambio que se efectúa entre el estado suministrador y el consumidor; creemos que, particularmente en una sociedad de comercio exterior muy desarrollado, como la nuestra, la ley del valor en escala internacional debe reconocerse como un hecho que rige las transacciones comerciales, aun dentro del campo socialista y reconocemos la necesidad de que este comercio pase ya a formas más elevadas en los países de la nueva sociedad, impidiendo que se ahonden las diferencias entre países desarrollados y los más atrasados por la acción del intercambio. Vale decir, es necesario hallar fórmulas de comercio que permitan el financiamiento de las inversiones industriales en los países en desarrollo, aunque esto contravenga los sistemas de precios existentes en el mercado mundial capitalista, lo que permitirá el avance más parejo de todo el campo socialista, con las naturales consecuencias de limar asperezas y cohesionar el espíritu del internacionalismo proletario (el reciente acuerdo entre Cuba y la URSS, es una muestra de los pasos que se pueden dar en este sentido). Negamos la posibilidad del uso consciente de la Ley del valor, basado en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores; negamos la existencia de la categoría mercancía en la relación entre empresas estatales, y consideramos todos los establecimientos como parte de la única gran empresa que es el Estado (aunque, en la práctica, no sucede todavía así en nuestro país). La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción y su solución; podemos, pues, decir que la planificación centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista.
Sobre la formación de los precios
En la teoría de la formación de los precios tenemos también divergencias profundas. En la autogestión se forman los precios «atendiendo a la ley del valor», pero no se explica (hasta donde nuestros conocimientos alcanzan) cuál expresión de la ley del valor se toma. Se parte del trabajo socialmente necesario para producir un artículo dado pero se ha descuidado el hecho de que el trabajo socialmente necesario es un concepto económico-histórico y, por lo tanto, cambiante, no sólo a nivel local (o nacional) sino en términos mundiales; los continuos avances en la tecnología, consecuencia en el mundo capitalista de la competencia, disminuyen el gasto de trabajo necesario, y, por tanto, el valor del producto. Una sociedad cerrada puede ignorar los cambios durante determinado tiempo, pero siempre habría que volver a estas relaciones internacionales para cotejar su valor. Si una sociedad dada los ignora durante un lapso largo, sin desarrollar fórmulas nuevas y exactas en su reemplazo, creará interconexiones internas que configuren su propio esquema del valor, congruente en sí mismo, pero contradictorio con las tendencias de la técnica más desarrollada (el ejemplo del acero y el plástico), esto puede provocar atrasos relativos de alguna importancia y, en todo caso, distorsiones a la ley del valor en escala internacional que hagan incomparables las economías.
El impuesto de circulación es una ficción contable mediante la cual se mantienen determinados niveles de rentabilidad a las empresas, encareciendo el producto para el consumidor, de tal manera que se nivela la oferta de artículos con el fondo de la demanda solvente; creemos que es una imposición del sistema pero no una necesidad absoluta y trabajamos sobre fórmulas que contemplen todos estos aspectos.
Consideramos que es necesaria una estabilización global del fondo mercantil y la demanda solvente: el Ministerio de Comercio Interior se encargaría de nivelar la capacidad de compra de la población con los precios de las mercancías ofrecidas, considerando siempre que toda una serie de artículos de carácter fundamental para la vida del hombre deben ofrecerse a precios bajos, aunque en otros menos importantes, se cargue la mano con manifiesto desconocimiento de la ley del valor en cada caso concreto.
Aquí surge un gran problema ¿cuál será la base de formación de precios reales que adopte la economía para el análisis de las relaciones de producción? Podría ser el análisis del trabajo necesario en términos cubanos. Esto traería aparejado distorsiones inmediatas y la pérdida de visión de los problemas mundiales por las necesarias interrelaciones automáticas que se crearían. Podría tomarse, en contrario, el precio mundial; esto acarrearía la pérdida de visión de los problemas nacionales, ya que nuestro trabajo no tiene productividad aceptable en términos mundiales en casi ninguna rama.
Proponemos, como primera aproximación al problema, que se considere la creación de índices de precios basados en lo siguiente:
Todas las materias primas de importación tendrán un precio fijo, estable, basado en una media del mercado internacional más unos puntos por el costo de transporte y del aparato de Comercio Exterior. Todas las materias primas cubanas tendrían el precio de su costo de producción real en términos monetarios. A ambos se les agregarían los gastos de trabajo planificados más el desgaste de los medios básicos para elaborarlas y ese sería el precio de los productos entregados entre empresas y al Comercio Interior, pero constantemente estarían afectados por índices que reflejaran el precio de esa mercancía en el mercado mundial más los costos de transporte y de Comercio Exterior. Las empresas que operan por el régimen de financiamiento presupuestario trabajarían sobre la base de sus costos planificados y no tendrían beneficios; todos los lograría el MINCIN (naturalmente, esto se refiere a aquella parte del producto social que se realiza como mercancía, es lo fundamental como fondo de consumo); los índices nos dirían continuamente (al aparato central y la empresa) cuál es nuestra real efectividad y evitaría tomar decisiones equivocadas. La población no sufriría nada con todos estos cambios, ya que los precios por la mercancía que compra están fijados independientemente, atendiendo a la demanda y la necesidad vital de cada producto.
Por ejemplo, para calcular el monto de una inversión, haríamos el cálculo de materias primas y equipos directamente importados, el gasto de los equipos de construcción y montaje, el costo de los salarios planificados, atendiendo a las posibilidades reales y un cierto margen para el costo del aparato constructor. Esto podría darnos, al finalizar la inversión, tres cifras: una, el costo real en dinero de la obra; otra, lo que debía costar la obra según nuestra planificación; la tercera, lo que debería costar en términos de productividad mundial. La diferencia entre la primera y la segunda se cargaría a la ineficiencia del aparato constructor; la diferencia entre la segunda y la tercera sería el índice, en el sector de que se trate, de nuestro atraso.
Esto nos permite tomar decisiones fundamentales sobre el empleo alternativo de materiales tales como el cemento, el hierro, los plásticos; los techos de fibrocemento, aluminio o zinc; las tuberías de hierro, plomo o cobre; el uso de ventanas de madera, hierro o aluminio, &c.
Todas las decisiones pueden apartarse del óptimo matemático atendiendo a razones políticas, de comercio exterior, &c., pero siempre tendríamos el espejo de los sucesos reales en el mundo frente a nuestro trabajo. Los precios nunca estarán separados de su imagen mundial, que será cambiante en determinados años, de acuerdo con los adelantos de la tecnología y donde cada vez tendrá mayor preminencia el mercado socialista y la división internacional del trabajo, luego de lograr un sistema socialista mundial de precios más lógico que el usado actualmente.
Podríamos seguir abundando en esta interesantísimo tema, pero es preferible dejar aquí esbozadas algunas ideas primarias y aclarar que todo esto necesita una elaboración posterior.
Los premios colectivos
Sobre los premios colectivos a la gestión de la empresa, queremos remitirnos en primer lugar a los experimentos expuestos por Fikriat Tabaiev. «Investigación económica y dirección de economía», en el n° 11, 1963 de la Revista Internacional, donde dice:
¿Cuál ha de ser entonces el índice fundamental y decisivo para apreciar el trabajo de las empresas? Las investigaciones económicas han dado lugar a varias propuestas en este sentido.
Algunos economistas proponen como índice principal la norma de acumulación; otros, el gasto de trabajo, &c. La prensa soviética ha reflejado en sus páginas la amplia discusión provocada por un artículo del profesor Liberman, en el que se proponía como exponente fundamental del trabajo de la empresa el grado de rentabilidad, la norma de acumulación y el beneficio. Creemos que al juzgar el funcionamiento de una empresa conviene tener en cuenta ante todo la aportación hecha por el personal de la misma al tipo dado de producción. Esto, que en última instancia no está reñido con la lucha por una rentabilidad suficientemente elevada de la producción, permite concentrar mejor los esfuerzos del personal de la empresa en el perfeccionamiento del proceso productivo. Las organizaciones sociales de Tartaria han propuesto utilizar como índice principal la norma de valor de la elaboración de cada pieza. Para comprobar la posibilidad de poner en práctica dicha propuesta se ha realizado un experimento económico.
En 1962 fueron determinadas y aprobadas las normas de valor de la elaboración para la producción de todas las ramas de la industria de Tartaria. Ese año constituyó un período de transición, durante el cual el nuevo índice fue utilizado en la planificación paralelamente al índice de la producción global. El índice basado en la norma de valor de la elaboración expresa los gastos, técnicamente justificados en los que se incluyen el salario y los plus percibidos por los obreros, más los gastos de taller y de toda la fábrica para la producción de cada artículo.
Es preciso señalar que la aplicación de este índice no tiene nada que ver con los «infernales» sistemas de contabilidad del trabajo que se utilizan en los países capitalistas. Nosotros nos orientamos de un modo consecuente a organizar en forma racional los procesos laborales y no a intensificar el trabajo en proporciones desmesuradas. Toda la labor encaminada a establecer las normas de trabajo se realiza con la participación directa del personal de las empresas y de las organizaciones sociales, particularmente de los sindicatos.
A diferencia del índice de la producción global, la norma de valor de elaboración no comprende la inmensa mayoría de los gastos materiales -trabajo pretérito materializado de otras empresas- ni el beneficio, es decir, aquellos componentes del valor de la producción global y mercantil que desvirtúan el verdadero volumen de la actividad productiva de la empresa. Al reflejar con más exactitud el trabajo invertido en la fabricación de cada artículo, el índice que expresa la norma de valor de la elaboración permite determinar de un modo más real las tareas relativas a la elevación del rendimiento, al descenso de los costos y a la rentabilidad del tipo dado de producción. También es el más conveniente desde el punto de vista de la planificación intrafabril y para la organización del cálculo económico dentro de la empresa. Además, permite comparar la productividad del trabajo en empresas afines.
Nos parece muy digna de estudio esta investigación soviética, y coincidente, en algunos aspectos, con nuestra tesis.
Resumen de ideas sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento
Para hacer un resumen de nuestras ideas sobre el sistema presupuestario de financiamiento, debe comenzarse por aclarar que es un concepto global, vale decir, su acción objetiva se ejercería cuando participara en todos los aspectos de la economía, en un todo único que, partiendo de las decisiones políticas y pasando por JUCEPLAN, llegará a las empresas y unidades por los canales del ministerio y allí se fundiera con la población para volver a caminar hasta el órgano de decisión política formando una gigantesca rueda bien nivelada, en la cual se podrían cambiar determinados ritmos más o menos automáticamente, porque el control de la producción lo permitiría. Los ministerios tendrían la responsabilidad específica de efectuar y controlar los planes, cosa que harían empresas y unidades, de acuerdo a escalas de decisión que pueden ser más o menos elásticas, según la profundidad organizativa alcanzada, el tipo de producción o el momento de que se trate. JUCEPLAN se encargaría de los controles globales y centrales de la economía y estaría auxiliada en su acción por los Ministerios de Hacienda, en todo el control financiero, y Trabajo, en la planificación de la fuerza de trabajo.
Como todo esto no sucede así, describiremos nuestra realidad actual con todas sus limitaciones, sus pequeños triunfos, sus defectos y sus derrotas, justificadas o justificables algunas, producto de nuestra inexperiencia o de fallas groseras otras.
JUCEPLAN da solamente los lineamientos generales del plan y las cifras de control de aquellos productos que se llaman básicos y de los cuales lleva un control, más o menos acusado. Los organismos centrales, en los que incluimos al Ministerio de Industrias llevan el control de los productos se determinan por contratación entre empresas. Luego de establecido y compatibilizado el plan, se firman los contratos -a veces se ha hecho esto preliminarmente- y comienza el trabajo.
El aparato central del ministerio se encarga de asegurar que la producción se cumpla a nivel de empresa y la empresa debe encargarse que se cumpla a nivel de unidad. Lo fundamental es, que la contabilidad se consolida en estos dos puntos, en la empresa y en el ministerio. Los medios básicos e inventarios deben mantenerse controlados a nivel central, de tal manera que se puedan mover fácilmente en todo el conjunto de las unidades, de un lago hacia otro, aquellos recursos que por alguna circunstancia permanecen inmóviles en determinadas unidades. El ministerio tiene también autoridad para mover los medios básicos entre distintas empresas. Los fondos no tienen carácter mercantil, solamente se hace la correspondiente anotación de los libros, dándolos de baja de un lado y de alta en el otro. De la producción se entrega una parte directamente a la población a través del MINCIN, y otra a las unidades productivas de otros tipos para los cuales los nuestros son productos intermedios.
Nuestro concepto fundamental es que en todo este proceso el producto va adquiriendo valor por el trabajo que se ejerce sobre él, pero que no hay ninguna necesidad de relaciones mercantiles entre las empresas; simplemente los contratos de entrega y las correspondientes órdenes de compras, o el documento que deba exigirse en el momento dado, significan la sanción de que se ha cumplido con el deber de producir y entregar determinado producto. El hecho de la aceptación de un artículo por parte de una empresa significaría (en términos algo ideales en el momento actual, es preciso reconocerlo), la aceptación de la calidad del producto. Este se convierte en mercancía al cambiar jurídicamente de posesionario, al entrar en el consumo individual. Los medios de producción para otras empresas no constituyen mercancías, pero debe valorárselos de acuerdo con los índices que anteriormente propusimos, comparando con el trabajo necesario en la norma destinada al consumo para poder adjudicarle un precio al medio básico o materia prima de que se trate.
Calidad, cantidad y surtido deben cumplirse de acuerdo con planes trimestrales. En la unidad, ésta, de acuerdo con sus normas de trabajo, pagaría a los obreros directamente su salario. Queda en blanco una de las partes que todavía no ha sido atendida: la forma de retribuir a la colectividad de una unidad productiva por su acción particularmente brillante, o más brillante que la media, en el conjunto de la economía y de castigar o no aquellas otras fábricas que no hayan sido capaces de cumplir adecuadamente su papel.
El Sistema Presupuestario de Financiamiento en su estado actual
¿Qué sucede en el día de hoy? Una de las primeras cosas que pasa es que la fábrica no cuenta nunca con los abastecimientos en la forma y en el momento señalado, de tal manera, que incumple sus planes de producción, pero lo que es peor, recibe en muchos casos materias primas para proceso de distinta tecnología, produce cambios en la misma que obligan a cambios tecnológicos; esto incide sobre los costos directos de producción, sobre la cantidad de mano de obra, sobre las inversiones, en algunos casos, y a menudo desarman todo el plan, obligando a frecuentes cambios.
En el momento actual, a nivel ministerial, hemos tenido que ser meramente receptores de todas estas anomalías, registradores de ellas, pero ya estamos entrando en la fase en la cual podremos actuar sobre determinadas categorías del plan, por lo menos, para exigir que cualquier distorsión sea prevista en forma contable o matemática y pueda entonces controlarse. Todavía no existen los aparatos automáticos necesarios para que todos los controles se hagan velozmente y los índices se puedan analizar; no existe la suficiente capacidad de análisis, ni la suficiente capacidad de entrega de índices o cifras correctas para su interpretación.
Las empresas están unidas a sus fábricas directamente, a veces por teléfono o telégrafo, o por algún delegado provincial; otros casos, a través de las delegaciones del ministerio que sirven de control; y en los municipios o lugares económico-político de ese tipo funcionan los callados CILOS que no son otra cosa que una reunión de administradores de unidades, vecinas entre sí, que tienen la responsabilidad de analizar sus problemas y de decidir sobre pequeñas ayudas mutuas cuyo trámite burocrático se haría muy largo a través de todos los canales, y en algunos casos, pueden prestar medios básicos, pero siempre considerando que hay que consultarlo en la empresa correspondiente antes de hacer traslados definitivos.
Los primeros días de cada mes, llega la estadística de producción al ministerio donde se analiza hasta los más altos niveles y se toman las medidas fundamentales para corregir los defectos. En días subsiguientes va llegando otra estadística más elaborada que permite también ir tomando, a distintos niveles, medidas concretas para solucionar problemas.
¿Cuáles son las debilidades fundamentales del sistema? Creemos que, en primer lugar, debe colocarse la inmadurez que tienen, en segundo lugar, la escasez de cuadros realmente capacitados en todos los niveles. En tercer lugar, la falta de una difusión completa de todo el sistema y de sus mecanismos para que la gente lo vaya comprendiendo mejor. Podemos citar también la falta de un aparato central de planificación que funcione de la misma manera y con absoluta jerarquía, lo que podría facilitar el trabajo. Citaremos las fallas en abastecimiento de materiales, fallas en el transporte, que a veces nos obligan a acumular productos y, en otras, nos impiden producir; fallas en todo nuestro aparato de control de calidad y en las relaciones (muy estrechas, muy armónicas y muy bien definidas, debían ser) con los organismos de distribución, particularmente el MINCIN; y con algunos organismos administradores, particularmente el MINCEX y el INRA. Todavía es difícil precisar cuáles fallas son producto de debilidades inherentes al sistema y cuáles otras debidas sustancialmente a nuestro grado de organización actual.
La fábrica en este momento no tiene, ni la empresa tampoco, un estímulo material de tipo colectivo; no responde esto a una idea central de todo el esquema, sino a no haber alcanzado la suficiente profundidad organizativa en los momentos actuales, para poder hacerlo sobre otras bases que no sean el simple cumplimiento o sobrecumplimiento de los principales planes de la empresa, por razones que ya hemos apuntado anteriormente.
Se le imputa al sistema una tendencia al burocratismo, y uno de los puntos en los cuales debe insistirse constantemente es en la racionalización de todo el aparato administrativo para que aquél sea lo menor posible. Ahora bien, desde el punto de vista del análisis objetivo es evidente que mucha menos burocracia existirá cuanto más centralizadas estén todas las operaciones de registro y de control de la empresa o unidad, de tal manera que si todas las empresas pudieran tener centralizadas todas sus facetas administrativas su aparato se reduciría al pequeño núcleo de dirección de la unidad y al colector de informaciones para pasarlas a la central.
Eso, en el momento actual, es imposible, sin embargo, tenemos que ir a la creación de unidades de tamaño óptimo, cosa que se facilita mucho por el sistema, al establecerse las normas de trabajo, de un solo tipo de calificación salarial, de manera que se rompen las ideas estrechas sobre la empresa como centro de acción del individuo y se va volcando más a la sociedad en su conjunto.
Ventajas del Sistema planteadas en forma general
En nuestro concepto este sistema tiene las siguientes ventajas:
Primero, al tender a la centralización, tiende a una utilización más racional de los fondos con carácter nacional.
Segundo, tiende a una mayor racionalización de todo el aparato administrativo del estado.
Tercero, esta misma tendencia a la centralización obliga a crear unidades mayores dentro de límites adecuados, que ahorran fuerza de trabajo y aumentan la productividad de los trabajadores.
Cuarto, integrado en un sistema único de normas, hace de todo el ministerio, en un caso, y de todos los ministerios, si fuera posible, una sola gran empresa estatal en la cual se puede pasar de un lado a otro e ir ascendiendo en ramas distintas y en lugares distintos sin que haya problemas salariales y simplemente cumpliendo una escala de tipo nacional.
Quinto, contando con organismos constructores presupuestados, se puede simplificar mucho el control de las inversiones, cuya vigilancia concreta hará el inversionista contratante y su supervisión financiera, el Ministerio de Hacienda.
Es importante señalar que se va creando en el obrero la idea general de la cooperación entre todos, la idea de pertenecer a un gran conjunto que es el de la población del país; se impulsa el desarrollo de su conciencia del deber social.
Es interesante la siguiente cita de Marx que, desprovista de las palabras que supongan al régimen capitalista, expone el proceso de formación de las tradiciones de trabajo, pudiéndonos servir como antecedente para la construcción del socialismo:
No basta con que las condiciones de trabajo cristalicen en uno de los polos como capital y en el polo contrario como hombres que no tienen nada que vender más que su fuerza de trabajo. Ni basta tampoco con obligar a éstos a venderse voluntariamente. En el transcurso de la producción capitalista se va formando una clase obrera que, a fuerza de educación, de tradición, de costumbre, se somete a las exigencias de este régimen de producción como a las más lógicas leyes naturales. La organización del proceso capitalista de producción ya desarrollado vence todas las resistencias; la existencia constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda de trabajo a tono con las necesidades de explotación del capital, y la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando del capitalista sobre el obrero. Todavía se emplea, de vez en cuanto, la violencia directa, extraeconómica; pero sólo en casos excepcionales. Dentro de la marcha natural de las cosas, ya puede dejarse al obrero a merced de las «leyes naturales de la producción», es decir, entregado al predominio del capital, predominio que las propias condiciones de producciones engendra, garantizan y perpetúan. (Carlos Marx, El Capital tomo I.)
Las fuerzas productivas se están desarrollando, las relaciones de producción cambian; todo está esperando la acción directa del estado obrero sobre la conciencia.
Con respecto al interés material, lo que queremos lograr con este sistema es que la palanca no se convierta en algo que obligue al individuo, en cuanto a individuo o a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros por asegurar determinadas condiciones de producción o de distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo del obrero, pero vigilar la labor consciente de sus debilidades,, premiar o castigar, aplicando estímulos o desestímulos materiales de tipo individual o colectivo, cuando el obrero o la unidad de producción sea o no capaz de cumplir con su deber social. Además la capacitación obligatoria para el ascenso, cuando se pueda llevar a efecto en escala nacional, provoca una tendencia general al estudio en toda la masa obrera del país; capacitación que no se ve frenada por ninguna peculiar situación local, ya que el marco de trabajo es todo el país, y que provoca consecuentemente una tendencia a la profundización técnica muy considerable.
Es de considerar, además, que se pueden retirar fácilmente, mediante una política de subsidios, estudiantes obreros que se capaciten para pasar a otros puestos de trabajo e ir liquidando las zonas donde el trabajo vivo es mayor, para crear fábricas de un tipo más productivo, es decir, más acorde con la idea central de pasar al comunismo, a la sociedad de la gran producción y de la satisfacción de las necesidades fundamentales del hombre.
Faltaría a esto destacar el papel educador que debiera jugar el partido para que el centro de trabajo se convierta en el exponente colectivo de las aspiraciones de los trabajadores y de sus inquietudes y que fuera el lugar donde se plasmaran sus deseos de servir a la sociedad.
Podría pensarse que el centro de trabajo fuera la base del núcleo político de la sociedad futura, cuyas indicaciones, trasladándose a organismos políticos más complejos, darían ocasión al partido y al gobierno de tomar las decisiones fundamentales para la economía o para la vida cultural del individuo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












